La copa de todos

Mendeee

No hace mucho vi una película llamada Los amos del Dogtown (Lords of Dogtown). Cuenta la historia de unos chicos que en la Santa Mónica (California) de los años 70 empezaron a revolucionar el mundo del monopatín o skate, introduciendo novedades, acrobacias o patinando en piscinas vacías. Básicamente rompían la monotonía de un artilugio que hasta esa fecha no gozaba de mucha popularidad. Algunos de esos chavales llegaron a hacerse ricos y famosos y aún hoy son ídolos que poseen las marcas más conocidas del mundo de la tabla con ruedas. Hablamos de leyendas skaters como Tony Alva o Stacey Peralta.

Jay Adams era uno de esos chicos. No llegó a hacerse rico ni famoso porque la mayoría de sus trucos eran tan difíciles que no llegaban a hacerse. Pero lo que intentaba, lo que sugería que podía hacer con una tabla, se transformó años más tarde en la realidad de lo que es ahora el deporte urbano más famoso del mundo. Es por eso que todos aquellos chavales y la mayoría de expertos y skateboarders actuales lo consideran la chispa original.

Eso es para nosotros el Avenir Foot Lozère: la chispa original. La que nos llevó a ver a un equipo de séptima división competir contra profesionales. La que hizo que nos enamorásemos de una competición y posiblemente que sacásemos adelante esta web que estás leyendo ahora mismo. Y sin necesidad de equipos ricos ni famosos.

La localidad de Baixàs está a unos nueve kilómetros de Perpignan. El B.E.C.E Vallée de l’Agly es el equipo de fútbol de la localidad, pertenece a la octava división y ha conseguido clasificarse para la tercera ronda de la Coupe de France. La gran sorpresa del año pasado en esta competición fue el Avenir Foot Lozère, equipo de la población de Mende. Esta temporada ya no juegan en séptima división sino en sexta, y han realizado once fichajes. Sueñan con repetir la hazaña del año pasado, aunque saben que acercarse será casi un milagro. Llegaron a la tercera ronda y les tocó jugar en Baixàs.

Baixàs es un pueblo. En realidad, es un pueblecito. Viven en él cerca de 2000 personas y pertenece al departamento de los Pirineos Orientales. El estadio municipal de Baixàs es ciertamente pequeño, pero pensando que se trata de una instalación que alberga a un equipo de octava división la verdad es que no está nada mal. Entre otras cosas tiene césped natural. No estaría de más pasarle la segadora, pero es natural al fin y al cabo.

Antes del partido quisimos conocer qué supone para el equipo local este partido y esta competición. Para ello, hablamos con su vicepresidente y su presidente. Altero el orden jerárquico pues el vicepresidente cobrará importancia en el reportaje, básicamente porque es nacido en La Mancha y mi francés no es ninguna maravilla. Se llama José Lozano.

José definió a su presidente Alain Piquemal como “el más anciano de los presidentes del departamento”. Él estaba viviendo uno de esos días felices para un presidente de un club así: su equipo juega un partido de copa y el sueño de seguir subiendo rondas existe, pese a que entiende que es más que complicado eliminar a un rival superior como el Mende.

Vivir la  liturgia prepartido en los vestuarios es sinceramente curiosa. Esta competición reúne a una tripleta de árbitros de la Federación Francesa, forma parte de algo que puede desembocar en una final en Saint-Denis y pese a ello el entorno es de absoluto fútbol regional. Esa es la magia. En la salida de los jugadores se respira tensión. Si pierdes estás fuera y si ganas tienes unas semanas más para soñar. En este caso los que ya saben lo que es obrar un milagro son los favoritos. Pese a ello su entrenador Stéphane Saurat parece querer concentrar a sus jugadores: en el pasado eliminaron a equipos superiores y ahora les pueden eliminar a ellos si no se preparan debidamente.

Arrancó el partido. No tardé en ver la diferencia de calidad técnica entre unos y otros: los visitantes eran claramente superiores. Prueba de ello fue el gol de Jimmy Letterme que les ponía por delante. En ese momento no dudaba de quién iba a a ganar. Mientras Tayeb Gourmat, el mejor goleador del AFL Mende, fallaba ocasión tras oacasión, decidí subir un poco a las gradas para vivir el ambiente.

Cerca de 50 personas animaban a su equipo. En un sitio familiares de futbolistas y agolpados en otro unos cuantos chavales, la mayoría de las categorías inferiores del club, y la mayoría de ascendencia magrebí. Estos chicos eran, de largo, los que más animaban. Incluso de vez en cuando si a alguno de los jugadores locales se le escapaba un control o fallaba un pase, tendían a la burla. Se notaba a la legua que eran amigos de muchos de ellos.

Fue precisamente en las gradas donde vi la jugada que lo cambiaba todo. Dominaba a placer el Mende, seguro de sí mismo. Demasiado seguro de sí mismo. Un buen pase por alto, un despiste del central y un buen gol del capitán local, Mathieu Posterard. Fiesta en las gradas y descanso. El cabreo de Saurat era monumental, tanto que se escucharon sus gritos a través de las paredes de los túneles de vestuarios. De momento, y para mi sorpresa, el empate lo dejaba todo vivo para la segunda mitad.

Y entró Jérémy Brassac. He visto jugar a Brassac dos veces en mi vida y en las dos he tenido la misma sensación: no es profesional porque no le apetece. En realidad, la bronca de su entrenador hizo despertar al Mende de tal manera que arrolló en fútbol y físico a su rival de una forma aplastante, con Brassac paseándose por el campo, con insultante superioridad, como el general que visita el campo de batalla una vez terminada esta mientras observa a los moribundos que ha dejado su ejército. Todos los balones pasaron por él. Incluso marcó de falta. El resultado de todo ello fue un parcial de 0-6, con el consiguiente e incontestable 1-7 como resultado final.

De las imágenes post-partido me quedo con la alegría y con el grito de guerra de un vestuario que está a cinco rondas de repetir milagro. Pero cinco rondas son todavía un mundo.

Llegaba la hora de las reacciones. Faddir Tayeb Gourmat trabaja en el ayuntamiento de Mende. Es un goleador nato. El año pasado fue máximo goleador de la séptima división y también de su equipo en esas nueve rondas de escalada frenética que consiguieron superar. Se mostró contento con la segunda mitad, alabó a su rival y reconoció que, aunque es muy difícil, le encantaría volver a vivir una noche como la del partido contra el Le Havre, tal vez esta misma temporada.

Michel Farnolle es seguramente el mejor jugador del equipo de Baixàs. No tiene gran técnica ni es muy habilidoso, pero fue de largo el único jugador local que le aguantó el ritmo físico al Mende. Le sabe mal perder pero lo entiende. Precisamente piensa que el factor físico fue diferencial, pero está muy orgulloso de la primera mitad que ha jugado su equipo.

Y por último Stéphane Saurat, que estaba muy enfadado al descanso y lógicamente más relajado al final. Es un enfermo del fútbol que apuesta por el toque y la calidad. Sobre el partido opina lo ya sabido: se notó la diferencía de categoría. Explica los cambios respecto a la pasada temporada y da su opinión sobre la pregunta “¿los milagros se pueden repetir?”.

Así que pasó el Mende, pero la competición sigue. Muchas rondas, muchos equipos y un escenario final llamado Saint-Denis. Como pasa en el Reino Unido y otros países, es la copa de todos.

 

Lecturas sobre este mismo asunto:

La Copa que yo querría… por Axel Torres

La esencia de la Copa de Francia en imágenes: un brillante documental de PMU

EL AFL Mende asciende a DH

 

 

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