La personalidad del Guingamp

Guingamp Clement Larrive

El Bro Gozh ma Zadoù bretón y la Marsellesa, cantados al unísono por un Stade de France abarrotado. Los once futbolistas titulares de Stade Rennais y de En Avant de Guingamp sobre el césped en Saint-Denis. Y en su campo de visión, el trofeo de la Coupe de France. El escenario de anoche era el mismo que el del 9 de mayo de 2009. En aquel entonces, el Rennes, en Ligue 1, era considerablemente favorito ante el Guingamp, un “mediatabla” de Ligue 2 que había accedido a la Final íntegramente bretona por la magia de las copas. Sin embargo, el Guingamp remontó un gol de Carlos Bocanegra para llevarse con el 1-2 final su tercer título de su historia, tras la Intertoto de 1996 y un campeonato de tercera división. La vida les ha cambiado a ambos, vecinos pero no rivales. Aquel equipo guingampais se hundió el año siguiente y cayó a la tercera categoría. En National llegó al banquillo un joven exfutbolista del Rennes llamado Jocelyn Gourvennec. En él se depositó la responsabilidad de formar un bloque que ascendiera a Ligue 2. Parecía una apuesta temeraria, pero este carismático técnico devolvió al club a la segunda división en el primer intento. Y, en los dos años posteriores, mientras el Rennes se acercaba a la Europa League y la jugaba, ascendió al Guingamp a la Ligue 1.

Ayer ambos volvían a verse en una Final de Coupe de France. El Rennes volvía a ser favorito a pesar de que desde dentro se negase y a pesar de estar luchando –junto al Guingamp– por no descender. La necesidad de venganza de los rojinegros era evidente. Ya no solo por una cuestión de orgullo, sino por los objetivos del equipo. Con Philippe Montanier se deseaba jugar en Europa, y solo la Coupe (con su billete europeo correspondiente) podría hacer buena una campaña algo mediocre. La empresa parecía relativamente fácil. Más fácil, al menos, que si enfrente hubiese estado el AS Monaco, el multimillonario proyecto al que el Guingamp dejó fuera en Semifinales. Pero la plantilla de Gourvennec, en la que no queda nadie de los héroes de 2009 pero sí bastantes de los que ascendieron de tercera a segunda en 2011, tiene personalidad y carisma. Por cualidades futbolísticas y físicas, el Guingamp tiene un estilo definido. Y aunque no le ha permitido salvarse “fácil”, sí le ha llevado a conocerse a sí mismo, algo que significa más de lo que parece en fútbol. El Guingamp de Gourvennec tiene mucha personalidad. Tiene una identidad muy marcada que se ha formado por la influencia de un técnico y de unos jugadores que vienen de ganarse las habichuelas en campos de National. Con ella, el Guingamp no se achantó ante un Stade de France repleto que canta himnos y que presiona por la copa que hay en juego. Al contrario: gracias a ella disfrutó e hizo disfrutar.

Presión y transición de un Guingamp vertical

Lo extraordinario del Guingamp, organizado en un 4-4-2, fue la altura a la que dispuso sus líneas. Mustapha Yatabaré y Christophe Mandanne, sus arietes, se colocaron en el área de influencia de los centrales de un Rennes con mayor voluntad posesiva. Los volantes guingampais se posicionaron enfrente de los laterales, el doble pivote en campo contrario y la defensa en mitad del campo propio, bastante adelantada. El bloque tan alto del Guingamp llevó a que, presionando o no (puro obstáculo), el Rennes no encontrase vía de salida con balón. Era inviable conectar en raso con los centrocampistas desde la zaga, con lo que se tenía que probar el juego directo sobre un delantero –que no es un ‘9’ puro– como Ola Toivonen o sobre los volantes, Kamil Grosicki y Romain Alessandrini. No obstante, la defensa adelantada absorbía el retroceso de estas tres figuras; un retroceso típico de las salidas en largo.

