Una final para la historia

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Nadie que viera la final del Europeo sub-19 de este domingo olvidará jamás este partido. Es el mejor elogio que se le puede dedicar a un encuentro de estas características, un encuentro para el que el tópico de montaña rusa se queda extremadamente corto. Italia y Portugal brindaron al público de Seinäjoki un espectáculo difícil de recordar en un campeonato de categorías inferiores, más aún en toda una final, con la responsabilidad y la presión que eso supone para dos plantillas repletas de futbolistas que todavía no han dado el salto definitivo al fútbol profesional. Portugal se mantuvo fiel a sí misma en la búsqueda de un récord histórico (ganar el Europeo sub-19 dos años después de alzar el Europeo sub-17) e Italia plantó cara con personalidad, agarrándose con uñas y dientes a un partido al que nunca le perdió la cara. Ni siquiera en los momentos más difíciles, cuando Portugal ganaba por dos tantos de diferencia. El espectáculo, fabuloso, quedará grabado a fuego en las retinas de los privilegiados que asistimos a la final de Seinäjoki 2018. Una final no apta para cardiacos.

Italia 3 (Kean 75′, 76′, Scamacca 107′)
Portugal 4 (Joao Filipe 45′, Trincao 72′, Joao Filipe 104′, Pedro Correia 109′)

Italia sub19 vs Portugal sub19 - Football tactics and formations

Portugal quiso llevar el peso del partido. Hélio Sousa apostó por devolver la titularidad a José Gomes y solucionó un contratiempo de última hora como la lesión de Miguel Luis dando entrada a Nunes. El ‘8’ figuraba en el once titular facilitado por UEFA, pero a última hora quien saltó al césped fue el ’13’. Portugal adelantó unos metros la posición de Florentino y ganó presencia física un poco más arriba de lo habitual, lo que ayudó al cuadro luso a avanzar las líneas de presión. El elenco ibérico mantuvo el sello de personalidad que le ha caracterizado a lo largo de todo el ciclo bajo las órdenes de Hélio Sousa, ya desde el campeonato sub-17 de Azerbaiyán de 2016: salió a mandar con el balón, quiso robarlo arriba y llevar siempre la iniciativa. Hizo daño sobre todo por la banda izquierda, con un Joao Filipe estratosférico. El extremo del Benfica se convirtió en el gran protagonista de un flanco por el que transcurrió casi todo el fútbol de ataque del combinado luso. Sin la intimidación latente que siempre supone la presencia de Moise Kean -el técnico Nicolato explicó luego que creía que no estaba físicamente para resistir todo el partido, motivo por el cual lo reservó para el segundo tiempo-, Portugal se sintió cómoda atacando. Vinagre se sumó al ataque y se asoció con Joao Filipe, obligando siempre a Frattesi a echar una mano en la banda. A partir de esa sociedad fluyó el resto del fútbol luso. Cuando ambos arrastraban a Bellanova, caía Zé Gomes en el espacio abierto entre central y lateral derecho. Una y otra vez. Así, de hecho, se originó el primer tanto, ya al borde del descanso. Gomes cayó a la banda izquierda, puso el balón en la frontal, Trincao lo dejó para Joao Filipe y el extremo del Benfica se encontró con la colaboración de Plizzari, incapaz de blocar su tiro, duro pero centrado.

Joao Filipe marcó el primer gol de la tarde antes del descanso.
Joao Filipe marcó el primer gol de la tarde antes del descanso.

El gol luso hizo justicia a lo visto en el primer tiempo. Portugal controlaba la pelota y la recuperaba muy rápido con la ayuda de tres de sus pilares defensivos. Por un lado, la ya comentada presencia de Florentino unos metros por delante. Habitual mediocentro de este equipo, el benfiquista exhibió una gran lectura del juego para interceptar las jugadas de peligro antes que se gestaran y recoger todas las segundas jugadas. Por detrás, Nuno Nunes jugó un encuentro particularmente serio para tratarse de un jugador que apenas había participado hasta ahora en el campeonato. Sobrio en sus intervenciones, riguroso en el posicionamiento, se encargó de minimizar el impacto de Melegoni entre líneas o recoger los balones sueltos que dejaban Scamacca y Pinamonti. Precisamente en eso trabajó David Carmo, un portento en el juego aéreo. El central zurdo luso también dominó esta faceta y redujo las posibilidades de Italia de desplegarse a la contra. Joao Virginia vivió un primer tiempo bastante tranquilo: únicamente tuvo que intervenir en un disparo lejano de Frattesi. En el otro lado, Plizzari tuvo mucho más trabajo. Portugal le puso a prueba y volvió a evidenciar los problemas del guardameta a la hora de atajar la pelota y terminar las jugadas sin regalar segundas oportunidades.

