Sin balón tras la rueda de prensa

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Más allá de lo comentado a nivel futbolístico sobre el Turquía 4-2 Georgia de esta tarde en Marijampole, la oportunidad de ir a los estadios siempre nos deja anécdotas. Y los georgianos resultaron ser unos tipos muy curiosos, más allá de que coincidiéramos con un par de ellos en las calles de Kaunas antes de que empezara el torneo. Los conocimos en su salsa.

Más que nada, hablamos de la legión de periodistas georgianos. Para su país, participar en un Europeo sub-19 es algo único y prácticamente irrepetible, una magnífica oportunidad. Así que son varios los medios de comunicación que han enviado a algunos periodistas a cubrir el evento, normalmente uno o dos por empresa. Por lo tanto, se trataba de un numeroso grupo de georgianos. Toda una comunidad.

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Sin embargo, estos periodistas también cumplían con la función de aficionado, casi de fanáticos y ultras de su equipo. Animaron a Georgia desde el inicio y saltaron y gritaron con el golazo de Endeladze a los dos minutos de juego pese a encontrarse en la tribuna de prensa. Faltaba un gol de Serbia para que se metieran en las semifinales, pero les importaba poco. Soñaban con la clasificación, igual que los lituanos que se acercaron a ver a su selección ante Portugal, aun siendo conscientes de sus mínimas posibilidades. Ellos gritaban y animaban a los suyos, que además iban ganando.

Después llegaron los goles de Turquía en posición dudosa y el ambiente cambió. Los periodistas georgianos se enfriaron y entraron en una dinámica bastante más negativa: protestas, gritos en contra del referí (de las pocas palabras que les entendimos) en cada jugada polémica y múltiples aspavientos. Lamentaron el penalti fallado por Katcharava en el tramo final de la primera mitad y volvieron a creer tras su tanto del empate nada más empezar el segundo tiempo. Pero al final Turquía se impuso y la aventura de Georgia en el Europeo sub-19 terminó.

No obstante, el epílogo de la trayectoria georgiana en Lituania es muy curioso. Todos los periodistas -o casi todos- fueron a cubrir la rueda de prensa del seleccionador Giorgi Tsetsadze, aunque antes tuvieron que soportar cómo Buruk se despedía del torneo. En cualquier caso, en Marijampole vivimos una rueda de prensa íntegramente en georgiano, sin la traducción prácticamente simultánea que suele ser habitual en esta competición porque los periodistas georgianos disparaban sus preguntas sin apenas dejar respirar a Tsetsadze. Así que tuvimos una rueda de prensa de unos quince minutos, posiblemente una de las más largas del torneo y exclusiva para hablantes de su idioma. Si alguno de vosotros lo conoce, os podemos facilitar un largo fragmento del audio para que nos traduzcáis las palabras del seleccionador georgiano.

Tsetsadze, en la rueda de prensa.
Tsetsadze, en la rueda de prensa.

En cualquier caso, la expedición georgiana no se despidió sin antes hacer desaparecer el habitual balón del Europeo sub-19 que decora la sala de prensa durante la comparecencia de los seleccionadores. Ya nos avisó un miembro de uefa.com: “Los georgianos se suelen llevar el balón a casa, hay que estar atentos para que no vuelva a suceder como la última vez“. Acabada la rueda de prensa, desviamos la mirada durante unos segundos. El balón había desaparecido.

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