Fe inquebrantable

Carlgren AIK Suecia -  Anders Henrikson

Que nadie se fíe de los suecos. Bajo la melena rubia de la mayoría de los jugadores de la selección sub-21 semifinalista del Europeo sub-21 se esconde una garra competitiva inusitada en un conjunto de esta categoría. La generación de 1992 ya ha sobrepasado las expectativas al superar la primera fase del torneo, tras terminar como segunda de su grupo por delante de una decepcionante Inglaterra e Italia. Su juego no es memorable, pero sí que han logrado plantar cara a todos sus rivales para cosechar una victoria, un empate y una derrota en los tres primeros partidos del Europeo. Líneas juntas, coberturas en el centro del campo de Lewicki y Hiljemark y la capacidad de Thelin y Guidetti para estirar al equipo son algunas de las claves de su éxito.

No hay que fiarse de los suecos, sobre todo, porque nunca dan un partido por perdido. En septiembre, Suecia se encontraba virtualmente fuera del Europeo, pues no se habría clasificado para el play-off final. Era la última jornada de la fase de grupos, y solo el campeón seguiría vivo en la lucha por estar en el país checo. Suecia ganaba a Turquía por 3-1, pero en el minuto 84 y 86 los otomanos anotaron dos goles y empataron la contienda, lo que eliminaba a la selección nórdica. Sin embargo, Suecia se levantó y venció gracias a un tanto de Hiljemark en el 92. Así se ganó disputar el play-off de acceso contra Francia. Y remontaron un 2-0 ante una de las principales candidatas a alzar el título. Aunque no solo dieron la vuelta a un resultado adverso en el partido de ida, sino que también se rehicieron de un tanto en el minuto 87 que les hubiese eliminado. Sin embargo, apareció Lewicki en el minuto 88 para sellar su pase al torneo disputado en la República Checa.

Suecia se clasificó para el play-off con un gol en el minuto 92′. Luego derrotó a Francia con un tanto en el minuto 88′ del partido de vuelta.

Lo mismo hemos visto en el Europeo sub-21. Pese a jugar con diez hombres contra Italia en la jornada inaugural durante cerca de una hora de partido, Suecia demostró una gran personalidad y remontó un marcador adverso pese a las dificultades. El tanto de la victoria, cómo no, llegó en el 86′. En cambio, fue en el 85′ cuando se le escapó un punto ante Inglaterra, que les derrotó con un golazo de Lingard en el tramo final de partido. Podía suponer un golpe duro para los suecos, como también lo podría haber sido el tanto de Paciencia en el último duelo de la fase de grupos. Era el minuto 82 y el delantero del Porto abrió la lata para eliminar a Suecia y hacerle un favor a Italia, pendiente de lo que sucedía en el City Stadium de Uherske Hradiste. Sin embargo, Suecia no se rindió y apareció Tibbling para pescar un balón largo y disparar, no sin la fortuna de que un defensa rival desviara el balón, para empatar el choque en el 89′. Que no se despisten sus vecinos daneses en semifinales, porque ante Suecia nada es definitivo hasta que el árbitro decreta el final.

Foto de portada: Anders Henrikson

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