La generación olvidada

Rusos celebrando

Rusia no es una potencia en los torneos de categorías inferiores. No acumula títulos como España, Portugal o Francia, ni ha mejorado sensiblemente en estas competiciones en los últimos años, como ha sucedido con Holanda y Alemania. Desde la disolución de la Unión Soviética sólo han llegado a una final. Ocurrió en 2006, cuando ganó en Luxemburgo el Europeo sub-17, la única edición de dicha categoría que habían disputado hasta hace pocos días. Jamás se han clasificado para un Europeo sub-19 desde que es sub-19 y este verano jugarán en Israel su primera competición europea sub-21 en 15 años.

Pero centrémonos en la final del Europeo sub-17 de 2006 aprovechando que la volverán a jugar siete años después. En ese Europeo los rusos fueron segundos de grupo y superaron a la Alemania de Marin, Kroos y los gemelos Bender en semifinales por un ajustado 0-1. Disputaron la final ante la República Checa. Prudnikov adelantó a Rusia poco después de empezar la segunda parte, pero Pekhart empató en el último suspiro. En la prórroga se repitió un guion similar: los rusos se pusieron por delante, esta vez gracias a un gol de Marenich, pero Tomas Necid, quien precisamente milita ahora en el CSKA de Moscú, empató poco después. Llegó la tanda de penaltis y Rusia transformó sus cinco lanzamientos. Eran campeones sub-17 de Europa.

Sin embargo, lo más llamativo llega cuando uno revisa la plantilla rusa. La Francia de 2004 tenía a Ben Arfa, Ménez, Nasri y Benzema. La Turquía de 2005, a Nuri Sahin. En la España de 2007 estaban Bojan y De Gea y en la de 2008, Thiago y Canales. Y en 2009 Götze formaba parte del equipo alemán campeón. No obstante, el jugador más conocido de la selección rusa de 2006 es Aleksandr Sapeta, jugador de banda del Dynamo de Moscú… ¡y no jugó ningún partido como titular! Junto a él, sólo el portero Pomazan ha conseguido hacerse con un hueco en la plantilla de alguno de los equipos más poderosos de Rusia. En este caso, Pomazan es el suplente de Gabulov en el Anzhi.

Los demás miembros del equipo ruso campeón han quedado en un segundo plano, igual que el entonces seleccionador Igor Kolyvanov, ahora técnico del FC Ufa, sexto clasificado en la segunda división rusa. Varios jugadores de dicha generación, como los defensas Morozov o Samsonov, también están jugando en la misma categoría. Algunos, como Korotayev y Vlasov, incluso lo hacen en divisiones inferiores. Otros, como Vadim Gagloyev (Amkar Perm), pertenecen a equipos pequeños de primera división pero apenas juegan. Un ejemplo es Prudnikov, el autor del primer gol de la final, firmó en enero por el Alania de Drenthe, colista de la liga rusa.

Cada historia será distinta, pero muy pocos futbolistas de la generación rusa campeona en 2006 han llegado al fútbol de élite, contrariamente a lo que se debía intuir siete años atrás. Hoy, otra hornada de futbolistas rusos tendrá la opción de alzar el título en el segundo Europeo sub-17 en el que ha participado su país. En unos años ya veremos si Zuev o Golovin tienen más éxito en sus futuras carreras. Todavía tienen 17 años.

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