Eslovaquia 2013: primeros apuntes

Nitra, la sede del Croacia 0-0 Italia

Ha comenzado la Eurocopa sub 17 de Eslovaquia y lo ha hecho con una primera jornada caracterizada por partidos divertidos y mucha calidad individual. A pesar de que haya selecciones con relativamente poco caché en el cartel, todas han demostrado tener jóvenes de nivel con talento y ganas de pelear por llevarse los tres primeros puntos de la Fase de Grupos.

Los partidos más atractivos se concentraban en la tarde del domingo. Un aspirante al torneo, Croacia, se enfrentaba en Nitra a Italia, una selección que ha tenido altibajos a lo largo de los procesos de clasificación para la Fase Final. Ambas escuadras se organizaron en un sistema de 4-4-1-1, algo que quizá sorprende más en el equipo exyugoslavo que dirige Ivan Gudelj a pesar de que la selección italiana absoluta, la “referencia”, utilice la defensa de 3 de la Juventus de Conte. Dos volantes puros como Fran Brodić y Josip Bašić ocuparon los carriles izquierdo y derecho, respectivamente, lo que llevó a la estrella del combinado croata Alen Halilović (GNK Dinamo Zagreb) a jugar a la espalda de Ante Roguljić (Red Bull Salzburg), un punta móvil. El choque comenzó siendo de claro color azzurro, puesto que se hicieron con el balón y emplearon todos los recursos disponibles para atacar. Por dentro, el interior del doble pivote Andrea Palazzi llegando desde atrás. Por bandas, aunque con menos influencia, los volantes, especialmente el derecho, Alberto Tibolla (Gennaro Tutino apenas se dejó ver pese a las expectativas puestas en él y fue sustituido al descanso por un correcto Alessandro Piu). Y por todas partes, el segundo punta de todavía 15 años y hasta ahora jugador más llamativo de este conjunto, Federico Bonazzoli (Internazionale), que aportó, además de sus tiros a puerta con peligro, sus caídas a banda y sus centros para buscar al espigado (190cm) punta de referencia Alberto Cerri (Parma), que por cuenta propia también se acercaba a bandas y a zona de tres cuartos para recibir.

Croacia no reaccionó hasta que mediado el primer tiempo encontró la causa por la cual no hacía daño por dentro a Italia. Sus llegadas por fuera, aunque peligrosas, dependían de fallos de los zagueros italianos para prosperar, como la ocasión de Brodić por despiste del lateral derecho Davide Calabria. Del doble pivote Frane VojkovićIvan Šunjić nadie se incorporaba al ataque, lo que hacía más cómoda la labor del solvente mediocentro italiano Mario Pugliese (Atalanta). Roguljić y Halilović empezaron a retroceder hasta casi la medular aunque a diferentes alturas, para que la recepción de uno pudiese suponer un pase vertical hacia el otro, algo difícil de defender por la excelsa calidad de ambos. Si se le suma a esto el balón parado y el correcto juego exterior, se obtiene el cambio de guion de partido. En el segundo tiempo Italia hizo gala de funcionar colectivamente mejor y de forma más natural, y dio algún susto con Cerri y acciones de Piu, pero con Halilović cómodo cayendo a la banda derecha, la asimilación del cambio, la entrada de un extremo puro como Robert Murić para hacer amplio el campo y mejorar el juego por bandas y la desaparición progresiva de Bonazzoli del partido, acabó dando la sensación de que el choque pudo haber sido para los ajedrezados.

