Desolación alemana

Final Alemania sub19 Henrichs Ochs

En el tercer día de competición, Alemania se ha convertido en el primer equipo sin opciones de ganar el Europeo sub-19. Está eliminada, aunque todavía podría disputar dos partidos más. Su Europeo sub-19, esa competición en la que tenían depositadas enormes esperanzas, que llevaban años planificando al detalle para que el evento fuese una fiesta, la afición se volcara con el torneo y el equipo intentara emular a la generación del 95, que alzó el torneo con los Selke, Kimmich y compañía. Sin embargo, los acontecimientos han transcurrido de forma totalmente opuesta a la que todos esperaban, si bien es cierto que existía cierto recelo con la generación teutona del 97, que hace dos años sumó un único punto en la fase final del Europeo sub-17. Compartió grupo con Suiza, Escocia y Portugal.

A nivel futbolístico, el partido inaugural evidenció que Alemania tiene mimbres individuales sobre los que crecer, pero la derrota fue un revés muy duro del que no supo reponerse. Porque, sobre todo, esta selección alemana ha transmitido una fragilidad flagrante a nivel anímico. No sabe encajar golpes. Se hunde después de cada estocada, como si fuese la definitiva. Cada ocasión fallada ante Italia se convertía en un drama, en un eterno lamento, con el fantasma de la falta de gol ondeando el país tras la Eurocopa. Ante Portugal, el equipo estuvo desbordado a nivel emocional incluso con el marcador a favor. En sus dos partidos arrancó con una intensidad enorme y luego el globo se fue deshinchando. Quizás esa ilusión inicial se ha transformado en una presión excesiva para un grupo de chicos de menos de 19 años.

Alemania se las prometía muy felices cuando anotó su primer tanto del torneo.
Alemania se las prometía muy felices cuando anotó su primer tanto del torneo.

Portugal representa todo lo contrario: el equipo luso goza de una fortaleza mental envidiable. Ha empezado perdiendo sus dos partidos de competición y sin embargo se ha sabido levantar en ambos. Le faltó poco para derrotar a Austria y arrasó a Alemania en el segundo tiempo, tras resistir el empuje inicial de los tetones. Lo destacó una y otra vez Emilio Peixe después del partido: lo que más satisfecho le dejaba del partido era la actitud de sus chicos. También fue clave el desempeño de la línea defensiva, que completó una gran actuación. Especialmente reseñable es el caso del lateral derecho, Diogo Dalot, que sustituyó al zurdo Pedro Empis a pesar de no haber cumplido todavía los 17 años. Campeón hace unos meses con la generación sub-17, demostró que es un futbolista muy maduro, que recorre bien la banda y pone buenos centros. También se salió Francisco Ferreira, que ganó la mayoría de duelos aéreos a Serra y brindó al público de Grossaspach una exhibición de cruces, anticipaciones y bloqueos.

Diogo Dalot jugó un buen partido.
Diogo Dalot jugó un buen partido.

El mejor tramo alemán se saldó con un tanto de Ochs en una jugada iniciada con un control orientado fantástico de Henrichs y un tiro al larguero de Besuschkow, pero Portugal amenazaba cada vez que se desplegaba en ataque. Con Joao Carvalho partiendo desde la banda izquierda y apareciendo entre líneas, los centrocampistas portugueses jugaron mejor (genial Gonçalo Rodrigues). Se juntaron, dejaron varias buenas combinaciones y mejoraron las prestaciones del debut contra Austria. Hubo fortuna en el gol del empate, pero no en el arranque del segundo tiempo, cuando la zaga alemana reculó hasta el punto de dejar disparar a Gonçalo Rodrigues desde la frontal del área para adelantar a Portugal. El 1-2 dejó a Alemania noqueada, a merced del partido que querían los portugueses, que parecían cerca del tercer tanto en cada contragolpe. Al fin y al cabo, toda derrota significaba la eliminación para Alemania. Portugal reforzó el centro del campo para protegerse del asedio alemán que se estaba gestando y lo resistió bastante bien hasta que el colegiado pitó un penalti más o menos controvertido. A pesar de que lo protestó mucho el combinado luso, Ochs no perdonó y lo ajustó genial al poste.

El gol de Gonçalo Rodrigues cambió el rumbo del encuentro.
El gol de Gonçalo Rodrigues cambió el rumbo del encuentro.

Sin embargo, el tanto del empate le sentó fatal a Alemania. En los dos minutos posteriores, Portugal generó dos ocasiones clarísimas de gol. La segunda la transformó Alex Silva, mientras pocos instantes después Buta anotaría el cuarto tanto luso para hurgar aún más en la herida de Alemania. Respondió el anfitrión con cierto amor propio, pero sin fe en la posibilidad de empatar. A nivel colectivo el ataque no funcionó y solo Henrichs tuvo la personalidad para pedir el balón e intentar generar ocasiones, fuese con regates, disparos o asistencias. Pero lo peor fue el rendimiento defensivo, horrible, con una zaga muy lenta, a menudo pasiva, que sufrió ante la velocidad de los portugueses.

Portugal celebró tres goles en la segunda mitad.
Portugal celebró tres goles en la segunda mitad.

Las caras posteriores al partido lo decían todo. Portugal celebraba un triunfo histórico con las familias desplazadas al torneo que les animaban desde la grada, a pesar de que todavía no ha certificado su pase para las semifinales. Los alemanes, en cambio, se quedaron hundidos sobre el césped del estadio, esperando que la tierra se los tragase y sin importarles mucho la final que tienen dentro de tres días contra Austria. Ahora a Alemania solo le vale ganar, pero si lo hace todavía mantendrá sus opciones de jugar el Mundial sub-20 del año que viene. Y esa ya será otra historia, con un año más de experiencia en sus piernas. A título individual hay varios futbolistas más que aprovechables.

Alemania aún está a tiempo de levantarse y clasificarse para el Mundial sub-20.
Alemania aún está a tiempo de levantarse y clasificarse para el Mundial sub-20.
Fotografías: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados)

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