Sin piedad

Benedikt Hoewedes (left) and Bastian Schweinsteiger of Germany look on as the players of France celebrate their second goal during the UEFA Euro 2016 semi final at Stade Velodrome, Marseille
Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267
07/07/2016

Alemania firmó los mejores minutos de fútbol del torneo, en la semifinal y contra el anfitrión, pero no le bastó para alcanzar la final de París. Resistió Francia de pie todos los golpes que le propinaba la selección teutona, encajando todos y cada uno de ellos a la espera de su momento. Como en la mayoría de partidos de esta Eurocopa, Francia sufrió. Pero del mismo modo que en la mayoría de partidos del torneo, Francia ganó porque no tuvo piedad de su adversario. Con Griezmann cerca del área rival los galos necesitan muy poco para anotar y menos todavía para intimidar.

Francia sufrió, pero terminó doblegando a Alemania. Foto: Focus Images Ltd.
Francia sufrió, pero terminó doblegando a Alemania. Foto: Focus Images Ltd.

Empezó muy bien Francia, imponiendo un ritmo frenético, pero poco a poco Alemania se hizo con el control del encuentro. Neuer le negó el gol a Griezmann a los seis minutos, después de una combinación veloz en la frontal del área, y tanto Sissoko como Payet percutieron con peligro a la espalda de los laterales germanos. Sin embargo, Alemania se fue asentando. Schweinsteiger encontró su lugar como mediocentro, escoltado por Kroos y Can, y la distribución de los espacios mejoró a medida que corría el reloj. En consecuencia, las posesiones fueron más largas y seguras, se minimizaron las pérdidas y Francia fue reculando. Kimmich y Hector estiraban a Alemania por las bandas y Özil y Draxler participaban por dentro. El mediapunta gunner, en especial, hizo muchísimo daño con sus movimientos entre líneas. Partiendo desde la derecha, Özil se escondía a la espalda de Pogba y recibía con cierta facilidad. Sigiloso, andando de puntillas, con delicadeza, entre la línea de centrales y de centrocampistas, se ofreció para que Kroos tuviese una opción que permitiese girar a la zaga francesa. Recibía y asistía a los demás, en una de sus mejores partidos de siempre con la selección alemana.

La actuación de Özil la complementó a la perfección el engranaje que creó Alemania en el perfil derecho del ataque. Kimmich recibía pegado a la línea de cal, aguantaba el balón y en el momento oportuno lo soltaba para la ruptura de Can, Özil o Müller. El futbolista que se desmarcaba al espacio recibía con ciertos espacios y podía poner la pelota al área en buenas condiciones. Con este mecanismo, Alemania desarboló a Francia en varias ocasiones, pero el anfitrión supo aguantar en los momentos de mayor dificultad a pesar del vendaval que se le venía encima.

Özil completó una gran primera mitad. Foto: Focus Images Ltd.
Özil completó una gran primera mitad. Foto: Focus Images Ltd.

Alemania empujaba, los extremos defendían muy atrás y apenas había salida para contragolpear. Jerôme Boateng anticipaba todos los movimientos de los delanteros y luego realizaba cambios de orientación de 40 metros precisos, al pie de sus compañeros, para obligar a recular a Francia de nuevo. Además, la presión después de cada pérdida era salvaje. Francia no tenía pausa, ni nadie que se la pusiera, por lo que sus pocas posesiones eran demasiado verticales. Nadie se juntaba, y únicamente Griezmann intentó bajar a recibir en campo propio para devolver alguna pared y calmar el juego. Pero en Francia nadie disponía de cubos de hielo para rebajar la temperatura de un choque que se cocinaba al gusto de Alemania, que generaba ocasiones por dentro y por la banda derecha con una facilidad sorprendente en todas unas semifinales. Löw había diseñado un sistema que no solo dañaba al rival, sino que lo hacía de forma variada y no permitía contragolpes.

Sin embargo, el gol no llegó. Entre la falta de acierto de Müller en el remate, desparecido en toda la Eurocopa, y las paradas de Lloris, a Francia el 0-0 le parecía un resultado fantástico con el que irse al descanso y reajustar la línea defensiva. Pero el guion tenía preparado un giro inesperado en el descuento. En una jugada a balón parado, la balanza se inclinó a favor de Francia, en otro salto en el que un futbolista alemán se impulsó con los brazos por delante de la cabeza y tocó el balón con la mano. Le pitaron penalti a Schweinsteiger y Griezmann no falló. Alemania, tras 35 minutos de muy buen fútbol, se iba al vestuario con el marcador en contra.

Rizzoli amonesta a Schweinsteiger, que acaba de cometer un penalti. Foto: Focus Images Ltd.
Rizzoli amonesta a Schweinsteiger, que acaba de cometer un penalti. Foto: Focus Images Ltd.

