Los penaltis vuelven a sonreír a Koorevaar

Netherlands celebrate after the UEFA Euro U17 Championship Final match at the New York Stadium, Rotherham
Picture by Simon Moore/Focus Images Ltd 07807 671782
20/05/2018

El tulipán quiere florecer de nuevo. Tras varios años de sombras, con el dolor de una Eurocopa de 24 selecciones a la que no acudió y de un Mundial que solo podrá ver a través de la televisión, Holanda ha vivido años turbulentos. Años de dudas mientras una de sus generaciones más prometedoras envejecía sin relevo y años de rumbos contradictorios, con una tradición futbolística que luego no se reflejaba sobre el terreno de juego. Los problemas eran profundos, porque también se trasladaban a los torneos formativos: el último título de la selección neerlandesa se remontaba a 2012 y en las categorías más cercanas al profesionalismo el combinado naranja no es precisamente un habitual en todas las citas, a diferencia de otras naciones como Francia, España, Inglaterra o Alemania. Y cuando le tocaba participar su fútbol rara vez ha sido vistoso. Ante esta realidad se ha querido rebelar la generación sub-17 nacida en 2001, campeona del Europeo sub-17 de 2018 en Inglaterra. Una generación repleta de futbolistas prometedores y con carácter que jugó bien en la primera fase del torneo y supo competir en las rondas eliminatorias hasta el punto de alzar el título.

Italia 2 (Ricci 61′, Riccardi 63′)
Países Bajos 2 (Jurriën Maduro 46′, Brobbey 74′)

Italia vs Holanda - Football tactics and formations

Holanda arrancó la final mucho mejor que Italia. Se hizo con el control del esférico, imprimió un ritmo elevado y trasladó la pelota a las bandas. Sobre todo al flanco derecho, donde se juntaron Jurriën Timber Maduro, Mohammed Ihattaren y Quintin Timber Maduro. De vez en cuando caía Redan y Gravenberg aparecía por sorpresa desde la segunda línea. La selección neerlandesa se ensañó con la principal debilidad del sistema italiano, que genera superioridades en el centro del campo pero desprotege las bandas, y creó varias ocasiones clarísimas en los primeros veinte minutos. Gravenberg se topó con el larguero en el primer aviso, luego remató contra el cuerpo de Russo en su segunda oportunidad y la tercera la mandó por encima del larguero cuando apareció solo en el área tras un remate de falta de Ihattaren. El extremo derecho desbordó a Brogni con suficiencia y le ayudó el despliegue físico de Jurriën Maduro, un puñal en el flanco derecho. Sin embargo, Holanda fue incapaz de trasladar su portentoso arranque en un marcador favorable.

Italia tardó en entrar en el partido. Carmine Nunziata sorprendió a todos con la suplencia de Fagioli y adelantó la posición de Greco a la mediapunta. La novedad del once no surtió el efecto deseado y a Ricci le costó echar una mano a Brogni en el sector izquierdo. Aun así, cuando Italia recuperó el cuero empezó a hacer daño. Riccardi se abría mucho para recibir pegado a la línea de cal y así entrar en juego con el área de cara. A partir de sus movimientos Italia empezó a asomar la cabeza en ataque, respaldado por el despliegue ofensivo de Gyabuaa, un pulmón con mucho recorrido para pisar área por sorpresa. El interior del Atalanta puso a prueba Koorevaar en una de las ocasiones más claras de Italia, que despertó en el tramo final del primer tiempo. Tras casi media hora de sufrimiento, la Azzurra empujó a su adversario hacia su propia mitad de campo.

Manu Emmanuel Gyabuaa (c) of Italy attempts to score past Joey Koorevaar (l) of Netherlands during the UEFA Euro U17 Championship Final match at the New York Stadium, Rotherham Picture by Simon Moore/Focus Images Ltd 07807 671782 20/05/2018
Manu Emmanuel Gyabuaa se topó con Koorevaar antes del descanso. Foto: Focus Images Ltd.