Florentino cuajó una gran actuación en el centro del campo.
Florentino cuajó una gran actuación en el centro del campo.

La reacción italiana no se hizo esperar. Nicolato aprovechó el descanso para cambiar el registro de su equipo. Dentro Kean, fuera Pinamonti. No fue lo único que modificó el técnico transalpino, que también retrasó la posición de Melegoni y acercó a Zaniolo al área rival. Con estas alteraciones, Italia arrancó con mucha más fuerza tras el descanso y transmitió mayor sensación de peligro. Melegoni empezó a participar con mayor frecuencia en la elaboración y el dinamismo de Kean obligaba a los defensas portugueses a tomar decisiones. Atacando más arriba también lució Frattesi, que aportó verticalidad en todas sus intervenciones. A cambio Italia asumió riesgos. Agotó los cambios en el minuto 65, dejó a Tripaldelli en el banquillo para poner a un lateral zurdo más ofensivo (aunque fuera diestro de pie, como Candela, era más profundo) y se expuso a posibles contragolpes de Portugal. Trincao tuvo una primera oportunidad para ampliar la diferencia al contragolpe y no desaprovechó la segunda, en una transición dibujada a alta velocidad. Florentino realizó un cambio de orientación de casi 50 metros, puso la pelota en el pie de Joao Filipe y Trincao culminó el contraataque con el segundo gol de la tarde tras otro mal despeje de Plizzari, que volvió a regalar una segunda oportunidad. Lo celebró todo el banquillo, que corrió a abrazar al extremo del Sporting de Braga. El título parecía muy cerca. Pero aún faltaba lo mejor de la noche.

Trincao puso el 2-0 en el minuto 72.
Trincao puso el 2-0 en el minuto 72.

Cuatro minutos después, Italia empató el partido. Dos zarpazos de Moise Kean equilibraron la contienda en un abrir y cerrar de ojos. Dos golpes certeros, en el estómago, que dejaron aturdido al cuadro portugués. En apenas un suspiro, dejó de soñar con el título y se vio obligado a bajar al barro. Dos rápidas combinaciones culminadas por el delantero de la Juventus evidenciaron por qué Kean ha sido uno de los atacantes que más diferencias han marcado en el campeonato. A la contra resulta devastador, pero también en otro tipo de situaciones. Rara vez desaprovecha un remate franco dentro del área, ajusta los disparos y no se lo piensa dos veces a la hora de armar la pierna. Así culminó una jugada trazada por Capone y Frattesi primero y luego embocó un pase atrás de Zaniolo al fondo de la red. Tal fue la reacción transalpina que todos los suplentes cruzaron el campo, entero, para ir a celebrar el segundo gol del descamisado Kean en el córner.

La aparición de Moise Kean acabó forzando la prórroga.
La aparición de Moise Kean acabó forzando la prórroga.

Portugal quedó aturdida, pero no tardó en levantarse después del segundo guantazo. La generación del 1999 está acostumbrada a disputar finales y a competir en escenarios de máxima exigencia y no se dejó amedrentar. Campeona del Europeo sub-17 en la tanda de penaltis, varios de sus futbolistas ya perdieron la final del Europeo sub-19 del año pasado en Georgia. Y no estaban dispuestos a volver a morder el polvo. Poco a poco Portugal recuperó el balón y lo volvieron a pedir sus extremos, tanto Trincao como Joao Filipe. La final entró en una fase de descontrol en la que se rompió el centro del campo con constantes transiciones. La emoción ganó la partida a la razón, ambos equipos jugaron con el corazón y en ese frenesí ambos dispusieron de situaciones para llevarse la final antes de la prórroga. La primera en una final del Europeo sub-19 desde 2011.

