El plan de Gales

Gareth Bale of Wales (2nd left) celebrates scoring their first goal to make it Wales 1 Slovakia 0 the UEFA Euro 2016 match at Stade de Bordeaux, Bordeaux
Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd 07814482222
11/06/2016

Gales se presentó en Francia con un plan de juego como aval que todo el mundo podía reconocer. Coleman no engañaba a nadie: su argumento competitivo se basaba, en primer lugar, en una estructura defensiva sólida que asegurara resultados ajustados y, después, en la capacidad resolutiva de Gareth Bale para que estos se decantaran a su favor. Tres partidos después, ya están en octavos de final y como primeros de grupo. El plan funciona y va creciendo en fiabilidad a cada partido que transcurre.

La segunda parte del mismo no ha fallado lo más mínimo en ningún momento. El jugador del Real Madrid está aportando el milagro por partido que se le exigía para que la selección británica pudiera soñar. El gol a favor lo está teniendo Gales siempre y eso era quizá lo que parecia más complicado. Bale ha marcado en los tres partidos de la fase de grupos de la Eurocopa, algo que sólo habían logrado hasta ahora Michel Platini, Hristo Stoichkov, Alan Shearer, Savo Milosevic, Ruud van Nistelrooy y Milan Baros. Ayer, ante una Rusia que dio una imagen verdaderamente calamitosa, Gareth firmó su mejor partido de esta Eurocopa. Fue un vendaval ofensivo a la hora de generar ocasiones y un auténtico demonio dirigiendo a su selección en transición. Es verdad que los de Slutski no le pusieron las cosas demasiado difíciles, pero aquello sirvió de aviso para sus rivales: Bale tiene ese punto de forma que puede hacerle ganar un partido contra cualquiera.

Gareth Bale of Wales (centre) celebrates scoring their first goal to make it Wales 1 Slovakia 0 the UEFA Euro 2016 match at Stade de Bordeaux, Bordeaux Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd 07814482222 11/06/2016

Lo que más dudas había dejado era el bloque defensivo que debía proteger las acciones de Bale. Eslovaquia e Inglaterra habían desbordado a Gales con quizá demasiada facilidad para la que uno podía esperar de un conjunto destinado a vivir mucho tiempo sin balón. Sin embargo, el paso de los partidos está haciendo que la seguridad de la selección británica vaya creciendo y que su solidez se vaya consolidando. Ayer se vio a una selección cómoda sin la pelota y eso es trascendental para calibrar las opciones de esta selección. Debían serenarse ante la excitación para poder competir contra cualquiera y poco a poco lo están haciendo.

Pues la defensa de la selección de Chris Coleman no es un repliegue pasivo y de ritmo bajo como cabría esperar vista su naturaleza. Es un concepto mucho más enérgico, intenso, agresivo en el que los choques, las anticipaciones y los duelos aéreos convergen. Es precisamente esa sensación de cierto descontrol que provoca su fútbol lo que incita a que se produzcan transiciones de forma recurrente. 

Joe Allen of Wales the UEFA Euro 2016 match at Stade de Bordeaux, Bordeaux Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd 07814482222 11/06/2016
Joe Allen está siendo uno de los nombres de la Eurocopa. Foto: Focus Images Ltd

A esta receta inicial, se están sumando dos secundarios de lujo que incrementan exponencialmente el potencial de la selección británica. El primero es quizá el más inesperado: Joe Allen, the welsh Xavi, está dominando el centro del campo de sus partidos con una autoridad verdaderamente imponente. Lleva tres actuaciones de centrocampista dominante. La selección de Chris Coleman está siendo dinámica y fresca en sus ataques, lleva el balón a donde quiere con agilidad gracias a las prestaciones de su número 7. Sacrificado, fino, maduro, constante y preciso, el futbolista del Liverpool es quizá la pieza que permite que Gales alcance una nueva dimensión. No sólo está surtiendo de balones de muchísima calidad a Bale y cía, es que está permitiendo que en ataque posicional sean un colectivo mucho más complejo. Si los británicos son capaces de tener el balón con esa jerarquía y matizar así su plan ofensivo colectivo, esa versatilidad les convierte en un rival mucho más peligroso.

Es verdad que su contribución no había sido tan unánimemente positiva en los dos primeros partidos, pero en el duelo ante Rusia vimos un Aaron Ramsey fresco y pletórico que como acompañante de Bale es una bendición para Gales. Capaz de asociarse en transición con el madridista, de devolverle paredes y compensar sus movimientos, es además una pieza con determinación que permite que no toda la responsabilidad resolutiva tenga que recaer sobre Gareth. Si el futbolista del Arsenal está a este nivel, la selección de Chris Coleman no necesita que Bale haga milagros para ver tantos en su marcador. Se exhibió desplegándose al ataque, llegando desde atrás y aportando su calidad en el área pequeña. Otro futbolista que, inspirado, puede llevar a Gales al siguiente nivel.

Fotografías: Focus Images Ltd

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