Contrarreloj

Entre los árboles, el estadio de fútbol de Alytus

Las semifinales del Europeo sub-19 empezaron a las 15:30 hora peninsular española y terminaron antes de las 23:00. Pero, en realidad, los días son mucho más largos para aquellos que cubrimos el torneo. Aquí en Kaunas todo se hace una hora más tarde, lo cual tampoco ayuda en el turno nocturno. En cualquier caso, vamos a contar, con total transparencia, cómo uno puede intentar ver en directo ambas semifinales teniendo en cuenta que los estadios están separados por más de 65 kilómetros. Y cómo hacerlo sin tener coche.

Ante todo, uno tiene que levantarse para ir a Alytus. Sin vehículo propio, la manera más cómoda para desplazarse es el autobús. Es un transporte algo lento y su frecuencia es mejorable, pero para iniciar el trayecto nos basta y nos sobra. Así que decido salir relativamente pronto de Kaunas para tener tiempo para ver Alytus e incluso comer algo allí. Después de cerca de una hora en la carretera -con la excepción de una pausa de 3 minutos en Prienai, un municipio de poco más de 10.000 habitantes que está hermanado con Altea, a la que muchos conocemos por su modelo de SEAT-, llego a Alytus a las 14:00. Faltan más de dos horas para el partido. Hasta aquí, todo en orden.

Entonces se empieza a complicar la situación. Tardo 90 minutos en encontrar el estadio. Todo por optar por la dirección equivocada en el primer cruce al no haber consultado la ruta con la atención ni la antelación necesaria. Este error me lleva a dar una vuelta por la ciudad de Alytus, de unos 75.000 habitantes, que sirve para ver la Lituania más auténtica. Porque muchas de estas ciudades poseen un centro bastante más cuidado -más ahora con el Europeo sub-19-, pero más allá de los núcleos urbanos hay muchas más cosas. Desde bosques frondosos dentro de la ciudad a bonitos parques, pasando por casas y establecimientos comerciales semiabandonados o naves industriales. Hay miseria, casas con las puertas abiertas, abuelos paseando por los parques, jóvenes en bicicleta y coches antiguos. Hay infraestructuras nuevas y edificios sin reformar, calles a medio asfaltar y caminos de tierra.

En directo la imagen impacta más que en la fotografía.
En directo la imagen impacta más que en la fotografía. Ésta es una casa media en Alytus.

Al final, después de cruzar un parque y dar con la calle principal de Alytus -tras unos 75 minutos de paseo-, llego al centro de la ciudad. Con su plaza principal bien asfaltada, los banderines que hacen referencia al Europeo sub-19, las terrazas de los bares donde los lituanos toman la cerveza del mediodía, etc. Aunque sin una mísera indicación sobre la localización del estadio. Aunque, finalmente, doy con él mientras cruzo un bosque.

Entre los árboles, el estadio de fútbol de Alytus
Entre los árboles, el estadio de fútbol de Alytus

Primer objetivo cumplido: hemos encontrado el estadio de Alytus y MI estará en la primera de las dos semifinales. Una vez solucionado esto, planteamos otro problema: ¿cómo podré ir, sin coche, a ver el España-Francia en Kaunas? No hay tiempo para volver a recorrer el camino inverso, y menos después de la enorme vuelta que había dado, ni la frecuencia de los buses es la ideal. ¿Y si hay prórroga? ¿Habrá tiempo material para llegar antes de que empiece el encuentro?

Aquí empieza la verdadera contrarreloj, una vez asegurado un vehículo que nos podrá llevar al estadio Darius y Girenas. Después de un muy buen inicio de Serbia, Portugal asume la iniciativa y empata. Y cuando empiezo a temer por la posible prórroga, Guedes anota un golazo de cabeza para adelantar a su selección. “Bien, me da igual quien gane, pero no quiero que empaten”, piensan varias personas en la tribuna de prensa. Pero, sin tiempo para elaborar planes, Gacinovic empata el encuentro. Y no sólo hay prórroga, sino que nadie es capaz de romper el empate. Afortunadamente, la tanda de penaltis es corta y tras 10 lanzamientos ya sabemos que Serbia será la primera finalista.

No obstante, quedan poco más de 90 minutos para que se juegue el segundo encuentro del día. Tiempo más que suficiente para bajar al bar a tomarse una cerveza y volver a casa para verlo desde el sofá, pero algo más justito si tienes que atender ambas ruedas de prensa, buscar algún futbolista en la zona mixta y después recorrer más de 60 kilómetros. Las comparecencias de los entrenadores, además, se alargan más de lo habitual, ya que es hora de hacer balance del torneo. De hecho, se alargan tanto que ya casi no queda nadie en la zona mixta.

Serbia celebra su pase a la final
Serbia celebra su pase a la final

Así que entro en uno de los coches oficiales de la UEFA y éste se pone en marcha a las 20:00. A falta de una hora justa para el inicio del segundo encuentro, el conductor tiene claro que debe llegar lo antes posible. Aunque esté relativamente lejos y las carreteras sean horribles y estén llenas de agujeros y baches. Hay que llegar lo más pronto posible. Es entonces cuando uno llega a temer por su vida, cuando un lituano loco adelanta camiones como si de caracoles se tratara, mientras su coche va dando botecitos por carreteras en mal estado. De hecho, sus maniobras son tan bruscas que uno de los compañeros que va en el coche, un fotógrafo, decide atar su cámara con el cinturón de seguridad para que no salga volando en cualquier momento.

También hay que reconocer que el conductor lituano ejerce su trabajo a la perfección y llegamos a Kaunas a las 21:00. Poco después entramos al estadio, con el partido ya en juego, pero apenas nos hemos perdido nada relevante. No está nada mal, y más teniendo en cuenta las dificultades afrontadas. Podríamos haber llegado más tarde. O podríamos no haber llegado, que habría sido peor. En cualquier caso, la segunda final también se acaba resolviendo en la prórroga, para alargar incluso más un día que se está haciendo eterno.

El protocolo final acaba siendo el mismo que en el partido anterior. Largas ruedas de prensa, de celebración para uno de los dos técnicos y de despedida para el otro, que nos dejan sin nada que pescar en la zona mixta. De hecho, cuando llego el autobús de España ya se ha marchado. Que ahora son ellos los que tienen que correr si quieren coger el avión que los llevará de vuelta a casa.

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