La nueva vida de Ludovic Giuly

Portada Giuly

Mucho se ha escrito y hablado sobre el veterano Ludovic Giuly estos días. Liderando a su Chasselay, equipo en el que empezó a jugar y cuyo estadio lleva su nombre, ha escrito una de las páginas más entrañables de esta edición de la Copa de Francia. Hasta que el Mónaco se cruzó en su camino. En un día que será recordado por la grave lesión de Falcao, el ligamento cruzado del colombiano le puso el tono mate a una tarde festiva en Gerland. Aun así el ex jugador del Mónaco y del Barcelona, entre otros, fue el protagonista mediático, tanto el post como en el prepartido. Su imagen se podía ver en carteles ya fuera de Gerland, y dentro su nombre era repetido por el speaker cada 5 minutos. Fue partícipe del saque de honor y regaló camisetas antes de empezar el encuentro.

Cartel fuera del estadio Gerland. Foto: Marcadorint.

Cartel en los aledaños del estadio Gerland. Foto: MarcadorInt

Al final del partido, la cara de Giuly lo decía todo. Estaba triste, el brillo de sus ojos era la prueba más evidente del llanto que él y sus compañeros debieron dejar fluir en el vestuario, fruto de la descompresión y de no haber podido regalarle un poco más de emoción a la gente que había dejado Chasselay de forma masiva para volver a juntarse en las gradas del estadio lyonés. En la zona mixta, cada movimiento de “Ludo” era seguido por un enjambre de cámaras y micros que buscaban alguna palabra. Desde luego era imposible sacarle una declaración en castellano, apenas había espacio para grabar sus palabras en francés. Pensé que el trayecto había sido demasiado largo para que al final no pudiésemos hablar con él. No volví a verle dentro de Gerland.

Cuando ya abandonaba la zona de prensa, a esas alturas prácticamente vacía, escuche un grito detrás de mí: “¡¡¡Eh MARCA!!!”, y al girarme vi un chico ataviado con el chándal oficial del Chasselay. “Hola, ¿hablas español?”, pregunté. “Sí, un poco, jugué un año en España”. Fabien Carn, centrocampista del Chasselay, jugó un año en un equipo de Preferente en Madrid. En Gerland entró en la segunda mitad. Hablé con él, lo entrevisté y entonces me fui, ignorando que Carn aún no había dicho su última palabra en mi historia.

Fabien Carn. Foto: Marcadorint.

Fabien Carn. Foto: MarcadorInt.

Después de recoger mis bártulos, y mientras descendía la escalera central de salida del estadio, no paraba de pensar en que se me había escapado lo más importante: Giuly. Es habitual que después de cada partido de Copa, los equipos pequeños que llegan a rondas altas monten un picoteo para aficionados VIP, jugadores y directiva, algo similar al tercer tiempo del rugby. Un día antes, en Sète, los 2 equipos compartieron ese tercer tiempo pero esta vez el millonario Mónaco decidió que lo mejor era irse. Al pasar por delante de la fiesta, que se celebraba en una sala del propio estadio, vi que había mucha gente, muchísima. No presté mucha atención. En la zona exterior salía gente a fumar o a hablar con más tranquilidad, y justo en el instante que yo cruzaba apareció, copa en mano, mi nuevo amigo Fabien Carn. Solitario, diría que con cara de despistado: “¡¡¡Fabien!!!”, grité. “¡¡Eh amigo!!”, se me encendió la bombilla: “oye, ¿me puedes buscar a Giuly, que no he podido hablar con él?”. “¿A Ludo? ¡Claro!”, contestó.

Se metió dentro de la fiesta, por la cristalera exterior yo veía a Carn de un lado para otro, preguntando a todo el mundo si había visto a Giuly por algún sitio. A los cinco minutos salió de nuevo y me dijo que no lo encontraba, estaba algo cabreado por la situación. La verdad es que en caliente no lo piensas, pero visto en perspectiva me pregunto qué hacía un futbolista que acababa de jugar contra el Mónaco buscando como un desesperado a otro futbolista para que yo lo entrevistara. Cosas de la vida supongo. Me di cuenta de que bajando del todo las escaleras esperaba un autocar. “Fabien, ¿Giuly cogerá ese autocar?”, “Sí, estamos obligados por el club”. Es decir que ya puedes haber jugado dos finales de Champions League y ser de Lyon. Da igual, tienes que volver con el resto del equipo a Chasselay, a veinte minutos de allí. Otra prueba de lo profesionales que son las categorías bajas en Francia.

Obviamente me bajé a esperarle. No tenía prisa. Poco a poco fueron llegando los jugadores, pero quedaba uno para completar la expedición. Había muy poca luz ya en esa zona cuando lo vi aparecer, fácil de distinguir por su pequeño tamaño. La sombra se fue convirtiendo en algo reconocible, hasta que por fin lo tuve delante. Llevaba tanto rato buscándolo y esperando que me pareció una rápida versión de Searching for Sugar Man.

Ludovic Giuly

Ludovic Giuly, posando para MI. Foto: MarcadorInt

Así que le entrevisté, hablé con él dos minutos más y se marchó a su humilde autocar, con su humilde equipo. Esta es la nueva vida de Ludovic Giuly :

Consulta el resto de textos sobre la Coupe de France en una ronda de dieciseisavos de final en la que MI cubrió hasta tres partidos desde el estadio

Foto de portada: MarcadorInt

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