La bendita locura de la segunda parte se trasladó en la prórroga, con un reparto de roles parecido al del arranque del partido. Italia volvió a esperar un poco más atrás, a menudo con Kean volcado hacia la derecha, y Portugal volvió a encontrar a Joao Filipe. Marcucci refrescó la circulación de balón de Italia, pero también Hélio Sousa echó mano del banquillo para refrescar el ataque con la velocidad de Mesaque Dju y la fortaleza física de Pedro Correia, a quien la prórroga reservaría un lugar en la historia de la generación de 1999 de Portugal. La prórroga volvió a enloquecer en el 102′, cuando Joao Felipe perforó de nuevo la meta de Plizzari tras una descarga de Pedro Correia, que protegió la pelota de espaldas, esperó y se la entregó al extremo del Benfica para que volviera a adelantar a Portugal. Esta vez, no obstante, las alegrías fueron ínfimas. Nada más arrancar la segunda mitad de la prórroga, Scamacca volvería a igualar el electrónico con un testarazo inapelable que volvía a helar la sangre de la hinchada portuguesa… pero un minuto después, en la jugada posterior, Pedro Correia bajó un pase largo de Jota, se giró y puso el cuero en el fondo de la red por cuarta y última vez para el cuadro luso.

“Creo que lo merecimos. Hicimos un gran partido. La primera parte la pudimos ganar por 2-0. Creamos muchas oportunidades. Tuvimos un partido muy positivo ante un equipo muy fuerte. En la segunda mitad intentamos administrar el partido. Nos defendimos bien e intentamos marcar cuando recuperábamos la pelota. Tuvimos algunas oportunidades, ellos también fueron más agresivos en ataque. Con el 2-0 crees que está más cerca, pero sabemos que ellos pelean todo hasta el final. Nos atribuyeron el favoritismo incluso antes del partido y quizás eso construyó mayor fe en ellos para volver al encuentro. No reaccionamos bien al 2-1 y tuvimos algunos problemas con el 2-2. Pero siempre creímos. (…) Les dije antes de la prórroga que teníamos que mantener nuestra identidad. Que no debíamos dejarnos llevar por las emociones, teníamos que ser racionales. Hay una parte importante emocional en este tipo de encuentros, pero no puede superar la razón”. Hélio Sousa después del partido.

Mesque Dju recoge la camiseta de Jota en la celebración del 2-3.
Mesque Dju recoge la camiseta de Jota en la celebración del 2-3.

Esta vez Portugal no dejaría escapar la victoria. Se aferró al resultado ante una selección italiana exhausta tras el esfuerzo físico y emocional al que se vio sometida a lo largo de la final. Italia compitió hasta el final, pero no pudo levantarse del cuarto golpe y sucumbió ante una generación lusa que ya ha hecho historia. Campeona de Europa sub-17 en Azerbaiyán y ahora campeona de Europa sub-19 en Finlandia, con varias bajas llamativas (Costa, Dalot, Leite, Gedson y Miguel Luis en la final), Portugal sigue formando futbolistas de nivel para el futuro. Las expectativas serán muy elevadas para ellos cuando gocen de cierta continuidad en el fútbol profesional, pero la materia primera y las virtudes futbolísticas se perciben a leguas de distancia. El potencial portugués existe, aunque falta amoldarlo y acompañarlo en el último salto. En menos de un año, intentarán completar su triplete particular con el Mundial sub-20 de Polonia. Ya están pensando en ello.

Artículo relacionado: Pedro Correia atiende a MarcadorInt después de la final

Pedro Correia anotó el gol de la victoria.
Pedro Correia anotó el gol de la victoria en la prórroga.
Fotografías: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

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1 comments

Una final extraordinaria. Otra vez un maravilloso Joao Filipe y sin olvidarnos de Florentino que hizo un partido brutal en el centro del campo.

Veremos que tal esta generacion portuguesa y como sigue progresando, proxima cita sera el Mundial sub-20 del próximo año donde llegan como uno de los favoritos.

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