La Croacia de Halilović, al borde de la eliminación

Ssewankambo pelea un balón dividido en una ayuda defensiva ocasional ante Suiza. Foto: Slovak Football Association / Roman Ferstl

La jornada que ha constituido el nudo de la Fase de Grupos de la Eurocopa sub 17 de Eslovaquia ha servido para evidenciar parte de los problemas de algunas de las escuadras que la compiten. No obstante, esto no implica que se hayan visto malos partidos ni que no se puedan apuntar nuevos nombres de futbolistas desconocidos hasta ahora y de los que hay que quedarse con su nombre.

Austria y Suecia iniciaban el turno vespertino en Dubnica nad Váhom. Los escandinavos presentaban variaciones trascendentes en su once. Los volantes del partido ante Suiza, el incisivo por izquierda Mirza Halvadzić y el trabajador y sacrificado Erdal Rakip (Malmö FF), se caían del once en favor de Gentrit Citaku y el capitán Elias Andersson. Estas entradas no fueron “hombre por hombre”, sino que redistribuyeron los roles de la línea de medios del clásico 4-4-2 que emplean. Salétros, que actuó de forma bastante correcta como ‘5’ ante el cuadro helvético, pasó a ser volante izquierdo. Citaku sí se mantenía por fuera, en la banda derecha, y Andersson se encargó en el doble pivote de ser el interior mientras que el canterano del Chelsea Isak Ssewankambo tuvo que hacer de mediocentro. Austria no varió nada de su ofensivo 4-1-4-1 más allá del punta, puesto que Ripić le quitó el puesto a Tobias Pellegrini tras el efecto que tuvo el cambio inverso durante el choque inaugural ante Eslovaquia. Los escandinavos mantuvieron el estilo conservador, pragmático, directo y vertical que se vio el primer día. Desde casi el comienzo cedieron la iniciativa y mostraron preferencia por mantenerse defensivamente ordenados y robar para contragolpear o transitar. No sería del todo desacertado asociar esta actitud a falta de nivel técnico de los centrocampistas, pues el contraste con Austria fue muy llamativo. Los centroeuropeos aceptaron el balón y quisieron elaborar en todo momento. Su ataque posicional era bastante efectivo, y los interiores Sascha Horvath (Austria Wien) y, sobre todo, Valentino Lazaro (Red Bull Salzburg), se crecieron en este escenario. El primero ofrece más llegada desde segunda línea y es más clásico. Por eso sobresale el segundo. Lazaro retrocede para la recepción del mediocentro, se mueve sin balón en horizontal para la mejor recepción, avanza hasta el área y mete centros o se anima a disparar y se gira rápida y eficazmente cuando recibe. Estas cualidades hicieron del dorsal 10 un auténtico incordio para el sistema defensivo sueco, que en la mayoría de ocasiones acababa solventando los problemas pero que sufría, más cuando no había apenas ayudas de los volantes –situación diferente a la del primer partido– y cuando Ssewankambo (interior adaptado) era el primer hombre disponible para las ayudas.

Ssewankambo pelea un balón dividido en una ayuda defensiva ocasional ante Suiza. Foto: Slovak Football Association / Roman Ferstl

Sin embargo, el mayor éxito de Suecia fue evitar conexiones de la segunda línea de cuatro austriaca con un Daniel Ripić poco móvil y que apenas apareció (acabó siendo sustituido en el tramo final por Pellegrini). La presión de los delanteros suecos Engvall y Lipovać (Berisha fue baja por su golpe el domingo) a los centrales en salida no fue tan efectiva porque los austriacos demostraron una tendencia muy marcada a la salida lateral. Esto evidenció un problema de los centroeuropeos: su asimetría. La banda derecha, con el largo lateral Petar Gluhaković (Austria Wien) y el punzante pero solidario extremo Nikola Zivotić (Austria Wien), era un generador constante de peligro cuando los interiores y Ripić no conectaban, mientras que la banda izquierda apenas tenía trascendencia. Tras acabarse cada ataque de Austria, Suecia salía con balón largo y generaba ocasiones. Este fue el recurso más utilizado, pero el contragolpe y el balón parado fueron también dañinos. Tanto, que en un córner llegó el 0-1 del lateral Ali Suljić. Resultó determinante el hecho de que no supusiese un impacto anímico, pues Austria reaccionó poco después con un gol de Zivotić tras rechazo del portero a disparo de Lazaro que supuso el 1-1 final. La dirección de campo sueca cambió demarcaciones de forma ligera (Citaku mediapunta y punta; Halvadzić delantero), algo inherente a los futbolistas jóvenes, y resolvió problemas parciales, especialmente con la entrada de Rakip en la derecha, agradecida por su lateral y por un Andersson que se prodigó poco en ataque. Suecia dispuso de ocasiones en el segundo tiempo, pero la transformación de alguna de ellas hubiese hecho que el marcador no transmitiese lo visto en el global del partido. El empate final les sirve para certificar el billete para el Mundial sub 17 de Emiratos Árabes Unidos que se va a celebrar en octubre.

