Baño en Felcsut

Pancho Arena Puskas Felcsut MarcadorInt

Me voy ya, que me espera un taxi y si se me escapa voy a tener problemas. Aquí no hay nada“. Así me despedía de los dos periodistas portugueses que cubrieron el abultado triunfo de su selección (1-6). Porque Felcsút era lo que intuíamos. Pero de forma incluso más acusada: una única calle que cruza el municipio de cabo a rabo y apenas hay dos o tres ramificaciones. A ambas orillas de la vía pública encontramos casas de campo, no muy grandes pero con jardines, columpios o elementos similares, pero poco más. En el largo paseo que di, sólo vi tres colmados y una floristería. Y un par de gallinas. El resto era la nada, un lugar tremendamente remoto. Una serie de casas perdidas entre carreteras, campos de girasoles y grandes llanuras. Con una pequeña salvedad: un estadio enorme que emerge en el centro de la localidad donde se crio Viktor Orbán, primer ministro húngaro.

Felcsut Hungría

Aquí paró el autobús procedente de Budapest. Foto: MarcadorInt

El clima tampoco acompañó, pues no estimuló a la población de Felcsút a salir a la calle a pasear. Aunque difícilmente tendrían donde ir. De hecho, ante la incómoda e incesante lluvia, sólo existen dos refugios: una parada de autobús que está mínimamente cubierta por una lámina de metal, y el estadio Pancho Arena. Lo más impresionante del feudo de la Academia Puskás FC son sus dimensiones y el estilo arquitectónico, con la estructura interior de madera y el tejado exterior que parece imitar las escamas de un dragón. Además, se han construido un par de campos de entrenamiento junto al estadio, al lado del párking, que también están muy cuidados. Pronto encontrará un nuevo competidor en el estadio del Ferencváros, que se estrenará el próximo 10 de agosto en un amistoso frente al Chelsea. Las instalaciones impresionan por dentro, pues el recinto dispone de una enorme sala de prensa donde los periodistas pueden trabajar (y comer) y los pasadizos interiores del estadio son tantos y tan distintos que cualquiera podría perderse en ese laberinto interno. La visión desde dentro es magnífica, pues la grada está muy cerca del césped y los cánticos se escuchan a la perfección, favorecidos por la estructura del estadio. Aunque si llueve, los periodistas, sus hojas y ordenadores se mojan. No todo es perfecto.

Kalmar Hungría MarcadorInt

El interior del Pancho Arena impresionó a más de un periodista. Foto: MarcadorInt

La selección sub-19 de Hungría, como Felcsút y la Academia Puskás, todavía está muy verde. Repitió los errores del debut y se marchó perdiendo al descanso por 0-2 tras encajar dos goles casi idénticos al partido frente a Austria: el primero, de penalti, y el segundo, tras un error de uno de los defensas (Tamás, del Milan) en su propio área. Portugal lo castigó todo. Absolutamente todo. El equipo luso dispone de un arsenal ofensivo de lujo, con Marcos Lopes partiendo desde una posición céntrica y con dos extremos desequilibrantes en conducción como Gelson Martins e Ivo Rodrigues. El dinamismo del ataque portugués resultó imparable para la blanda defensa húngara, que no mejoró pese a los cambios que introdujo su técnico. Aunque inquietó en algún que otro buen tramo de encuentro, el mediocentro Podstawski no concedió ningún favor a su rival y se hartó a recuperar balones e iniciar contraataques. Los de Sousa no sufrieron atrás. Y fue tan ambiciosa Portugal que en ningún momento se planteó frenar, siempre quiso anotar otro gol. Cayó media docena. Tampoco ayudó el mal estado del terreno de juego, que tras varias horas de lluvia era incapaz de drenar todo el agua que había caído a lo largo del día.

Los lusos ya están en semifinales y Hungría se jugará estar en el Mundial sub-20 en la última jornada. Se enfrentará a Israel, que tampoco ha sumado ningún punto pero que llega con una diferencia de goles menos negativa que el anfitrión. El premio de Nueva Zelanda sigue siendo muy grande.

André Silva Portugal sub-19 MarcadorInt

André Silva marcó cuatro de los seis goles de Portugal. Foto: MarcadorInt

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1 comments

En días soleados Felcsút está igualmente desértico, no tiene nada que ver con la lluvia (vaya día de perros por cierto) Cacicadas aparte, la verdad es que me parece un estadio muy bonito. El arquitecto que hizo el diseño -Imre Makovecz- es extraordinariamente famoso en Hungría, con ese estilo orgánico y bastante recargado de estructuras de madera curvadas y ramificadas. Los húngaros no se cansan de repetir que es “su Gaudi”

Muy divertida e interesante esta cobertura que estáis haciendo por tierras húngaras. Vi el partido de reojo desde un cafe cerca de Oktogon y es que se te cae el alma a los pies con la inocencia de la defensa húngara. Luego les ves jugando al Waterpolo y alucinas en colores, parece increible que de la misma nación puedan salir dos equipos tan diferencialmente trabajados en lo táctico.

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