Nitra, la sede del Croacia 0-0 Italia. Foto: laBalza

Al atardecer, Suiza y Suecia ofrecieron bastante espectáculo. El de Žilina fue un choque de dos selecciones con bastantes desconocidos y de estilos opuestos. Los escandinavos, de los cuales antes del torneo apenas sonaba el nombre del interior del Chelsea Isak Ssewankambo, tienen un estilo pragmático y directo, con un tradicional 4-4-2 como esquema de partida. El cuadro helvético despliega un fútbol caracterizado por la asociación, más dinámico y alegre, pero también ofensivo, similar al juego del equipo que actualmente representa a su país en Europa, el FC Basel. El dibujo suizo no está tan claro, porque si bien parece un 4-3-3, los tres jugadores de la medular tienen una vocación ofensiva considerable, incluido el teórico mediocentro Deni Kadoic, que se introducía entre centrales para iniciar jugada pero a los pocos minutos ganaba línea de fondo y metía un centro. El principal problema que tuvo Suiza en todo momento fue la presión de los puntas suecos Gustav Engvall (Göteborg) y Valmir Berisha (Halmstads) a los centrales en la salida de balón. Marko Drakul y Nico Elvedi tenían que recurrir al balón largo o a una salida lateral que hacía que entrasen en juego menos futbolistas. La otra alternativa era que Elvedi (FC Zürich) se plantase en el centro del campo conduciendo la pelota cuando encontraba un mínimo hueco, algo que estamos viendo bastante en jugadores como Fabian Schär (FC Basel) o Gerard Piqué. Esta dificultad provocó acciones más peligrosas de los extremos (especialmente Marco Trachsel –Grasshoppers–, que le dio la tarde a los laterales) que de los interiores. Los 3 hombres más adelantados, Trachsel, el ‘9’ Nicolas Hunziker (FC Basel) y Jolan Forestal (Sion) generaron muchas acciones de peligro que no fueron transformadas por deméritos propios y por méritos de una defensa sólida apoyada por un trabajador Anton Jönsson Salétros. El dominio era suizo, y los suecos se limitaban a colgarle balones a los delanteros y a los volantes, el solidario Erdal Rakip en derecha y el punzante y sobresaliente Mirza Halvadzić (Malmö FF) en izquierda.

La directriz de juego helvética se mantenía gracias a que Anto Grgic, que de partida era un interior, ayudaba en la elaboración y en la salida de balón, siendo a veces él el que recibía de los centrales. Sin embargo, una pérdida suya cuando realizaba esta tarea provocó un contragolpe, algo que parece dársele bastante bien a los suecos. El correcto blue Ssewankambo robó la pelota y Berisha asistió a Engvall para el 0-1 final al borde del descanso. Suiza intentó reaccionar con suplentes revulsivos, hombres de ataque como Robin Kamber o Kilian Pagliuca, que solo consiguieron agitar levemente a una Suecia que se mantuvo ordenada y paciente para lanzar contragolpes o colgar balones. En este escenario de nerviosismo suizo, Halvadzić se convirtió en un cuchillo por su banda, y cada vez que recibía provocaba ocasiones de gol. Suiza buscó el empate hasta el final, pero no lo encontró. Incluso acabó el partido con 3 centrales tras la entrada de João de Oliveira (también conocido como Pedro) por el devastado lateral von Niederhäusern, pero el tiempo se echó encima.

En el horario unificado del mediodía se jugaron los partidos que inauguraron el torneo. El choque de selecciones exsoviéticas cumplió con las expectativas. La victoria de Rusia sobre Ucrania por goleada (3-0) en Zlaté Moravce significa un golpe encima de la mesa, especialmente tras el empate parcial sin goles con el que se llegó al descanso. El zaguero canterano del Zenit y de origen turkmeno Dzhamaldin Khodzhaniyazov abrió la cuenta con un estético lanzamiento de falta al que no llegó el portero Vadym Soldatenko, y después los inicialmente suplentes Maksim Mayrovich y Rifat Zhemaletdinov (este último casi al borde de los 80 minutos reglamentarios) establecieron el marcador final. El Eslovaquia-Austria que abría el grupo A acabó convirtiéndose en una especie de venganza pacífica. Ambos conjuntos habían disputado un amistoso el pasado mes de agosto del que el equipo eslovaco salió derrotado, y su técnico, Ladislav Pecko, prometió públicamente a sus jugadores que aprenderían de los errores para que no volviese a pasar. El duelo se repitió hoy en Dubnica nad Váhom, y los de Pecko estaban casi obligados a resarcirse y demostrar que pese a ser los organizadores tienen un equipo que da la talla. Cuando todo parecía que iba a acabar con el 0-0 inicial o que si había un gol sería austriaco por lo bien que les sentó a los visitantes la entrada de Daniel Ripić (Red Bull Salzburg) en la segunda parte, el defensor Martin Slaninka (MŠK Žilina) logró darle los tres puntos a los de Pecko cuando pasaban 2 minutos del tiempo reglamentario al rematar un centro desde la derecha de Lukáš Čmelík. Es una victoria que impide que podamos definir quiénes son los favoritos de ese grupo, algo que pese al 3-0 ruso también es aplicable al grupo B. El interés se mantiene, puesto que todo estará apretado hasta el final. La acción en Eslovaquia no ha hecho más que comenzar.

Grafismo: elaboración propia. Banderas: Radosław Rokita

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