La segunda mitad empezó como la primera, con los Países Bajos dominando a la Azzurra. Aunque esta vez llegó el gol de la Oranje, en una jugada algo afortunada en la que Jurriën Maduro emergió con fuerza desde atrás. Tiró una pared con Redan, peleó el balón dividido y su remate tocó en un defensor. El tiro se envenenó y superó a Russo. El tanto neerlandés aceleró la reacción italiana, que vino acompañada de la introducción de Fagioli en la mediapunta. El enganche de la Juventus sustituyó a Leone y Greco pasó a jugar como vértice más retrasado de la medular. El talentoso centrocampista italiano tardó poco en dejar su sello en el partido. Con Fagioli sobre el césped, Italia encontró un punto de referencia entre líneas, ganó metros y marcó dos goles en apenas ocho minutos. Su impacto fue inmediato. Primero, con un pase entre líneas que habilitó a Samuele Ricci en la frontal del área. Luego, con una apertura a la banda izquierda para conectar con Riccardi. Los dos latigazos de Ricci y Riccardi valieron para darle la vuelta a la final en apenas un par de minutos, ante la mirada incrédula de Koorevaar. Sobre todo ante el segundo gol, del capitán italiano, que armó un golpeo violento y colocado en un abrir y cerrar de ojos.

Alessio Riccardi (l) of Italy celebrates scoring to make it 2-1 during the UEFA Euro U17 Championship Final match at the New York Stadium, Rotherham Picture by Simon Moore/Focus Images Ltd 07807 671782 20/05/2018
Alessio Riccardi celebra el 2-1. Foto: Focus Images Ltd.

La aparición de Fagioli, al que podemos apuntarle los dos pases que originaron los goles italianos, pegó un vuelco a la final. La selección neerlandesa se vio por debajo en el marcador y reaccionó simplificando su fútbol. Con la entrada de Brobbey ganó una nueva referencia con la que jugar en largo y buscó pases verticales y segundas jugadas que le permitieran ganar metros y plantarse cerca del área de Russo. Ihattaren siguió encarando, ya en la banda izquierda, y de sus botas nació la asistencia del gol del empate. El extremo del PSV ganó un duelo con Barazzetta y puso un balón tocado, con clase, al segundo palo, para que Brobbey rematara ante la pasividad de la zaga italiana. Dos de los futbolistas más jóvenes del torneo, nacidos en febrero del 2002, se juntaron para forzar el empate y llevar la final a la tanda de penaltis. Fue entonces cuando Joey Koorevaar se coronó como el héroe de Holanda. Días después de ser el gran protagonista de su selección en las tandas ante Irlanda e Inglaterra, Koorevaar paró los dos primeros penaltis de Italia y allanó el camino hacia la victoria.

La tanda de penaltis dejó la miel en los labios de Italia, que fue superior en la segunda mitad después de la entrada de Fagioli, y brindó la gloria a una selección neerlandesa que ilusionará a un país necesitado de alegrías. El camino hacia la élite, sin embargo, todavía es largo. La generación campeona del torneo en 2011, un equipo que goleó a Alemania en la final, es un buen ejemplo de ello: de ese equipo son reconocibles apellidos como los de Ayoub, Kongolo, Rekik, Willems, Vilhena, Aké y Depay, que es el único que se ha asentado en la selección absoluta. Un año después, Vilhena y Aké repitieron título acompañados de Bazoer y Jorrit Hendrix, los únicos cuatro nombres consolidados en la élite entre la última hornada que alzó un título en categorías inferiores. Es lógico que el éxito de los chicos nacidos en el año 2001 (y 2002) ilusione, porque han competido bien con una camada de futbolistas de buen nivel técnico y físico, pero conquistar un torneo formativo no es garantía de nada si no se trabaja con constancia y tesón. Los Koorevaar, Van Gelderen, Burger, Timber Maduro, Gravenberg, Ihattaren o Redan deberán demostrarlo en el próximo lustro. El tiempo pondrá a todos en su debido lugar.

Alessandro Russo of Italy dejected after the UEFA Euro U17 Championship Final match at the New York Stadium, Rotherham Picture by Simon Moore/Focus Images Ltd 07807 671782 20/05/2018
La tanda de penaltis sonrió a la selección neerlandesa. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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