A la hora de poner en el césped los balones aéreos, Toivonen perdía sus duelos individuales. Normalmente con el portentoso interior Younousse Sankharé, pero también con los centrales (especialmente con el atento Jérémy Sorbon). También salían perdiendo los volantes, pues Dorian Lévêque no se prodigaba mucho en ataque para hacer desaparecer a Grosicki y Jonathan Martins-Pereira estuvo inconmensurable anulando a Alessandrini. La única forma de que el Rennes tuviese presencia en campo contrario era que el Guingamp perdiese el balón nada más robarlo en los envíos aéreos del Rennes. Así, el camerunés Jean Makoun aparecía a medio camino de la media punta y el espacio de un interior para distribuir la pelota en altura y darles una segunda oportunidad a sus compañeros atacantes. Sin embargo, no podían aprovecharlo por el cierre de los laterales y por el trabajo de los centrales sobre Toivonen. El Rennes estaba frustrado y anulado en ataque.

RENEAGEl Rennes intentaba salir de campo propio con el Guingamp literalmente encima. Infografía: Share my Tactics.

En defensa, los hombres de Montanier no hicieron más que sufrir en la primera mitad y en parte de la segunda. Todos esos balones aéreos que recuperaba el Guingamp eran el comienzo de transiciones siempre peligrosas. Los guingampais más adelantados, por cualidades futbolísticas y físicas, están destinados a atacar siempre corriendo. Ya no solo con transiciones tras robo, como es el caso, sino también con juego directo iniciado por sus centrales (algo que anoche también se vio, aunque de forma menos habitual). Steeven Langil, diestro, desbordaba en carrera y por la izquierda merced a su velocidad en movimientos fuera-dentro. Los puntas, Mandanne y Yatabaré, transmitían siempre sensación de peligro moviéndose cerca del área para recibir y girándose para correr como balas hacia el arco de Benoît Costil. Y por la derecha estaba Claudio Beauvue, que se exhibió contragolpeando de una forma diferente. Beauvue, más extremo que Langil, optaba por el centro antes que por el desborde. Además, su visión de los espacios garantizaba que los centros y los pases decisivos fuesen precisos, algo propio de un futbolista inteligente. Tuvo claro en todo momento dónde estaban sus compañeros y cuál era la mejor opción para continuar las jugadas; en este caso, las transiciones o los contragolpes. Estuvo presente en el origen del 1-0, un centro lateral que Mandanne remató mal pero que Costil rechazó hacia la posición de Martins-Pereira, desmarcado. Su golpeo de primeras y de volea le sirvió para anotar un golazo.

Langil, Beauvue, Yatabaré y Mandanne atravesaron constantemente el sistema defensivo del Rennes. El mediocentro rojinegro Anders Konradsen estuvo desbordado desde el minuto 1 con los atacantes de banda guingampais. El joven lateral izquierdo Steven Moreira sufría ante Beauvue, más cuando era quien intentaba ser la esperanza en ataque del Rennes con sus subidas. El capitán y lateral derecho Romain Danzé nunca supo anticiparse a Langil y los centrales aguantaron como pudieron a uno de los dos delanteros, pero nunca a los dos. De hecho, a quien más consiguieron atar fue a un Mandanne que coincidía en el perfil del central más cauto y más seguro de la pareja: Sylvain Armand. Yatabaré, sin embargo, era prácticamente imparable. Solo su falta de precisión en el remate o el disparo final le dejó con un único gol en su cuenta: un remate de cabeza –permitido por Moreira– a un centro lateral servido por Langil (que aunque menos, también los sirvió) nada más empezar la segunda parte.

“Fuimos atravesados en la primera parte. No hemos estado a la altura. El Guingamp se merece su victoria. Tenemos la sensación de que no hemos hecho lo máximo posible. Estamos muy frustrados. Reaccionamos, pero de forma insuficiente y con retraso”

Philippe Montanier en la sala de prensa del Stade de France

Paul-Georges Ntep: la apuesta de Montanier y la reacción del Rennes

La televisión pública francesa estaba entrevistando a Montanier en los primeros minutos de segunda parte cuando, ante sus micrófonos, se quedó sin palabras viendo el tempranero 0-2. Tenía que cambiar las cosas, porque su Rennes estaba siendo aplastado por el Guingamp. Superado el minuto 50, el extécnico de la Real Sociedad introdujo a Paul-Georges Ntep, rápido volante camerunés internacional con Francia sub 21. Retiró al intrascendente Grosicki, acomodó a Ntep en la banda izquierda y desplazó a Alessandrini a la derecha. Allí, Alessandrini iba a tener menos vigilancia, pues la solidaridad defensiva de Langil es menor que la de un Beauvue que estuvo sobresaliente (en ataque y, como esto evidencia, en defensa). El retroceso y el ofrecimiento de Makoun, inservibles hasta entonces, pasaron a ser significativos. Su presencia cerca del doble pivote rojinegro sirvió para que el Rennes aumentase sensiblemente una posesión que se había llevado, por inercia y sin querer, el Guingamp. Los ofrecimientos de Ntep y de un liberado Alessandrini los convirtieron a ambos en opciones de pase. El cuadro de Gourvennec tuvo que dar un paso atrás que se notó por la altura a la que había estado en los primeros 50 minutos.

