Desde 1986

Budapest - Alexander Russy

A Hungría se le habían resistido todas las fases de clasificación para las grandes citas internacionales disputadas desde el Mundial de México de 1986. De una u otra manera los magiares siempre se habían quedado por el camino, añorando décadas pasadas en las que el Aranycsapat de Ferenc Puskás, Sándor Kocsis, József Bozsik y Nándor Hidegkuti sometía a sus rivales con un fútbol preciosista cargado de innovación táctica. La sed de victoria, de desquitarse de lustros dolorosos en los que el fútbol húngaro ha pagado la pésima gestión de sus dirigentes, convirtió el Groupama Arena en un volcán que entraría en erupción cuando el colegiado español Carlos Velasco Carballo señaló el final del partido (2-1; 3-1 en el global de la eliminatoria). El pragmatismo de Bernd Storck -seleccionador nacional desde julio de 2015, tras dirigir al combinado sub-20 en el Mundial de Nueva Zelanda-, la eficacia del veterano Gábor Király bajo palos y, sobre todo, el acierto en el remate en los momentos decisivos acabaron haciendo sucumbir a una Noruega indefinida, a medio camino entre lo que es y lo que puede llegar a ser.

Los locales suplieron la problemática ausencia de Zoltán Gera reubicando a Elek en una posición más retrasada, con Nagy como interior izquierdo y Kleinheisler de nuevo en el perfil derecho. Dzsudzsak jugó a pierna cambiada para aprovechar su diagonal, una vía de escapa constante en este choque de vuelta, y tanto Lovrencsics como Priskin dejaron en el banquillo a Nemeth y Szalai. Enfrente, Per-Mathias Høgmo congratuló a sus compatriotas apostando por Ødegaard y Elyounoussi desde el inicio. Mención especial merece el caso del joven madridista, pues el seleccionador noruego centró a Martin más por necesidad que por convicción si atendemos a sus últimas declaraciones: “La mejor posición de Ødegaard es la de extremo derecho”. Sin tiempo para digerir los planteamientos, Tamás Priskin se sacó de la chistera un gol antológico (14′). El delantero del Slovan Bratislava recogió un pase en largo de Tamás Kádár, recortó hacia dentro en el vértice del área y disparó con toda su alma un latigazo imposible de detener para Ørjan Nyland. “Ha sido el mejor gol de mi vida”, comentaría Priskin al final el encuentro visiblemente emocionado. El 1-0 rompió por completo los esquemas escandinavos.

Planteamientos iniciales: Hungría-Noruega

Noruega vs Hungria - Football tactics and formations

Se esperaba a una Hungría contragolpeadora y la tempranera ventaja de dos goles en la eliminatoria no hizo otra cosa que reafirmar sus convicciones. Storck aculó la línea de cuatro defensas en su propia área y fió todo el caudal ofensivo a las salidas rápidas de los extremos y Priskin. Lejos de amedrentarse, los dos centrales respondieron igual de bien que en Oslo y Király resultó determinante. El guardameta magiar tuvo además la pizca de fortuna necesaria para solventar la noche con cierta comodidad, pues en el tiempo añadido de la primera mitad el testarazo de Hovland a la salida de un córner botado por Ødegaard se topó con la madera. Noruega no encontraba soluciones con la pelota, Skjelbred no aparecía y Tettey naufragaba como tapón, pero el 2-0 global tras más de 130 minutos disputados resultaba difícil de explicar si nos ceñimos a la presencia en ataque de ambos conjuntos. 

Buscando soluciones inmediatas, Høgmo deshizo su plan inicial (Ødegaard y Elyounoussi). Con Pedersen y Helland, Noruega intentó cargar el área para derribar la resistencia húngara. Y en paralelo Hungría reforzó la medular con Pintér. La entrada de Böde (62′) en punta en medio del bombardeo noruego -más de una veintena de saques de esquina ejecutados en la eliminatoria- dio alas a los suyos: la estatura y corpulencia del delantero de Ferencváros incomodó a la zaga vikinga, que se vio obligada a hacer frente a un punta de la vieja escuela, incansable en el esfuerzo y poderoso en el cuerpo a cuerpo. Los minutos se sucedían sin demora y el marcador permanecía invariable: 1-0. Para desgracia nórdica, la puntilla llegó con un tanto de Henriksen en propia puerta (83′). La referencia ofensiva noruega se desquitaría minutos después (87′) recortando diferencias pero la desventaja ya era insalvable.

Solo una de las dos selecciones tuvo claro el qué y el cómo en esta la eliminatoria. La que jugará la Eurocopa.

Foto de portada: Alexander Russy / Flickr.

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