La segunda mitad fue distinta. Francia replicó el arranque del primer tiempo y no permitió que Alemania se sintiera tan cómoda, por lo que retrasó el arreón teutón. Los germanos apretaron, pero con menos espacios y aciertos que en primer acto. Además, Boateng se lesionó, en una baja de impacto para los de Löw, que perdían a un fantástico iniciador del juego y un futbolista capaz de cortar contragolpes. Su partido fue monumental, a pesar de una pérdida de enorme peligro en el primer tiempo que luego se quedó en un susto. Schweinsteiger y Can se apagaron, y cuando Löw decidió renovar la frescura de su equipo con Götze ya fue demasiado tarde. A medida que Alemania se volcaba, Francia encontraba más facilidades para salir con un excepcional Griezmann, que leyó el encuentro de maravilla para habilitar a sus compañeros y eliminar rivales a la mínima que tenía oportunidad. Además, la zaga se mostró más firme. Evra tapó la vía de agua de la banda izquierda, mientras Umtiti y Koscielny firmaron una convincente segunda mitad. Estuvo especialmente bien el futuro futbolista del Barcelona, que en su segunda internacionalidad concedió pocas opciones a los contrincantes en el área, interceptó varios disparos y mejoró las prestaciones de su debut contra Islandia.

Fue el propio Griezmann quien mató el partido en la primera oportunidad que tuvo en la recta final. La zaga de Alemania se hizo un lío en su propio área, Kimmich perdió la pelota ante la presión de Pogba y luego Neuer no fue lo suficientemente contundente en el despeje, situación que propició que le cayera un balón muerto en el área a Griezmann. El atacante del Atlético, frío e impasible, definió con un sutil toque y cavó la tumba de Alemania, a quien le quedó orgullo para intentar recortar la diferencia en el cuarto de hora final. Oportunidades no le faltaron: Kimmich remató a la madera, Draxler, Sané y Höwedes no culminaron varias acciones a balón parado y en el descuento Lloris le sacó una mano espectacular al propio Kimmich, que no pudo rehacerse del error cometido en el 0-2. Sin embargo, hay que reconocer la fundemental aportación del “21” teutón en ataque, su fantástica lectura de las jugadas y el peligro que generó con sus envíos desde la banda derecha. En un contexto en el que su equipo amasó la pelota, aportó muchísimo.

Griezmann y Giroud celebran uno de los goles. Foto: Focus Images Ltd.
Griezmann y Giroud celebran uno de los goles. Foto: Focus Images Ltd.

No pudo evitar Kimmich el triunfo de una selección francesa que mejoró ostensiblemente en el segundo tiempo, liderada por un Griezmann que se postula como el MVP de la Eurocopa a falta de lo que suceda en la final. Llegará Francia a París en una curva ascendente, tanto de juego como de confianza, tras demostrarse capaz de resistir a los envites de un adversario de primerísimo nivel, la prueba de fuego que restaba antes del partido definitivo. Además, con Griezmann por detrás de Giroud ha evidenciado que no necesitan que sus compañeros les abastezcan de muchos balones para anotar. Simplemente con que les lleguen unas pocas pelotas ya podrán marcar las diferencias. Francia ya celebró la Eurocopa del 84 y el Mundial del 98 delante de su afición y espera repetir el próximo domingo.

Alemania jugó 30 minutos a un nivel altísimo, pero no le bastó. Foto: Focus Images Ltd.
Alemania jugó 30 minutos a un nivel altísimo, pero no le bastó. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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4 comments

Qué primera parte de Alemania tras sacudirse del arreón inicial francés. Toni Kroos se hizo con el mando del partido escoltado por Bastian Schweinsteiger y por un Emre Can algo nervioso con balón pero que realizaba desmarques muy dañinos en el flanco derecho. Me encantó Mesut Özil entre líneas, mucho más participativo que de costumbre; el que Thomas Müller no se haya terminado de enchufar en esta Eurocopa ha sido un factor determinante que ha mermado bastante las prestaciones ofensivas teutonas. Sinceramente, he visto un claro dominio pero sin las suficientes ocasiones -me refiero al global de la competición-.

A Alemania sólo le faltó el gol…y un arbitro decente…por cierto vaya final de temporada de Muller, no sólo por la eurocopa, sino por sus dos ultimos meses en el Bayern, ojo al año que viene, que puede chupar mucho banquillo
Francia sólo es músculo, balón parado, y un fantastico Griezmann…

Si Pepe está al cien por cien físicamente -aunque no lo esté, jugará seguro- es capaz de dominar por él solo a un delantero como Olivier Giroud. El problema para Portugal es que, sea quien sea el mediocentro (Danilo Pereira o William Carvalho), por su zona revolotea Antoine Griezmann y ninguno de ellos tiene el nivel defensivo para contener al del Atlético de Madrid. La evolución de Griezmann es bárbara. Es que ya es un “killer” de primer orden.

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