Iniesta desatado

Gerard Piqué of Spain (2nd left) celebrates with Sergio Ramos after scoring their first goal to make it Spain 1 Czech Republic 0 during the UEFA Euro 2016 match at Stadium de Toulouse, Toulouse
Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd 07814482222
13/06/2016

Resuelta la duda. Era el turno de David De Gea en Toulouse, que asistió al último capítulo de la célebre “transición dulce” que avanzó, anunció y describió Vicente Del Bosque en el ocaso del año 2014.

“Hemos visto seguro y confiado a De Gea y por eso juega. No es una decisión de última hora”, admitió Toni Grande antes del partido en los micrófonos de ‘Mediaset’. Como se podía esperar, la elección generó mayor revuelo en los meses, semanas y días previos a la Eurocopa que influencia en el desenlace del España-República Checa, debido a la escasa generación de fútbol ofensivo por parte de la escuadra centroeuropea. Alcanzó pocas veces el área el equipo de Pavel Vrba, las suficientes para que De Gea tuviese que intervenir un par de veces, nunca demasiado exigido, sí con la sensación de emoción y tensión por la incertidumbre del resultado y la cercanía del final. A priori, era el examen más tranquilo para el guardameta de Illescas en el torneo por número de ataques, llegadas y ocasiones del adversario. Lo solventó bien.

Sucede que el 1, la X y el 2 en este primer compromiso se dilucidaba principalmente en el área contraria, la que defiende Petr Cech con garantías desde hace más de una década y en la que morían sin éxito numerosos ataques.

Cech, bien arropado por los centrales Tomas Sivok y Roman Hubnik, vio de cerca a los delanteros, centrocampistas y defensas españoles durante casi toda la tarde. El control de España, creciente desde el minuto 20, impulsó a sus jugadores hacia una realidad que marcó el resto del partido: muchos futbolistas agolpados en pocos metros. Sivok y Hubnik protegían el arco checo con la contribución del resto del equipo titular, sin excepción. Hasta Tomas Rosicky desempolvó el mono de trabajo que había guardado en el armario hace tiempo.

Czech Republic goalkeeper Petr ?ech claims the ball during the UEFA Euro 2016 match at Stadium de Toulouse, Toulouse Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd 07814482222 13/06/2016
Otra actuación soberbia del experimentado Petr Cech / Foto: Focus Images Ltd

En el momento en el que un plan no ofrece los resultados deseados pueden surgir las dudas, al menos externamente. El plan de juego de España en esta Eurocopa puede incorporar matices en función del partido, del momento y de los nombres, pero difícilmente sufrirá un giro brusco de volante. “Tienes que tener la tranquilidad, la paciencia e incidir en jugar así en ataque”, explicó Andres Iniesta en la zona mixta después del partido. “Estoy convencido de que correr 90 minutos detrás del balón desgasta mucho, al final es muy difícil sobrevivir a eso. El fútbol es tan grande que ellos han tenido opciones hasta el final. Ha sido cuestión de paciencia”, sentenció el ‘6’ de España, uno de los nombres propios de estas primeras etapas de Eurocopa en las que los centrocampistas de mayor jerarquía, como Modric, Kroos o Iniesta, se están imponiendo.

Si Iniesta brilla, España tiene opciones contra cualquiera. Si Iniesta está, España controla. Contener el talento y la inspiración de Andrés se convirtió en una misión demasiado compleja para los checos. Iniesta, además de guiar la pelota hacia la cabeza de Gerard Piqué, guió a la selección hacia el triunfo. La identidad del goleador alza al central del Barça al primer plano de las portadas y ayuda a recordar que la pareja Piqué-Ramos tiene todas las condiciones técnicas, físicas y competitivas para ser la mejor del torneo.

Andrés Iniesta: “Tienes que tener la tranquilidad, la paciencia e incidir en jugar así. Estoy convencido de que correr 90 minutos detrás del balón desgasta mucho, al final es muy difícil sobrevivir a eso. El fútbol es tan grande que ellos han tenido opciones hasta el final. Ha sido cuestión de paciencia.”

La idea de juego española se potencia en función del grado de participación y acierto que tenga Iniesta. Para no caer en un exceso de dependencia en el futbolista manchego, conviene a España disponer de otras alternativas. Y ante la República Checa, por ejemplo, asomó David Silva con una notable presencia en la primera media de hora, así como una valiosa contribución al ataque de Juanfran durante todo el encuentro. Los de Del Bosque aprovecharon así sus dos vertientes: el juego por dentro y las incorporaciones de Juanfran o Jordi Alba.

Andrés Iniesta of Spain during the UEFA Euro 2016 match at Stadium de Toulouse, Toulouse Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd 07814482222 13/06/2016
Iniesta fue demasiado para los checos / Foto: Focus Images Ltd

Se mantienen ocho piezas indiscutible en el combinado nacional, acompañados por tres demarcaciones susceptibles de debate durante toda la competición. Cesc Fàbregas necesita firmar al menos una actuación redonda para despejar algunas dudas sobre si debe ser Thiago, Koke, Bruno o el del Chelsea quien complete la línea medular; mientras que Nolito no tuvo facilidad para desequilibrar en un partido de escasos espacios y en el que su regate no fue tan efectivo.

El delantero vive del gol, aunque su única responsabilidad sobre el terreno de juego no sea esa. Juzgar la actuación de Álvaro Morata únicamente por la cifra que refleja su casillero de goles anotados sería injusto y supondría no valorar todo lo aportado al juego con su movilidad, su trabajo constante y sus desmarques. No perderá de vista -o no debería hacerlo- Del Bosque la posibilidad de juntar a sus dos puntas en algunos escenarios, con Morata cayendo a la izquierda y Aritz Aduriz fijando en el área, algo que desestimó hacer en la segunda mitad frente a la República Checa.

Por encima de cualquier otro aspecto o de la polémica de la portería, España se marcha de Toulouse con una conclusión que debe pesar más que el resto: Andrés Iniesta empieza más o menos igual que acabó la anterior Eurocopa.

Ah, y cuesta mucho transformar el dominio en goles.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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