No son tan distintos

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Se decía que los favoritos a ganar este Europeo sub-19 estaban en el Grupo A, donde competían España, Portugal, Holanda y Lituania. No obstante, los dos finalistas empezaron en el otro grupo. A Francia la esperábamos, pero a Serbia no tanto. No obstante, ambas selecciones han desplegado un buen nivel de juego que les ha llevado a la final por méritos propios, pese a que los otros dos semifinalistas plantaron cara. En este aspecto ambas vienen de sufrir un similar castigo físico, pues tanto Serbia como Francia jugaron 120 minutos en su último encuentro.

Las reacciones de los seleccionadores finalistas

Un ‘9’ imparable

Así es Francia

Adrien Hunou, la joya oculta de Francia sub-19

Rabiot: “Mi idea es seguir en París, pero ahora sólo pienso en el Europeo”

Marko Pavlovski, el capitán de Serbia

La sede de la final: Marijampole

Ésta es una oportunidad especial para la selección de Drulovic, que disputará su primera final europea en la categoría sub-19 después de varias ediciones en las que han sido semifinalistas. En esta ocasión, los serbios llegan con una magnífica generación que combina un mínimo de tres o cuatro futbolistas de enorme calidad con un soberbio trabajo colectivo. El equipo funciona bien y cuando sufre aparecen sus individualidades más destacadas.

Los serbios celebran uno de sus goles en la jornada inaugural del Europeo
Los serbios celebran uno de sus goles en la jornada inaugural del Europeo

El ejemplo más evidente es la semifinal contra Portugal. Djurdjevic y Mitrovic hicieron muchísimo daño en el primer tiempo, el equipo supo sufrir cuando Portugal dominó a partir de la segunda mitad y finalmente Rajkovic se acabó erigiendo como el héroe de su equipo al detener dos lanzamientos en la tanda de penaltis. Serbia es sólida y equilibrada en todas sus líneas, lo que la convierte en un conjunto muy difícil de batir. Aunque, además de Mitrovic, sobre el que ya hemos hablado, hay que fijarse en el doble pivote que forman Maksimovic y Milinkovic-Savic, que sostienen a su equipo en todo momento, tanto ofensiva como defensivamente. El primero es un escándalo porque sabe en todo momento dónde están los otros 21 futbolistas.

No obstante, los serbios han acabado algunos partidos muy cansados, por lo que pueden acusar la prórroga ante Portugal más que Francia, pese a que la selección de Smerecki no es tan física como la generación campeona del Mundial sub-20. Y aunque su trabajo colectivo ha sido menos elogiado que el de Serbia, sólo han encajado goles en golpeos directos a balón parado (dos penaltis y una falta). De hecho, una de las virtudes de la selección gala es que le es indiferente asumir la iniciativa en el juego. Puede llevar el peso del partido y dominar el balón o replegarse bien atrás y esperar su oportunidad al contraataque, como ocurrió en largos tramos de su semifinal contra España. Tiene a futbolistas que pueden hacer ambas cosas, aunque Martial, Rabiot y Nangis castigan a cualquiera si tienen espacio para correr.

Por esta razón tampoco queda muy claro cuál será el guion de la final del Europeo sub-19. Lo más probable es que se vayan alternando fases de dominio de las dos selecciones, pues saben manejarse en ambos registros. Portugal le hizo muchísimo daño a los serbios con constantes movimientos de los centrocampistas por dentro mientras que España le buscó las cosquillas a Francia en su banda izquierda. No obstante, lo más probable es que las figuras decidan en un partido de tal igualdad. Que Mitrovic se imponga a los centrales franceses igual que se ha impuesto a los demás defensores durante el torneo, que Hunou sorprenda llegando desde atrás o que Benzia o Rabiot dejen algún detalle inesperado. Como en las semifinales, no parece haber demasiada diferencia entre ambos equipos.

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