Kaunas enloqueció con el golazo de Sirgedas

Largas colas para acceder al estadio en Kaunas en el debut de Lituania en una Eurocopa sub-19

Lituania, lo contábamos esta mañana, no es un país excesivamente futbolero. Le va más el baloncesto, en el que tanto su selección como sus clubes compiten en la élite europea, y el hockey hielo, que está muy extendido en el norte de Europa. Hablamos de un país cuyo equipo de fútbol que más gente lleva al estadio registra una afluencia media de 1.500 espectadores por partido en liga (el Zalgiris Vilnius). Hablamos de un país cuya selección absoluta atrae, normalmente, a 4.500 aficionados cuando juega como local. Que hoy hayan ido 7.000 -según fuentes de la UEFA- al estreno de su selección en un Europeo Sub-19 se puede considerar como un gran éxito y además justifica plenamente la decisión que está tomando el organismo internacional de conceder la organización de este tipo de campeonatos a naciones no acostumbradas a presenciar en vivo fútbol de élite. Ya media hora antes del inicio, los aledaños del estadio Dariaus ir Girėno presentaban el siguiente aspecto, con largas colas para acceder al recinto:

 

Largas colas para acceder al estadio en Kaunas en el debut de Lituania en una Eurocopa sub-19
Largas colas para acceder al estadio en Kaunas en el debut de Lituania en una Eurocopa sub-19

La actitud de la hinchada no fue apasionada de forma regular. La excitación alcanzaba límites extraordinarios cada vez que Lituania se acercaba a la portería contraria, pero esto ocurrió pocas veces. De hecho, la ocasión que malogró Lukas Spalvis con 0-0 tras una gran jugada personal levantó del asiento a prácticamente todo el estadio. Los dos goles de Achahbar supusieron un mazazo: a la media hora el gigantesco marcador electrónico mostraba un 0-2 y el propio juego le concedía escasísimas opciones a los bálticos. Fueron minutos de mucho silencio. Hasta que, de forma insospechada y tras vivir instalado en la depresión desde el segundo tanto, el cuadro lituano se metió en el partido con un cabezazo de Artimavicius. La gente, que llenaba la grada superior, volvió a creer.

 

La grada superior del Dariaus ir Girėno stadionas de Kaunas, repleta de aficionados lituanos
La grada superior del Dariaus ir Girėno stadionas de Kaunas, repleta de aficionados lituanos

La fe no duró mucho. Fue anestesiada por el fútbol-control holandés. Por el ritmo lento. Por la posesión intrascendente pero nunca amenazada, ya que Lituania no presionaba al poseedor. Iban 1-2 pero el empate parecía imposible. Holanda dominaba caminando y Lituania no se acercaba. Hasta que en el minuto 83, Gratas Sirgedas, un punta que había entrado en el segundo tiempo y que juega en la segunda división local, firmó una jugada individual antológica. Se fue de tres y la colocó con el interior, con efecto, ajustada al palo. Se sumó todo: la espectacularidad, la épica, la imprevisibilidad… Sería marcarse un farol gordo decir que fue el gol más gritado en Lituania en los últimos años -más que nada porque uno sólo ha visto este partido en Lituania en su vida-, pero podría ser que la sentencia no estuviera muy alejada de la realidad. Sirgedas, de repente, héroe nacional.

 

Gratas Sirgedas, el autor del 2-2, atendiendo a la prensa después del partido
Gratas Sirgedas, el autor del 2-2, atendiendo a la prensa después del partido

Y luego ocurrió que la heroicidad se convirtió en intrascendente. Que fue efímera. Que se apagó con un cabezazo en un córner en el 95′. Que Lituania, que tras el 2-2 se había sentido capaz incluso de ganar -y cuando digo Lituania digo el equipo y digo la gente-, enmudeció de repente. Se echó al suelo. Se puso las manos en la cabeza. Sintió que el sueño se había acabado el primer día. Lo decía el rostro del seleccionador Antanas Vingilys en la rueda de prensa y lo decía la actitud de algunos lugareños, que aún ataviados con las bufandas de Lietuva buscaron el bar más cercano para ahogar las penas.

 

El seleccionador lituano Antanas Vingilys en la rueda de prensa posterior a la derrota ante Holanda
El seleccionador lituano Antanas Vingilys en la rueda de prensa posterior a la derrota ante Holanda

 

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