RENEAG con NtepSituación táctica de ambos equipos tras entrar Ntep en el minuto 51. Infografía: Share My Tactics.

Les guingampais pasaron de una presión alta a un repliegue a media altura en el que la principal amenaza eran los volantes del Rennes. Con Makoun involucrado en el comienzo de las jugadas y no en su final, como ocurre con Camerún, la media punta estaba desocupada. Así, el doble pivote del Guingamp podía escindirse y preocuparse de ayudar a sus hombres de banda. Ante el Alessandrini más amenazador, Langil se involucró en tareas defensivas. Las ayudas procedentes del centro del campo complementaron un repliegue que aguantó y que siguió frustrando al Rennes, que al menos había conseguido merodear el área de un Mamadou Samassa tranquilo y eficaz en el balón parado. Montanier metió al delantero portugués Nelson Oliveira, ex del Deportivo, por Konradsen. Asentó definitivamente a Makoun por dentro y le ofreció a Toivonen un compañero en ataque. El portugués y el sueco se ofrecieron a los volantes, e incluso a Makoun por el centro, pero no llegaron nunca a marcar diferencias. Menos aún cuando Gourvennec, sabedor de las intenciones de su rival, protegió el centro del campo quitando a Mandanne e introduciendo al mediocentro puro senegalés Mustapha Diallo (ex del Racing de Ferrol). Ese cambio fue el final “táctico” del encuentro, pues el sistema defensivo mejoró notablemente con su incorporación y Ntep y Alessandrini apagaron su pequeña llama.

“Jugamos un partido perfecto. Hicimos una gran primera parte. Fue muy controlada y estuvimos muy disciplinados. Mamadou (Samassa) también hizo buenas paradas. Ha sido un final satisfactorio. Hicimos todo lo necesario”

Jocelyn Gourvennec a France 2 al acabar la Final

La dirección de campo de Gourvennec concluyó con el cambio de los volantes: Langil por Thibault Giresse (hijo del mítico Alain Giresse) y Beauvue por el francoturco Fatih Atik. Montanier invirtió las bandas otra vez y devolvió a Alessandrini a la izquierda para que Ntep, en quien demostró confiar mucho, desbordase con su físico, su velocidad y su carácter juvenil al veterano Giresse. Así llegó alguna jugada peligrosa en los últimos minutos, pero ninguna estuvo cerca de convertirse en gol. El Guingamp, con su presión, su bloqueo, sus transiciones, sus contragolpes y su personalidad, se echó encima del Rennes, lo anuló y lo ganó. Así levantó al cielo de París la segunda Coupe de France de su historia. “Un segundo título de Coupe en 5 años no es muy común para nosotros”, comentaba Gourvennec, en referencia a las dimensiones del club. Es la segunda frente a los vecinos bretones del Rennes. Es la segunda para el equipo de una villa de 7.000 habitantes que hoy sonríen gracias al En Avant.

Foto de portada: Clement Larrive.

Related posts

1 comments

Makoun es un jugador para llegar arriba desde el medio centro, por su capacidad física me parece un buen jugador en eso. En cambio desde la media punta tiene que retrocer a la zona de medios centros para dar soluciones. Si la presión del rival es buena y anulan opciones de pase, Makoun no tiene esa capacidad técnica como para recibir de cara a los medios, girarse, y sobre todo, crear soluciones de pase para desahogar a su equipo. En mi opinión, buen trabajador que no llega mal arriba desde el medio centro, pero no le veo condiciones para la media punta, solo en caso de jugar al contragolpe, ejerciendo de nexo entre los medios y el DC para salir rápido en transiciones aprovechando sus condiciones físicas. Pero en ningún caso para ataques estáticos.

Deja un comentario

*