Italia puso la contundencia en las áreas

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2018 será recordado en Italia como el año en el que la Azzurra no disputó el Mundial por primera vez en sesenta años. El batacazo en la fase de clasificación fue duro y su resaca todavía dura, porque la herida será difícil de sanar. Para compensarlo, o como mínimo intentarlo, Italia ha completado un año extraordinario en los torneos de categorías inferiores. A falta de un presente exitoso, el futuro al menos resulta algo más esperanzador. Italia ya fue subcampeona en el Europeo sub-17 del pasado mes de mayo -perdió la final en los penaltis ante los Países Bajos- y ahora volverá a disputar otra final en un torneo formativo tras eliminar a Francia en las semifinales del Europeo sub-19. La segunda final en tres años para la Azzurra sub-19.

Más allá de los exitosos resultados cosechados hasta ahora en el Europeo sub-19, el combinado dirigido por Paolo Nicolato se ha empeñado en cumplir muchos de los tópicos a menudo relacionados con la selección italiana. Varios de ellos encajan a la perfección con su equipo. Se trata de un equipo que defiende bien, con una pareja de centrales siempre incómoda para los delanteros rivales. También son aguerridos los laterales, sobre todo en el caso de Tripaldelli, particularmente rocoso en la faceta defensiva. Juega de forma muy directa, saltándose a menudo el centro del campo para explotar la potencia y la velocidad de sus delanteros. Busca el camino más rápido hacia la portería contraria, por mucho que esto no le permita exprimir el talento de una generación de centrocampistas que atesora más calidad que la demostrada en Finlandia 2018. El equipo de Nicolato defiende junto, se despliega rápido y golpea en ambas áreas con las paradas de Plizzari (muy espectacular en la estirada, pero con un déficit importante a la hora de blocar) y la contundencia de Scamacca y Kean. Así se entiende el triunfo ante Francia.

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Kean marcó el 2-0.

La selección francesa llevó la iniciativa y generó las mejores oportunidades, pero se marchó a casa de vacío, sin ni siquiera perforar la meta defendida por Alessandro Plizarri. Dembélé y Cuisance remataron a la madera en la primera parte, en acciones a balón parado, y Gouiri perdonó varias oportunidades claras cuando venía de anotarlas en la fase de grupos. Francia asumió el peso del partido, Cuisance y Guitane se ofrecieron constantemente en campo rival y Maolida completó su mejor actuación en el torneo partiendo desde el extremo izquierdo. Más participativo que en otros partidos, encaró y buscó situaciones de uno contra uno para atraer y pasar el balón a un compañero en mejor situación. Cuisance también aglutinó mucho balón, moviéndolo siempre con criterio en busca del pase definitivo. Demostró la jerarquía que se esperaba de un futbolista que ya ha jugado con asiduidad en la Bundesliga.

Cuisance.
Cuisance lo intentó todo para derribar el muro italiano.

Sin embargo, a Francia le pasaron factura un par de debilidades latentes. La primera, la ubicación de Sambou Sissoko en la posición de mediocentro. Sissoko cuajó una buena actuación ante Turquía en la segunda jornada de la fase de grupos, pero jugando como lateral derecho. Diomede lo alineó como mediocentro en el tercer encuentro contra Inglaterra y repitió en la semifinal, donde volvió a evidenciar algunas carencias conceptuales. Sissoko sufrió a la hora de dar salida a la pelota -a menudo mal perfilado para recibir, totalmente de espaldas a algunos compañeros o rivales que lo acechaban- y tampoco fue capaz de frenar a Italia después de cada pérdida. Cuando le presionaron, le arrebataron la pelota con facilidad. Por otro lado, algunos errores puntuales condenaron al cuadro francés. Maolida no llegó a tiempo a tapar al lateral derecho Bellanova en el origen del 1-0, cuando el centro del italiano acabó en el primer tanto de Capone. Poco después, una pérdida de Malang Sarr dejó vendida a la zaga francesa. Zaniolo robó la pelota, Kamara intentó tirar el fuera de juego y Moise Kean se quedó solo ante Diouf después de que el central del OM se desentendiera de la jugada. En tres minutos, Italia golpeó dos veces.

Los intentos franceses por devolverle la vida a la semifinal resultaron en vano. Apretaron en la segunda mitad con la entrada de Pintor y especialmente con la introducción de Adli, que permitió devolver a Sissoko al lateral derecho y mejorar la salida de balón gala. Francia movió la pelota con mayor fluidez en los primeros compases posteriores al descanso, presionó más arriba, robó la pelota más cerca del área de Plizzari y encerró al cuadro italiano en su propia mitad de campo salvo por alguna incursión de Kean a la contra. Nada de esto bastó para encontrar el gol. Bettella y Zanandrea achicaron agua con maestría y Plizzari se encargó de despejar el resto de ocasiones de mínimo peligro. Francia acabó desesperada, frustrada, incapaz de comprender cómo no podía perforar la meta italiana después de haber marcado diez goles en los dos partidos anteriores. “Si no marcas, no eres el mejor equipo. Al final no merecimos clasificarnos para la final”, resumió Bernard Diomede al término del encuentro. Razón no le falta.

La defensa de Italia repelió el peligro.
La defensa de Italia repelió el peligro.
Fotografías: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

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2 comments

Que bueno es Cuisance.
Me sorprendio lo mal posicionado que estaba Sarr en jugadas defensivas y esto se vio claramente en los dos goles italianos.

Luego en la otra area, Francia tuvo muchisimas ocasiones, entre Gouiri fallando cosas que no falla normalmente y Pintor haciendo todo mal, perdonaron una y otra vez.

En Italia el que mas me gusto fue Tonali, muy inteligente a la hora de posicionarse tacticamente y muchas veces se colocaba como tercer central.

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