En el cierre de la jornada, Italia se las veía con Ucrania en Nitra en un partido trampa. Los de Oleksandr Holovko no acusaron anímicamente el golpe del 3-0 encajado ante Rusia por las posibilidades casi intactas de clasificarse para el Mundial sub 17 de este otoño, y salieron ante Italia con la intención de dinamitar el grupo. Daniele Zoratto no varió el 4-4-1-1 y sacó a los once que acabaron el choque ante Croacia, pero en Ucrania hubo una extraña revolución. Viktor Tsygankov, un interior canterano del Dynamo Kyiv que jugó en esa demarcación ante Rusia, pasó a ser el ‘9’ de referencia. Con ello, Andriy Boryachuk caía al costado derecho para jugar como volante. Oleksandr Zinchenko (Shakhtar Donetsk) se mantuvo como ‘10’, y en el doble pivote el canterano de origen georgiano del Shakhtar Donetsk Beka Vachiberadze podía subir desde segunda línea al estar acompañado de un mediocentro más posicional como Bogdan Kuksenko. Desde los primeros minutos se pudo apreciar que Ucrania quiso jugar asumiendo su inferioridad en cuanto a calidad individual frente a los Bonazzoli, Palazzi, Pugliese, Piu y compañía, y prefirió ceder el balón y dedicarse a estropear los mecanismos con los que funciona la azzurra. Fue fácil detectarlos en el partido ante los croatas el domingo: juego interior con Palazzi, juego exterior con Piu y Tibolla y un recurso extra que se obtiene de sumar al cuasi ubicuo Federico Bonazzoli con el alto pero móvil punta Cerri. Para bloquearlo, los laterales ucranianos se contuvieron y apenas se desdoblaron en contragolpes para que, en repliegue, se les sumasen los volantes y el juego exterior italiano fracasase. Por dentro plantearon una tímida línea de presión con los 3 hombres de tres cuartos que actuaba sobre el doble pivote que disminuyó el impacto de Palazzi y, sumado a lo anterior, redujo a highlights sueltos a los dos hombres más adelantados.

Con una Italia más plana y sin aparentes planes de emergencia, Ucrania se animó en el segundo tiempo. Holovko reconfiguró el equipo y le devolvió la forma más habitual. Quitó a Tsygankov e introdujo a Maksym Tretyakov, un trabajador volante derecho. Con ello Boryachuk abandonó el costado (alternó izquierdo y derecho en los primeros 40 minutos) y pasó a jugar de ‘9’ puro. El atrevimiento del técnico se contagió a sus pupilos, quienes empezaron a crecerse y a tener fases de dominio no respondido por el rival. Zinchenko aparecía en todas las alturas del carril central en campo contrario y caía a bandas, y Vachiberadze comenzó a incorporarse libre desde segunda línea. A falta de 20 minutos, Ucrania encontró premio: un golazo al rechazo de un córner desde media distancia de Vachiberadze que ponía la sorpresa. Con 0-1 Zoratto movió pieza, y sus cambios también se tradujeron en una revitalización del equipo. Tutino, el volante/extremo que apenas aportó ante Croacia en izquierda, saltó al campo para comportarse como extremo puro en la derecha, el costado menos protegido por Ucrania. Eso reavivó a los italianos en su juego por bandas. Luca Vido entró por un desabastecido –y por ende desaparecido– Bonazzoli y su influencia sobre el doble pivote recuperó del todo a Italia. Factores que, unidos, sirven para entender la remontada en los últimos 5 minutos y descuento. Primero Tutino metió un centro para que Vittorio Parigini (sustituto de un Piu lesionado del hombro) marcase a la segunda tras un primer remate bastante extraño. Después, Vido inició una jugada entre la replegada Ucrania que acabó con el balón en los pies de Cerri, que coló un pase entre las piernas de los zagueros que Pugliese, volcado al ataque, no supo desaprovechar. Ucrania soñaba con pasar y ahora se tendrá que conformar con pelear por ir al Mundial de Emiratos Árabes Unidos.

El rival con el que peleará este privilegio será Croacia. Los de Ivan Gudelj dieron una sensación positiva ante Italia tras saber autocorregirse los fallos de juego, principalmente gracias a la lectura de los mismos de su punta y su segundo punta (Ante Roguljić y Alen Halilović, respectivamente). Llegaron a Eslovaquia con el cartel de favoritos para llevarse la copa, y el 0-0 inicial ya provocó exigencias en el segundo choque, ante Rusia en Zlaté Moravce. Los exsoviéticos, con algunos cambios en su once inicial, también exigieron y tuvieron buenas ocasiones en las botas del interior Aleksandr Golovin, del delantero Maksim Mayrovich (hoy titular) y del extremo Aleksandr Zuev, pero por momentos mostraron uno de los problemas que se disimuló en el segundo tiempo pero estuvo presente en el primero del partido ante Ucrania: la lentitud. Los exyugoslavos, que repitieron once, exhibieron un fútbol dinámico y más rápido que el ruso, y tuvieron buenas ocasiones con sus cuatro atacantes: los mencionados y los de banda, Brodić y Bašić, pero la definición e incluso los palos en el tramo final impidieron que los ajedrezados ganaran. Rusia e Italia ya están clasificadas para el Mundial sub 17, como también lo está la anfitriona Eslovaquia. Jugaba a la vez que Ucrania en Žilina ante la divertida Suiza, que varió mucho su once con respecto al frustrante primer día. De los 3 atacantes del partido ante Suecia, los hombres más llamativos quizá junto al central Elvedi y el “mediocentro” Kadoic, solo permaneció el más dañino, el volante Marco Trachsel. João de Oliveira y Pagliuca, teóricos suplentes, iniciaron un encuentro en el que reiteraron la actitud ofensiva y atrevida del domingo. Hasta tal punto que a la media hora de juego ya ganaban por 0-2. Sin embargo, un gol de Atila Varga en el remate de un córner y un tanto en el tramo final de Martin Slaninka, los hombres más llamativos de esta anfitriona, supusieron la remontada. Ladislav Pecko, que bien transmitió a sus chicos la intención de aprender de los errores de los amistosos para el Europeo, parece haber dotado a Eslovaquia de una fe muy útil en el juego y que repercute en la actitud individual y el funcionamiento colectivo de sus jugadores; algo muy positivo en estas edades formativas.

Este ha sido el nudo, pero queda el desenlace en una jornada con un cartel muy apetecible.

Grafismo: elaboración propia. Banderas: Radosław Rokita

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