Löw pesó más que nunca

Manager Joachim Low of Germany during the UEFA Euro 2016 match at Stade de Bordeaux, Bordeaux, France.
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02/07/2016
*** UK & IRELAND ONLY ***
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Joachim Löw quiso anteponer la seguridad por encima de cualquier otra cosa. Había visto el España – Italia del pasado lunes y había observado las muecas de sufrimiento en los rostros de los futbolistas españoles. Ante la impotencia de dañar ofensivamente a su rival, ante la incapacidad de superar la presión de los puntas transalpinos, ante la nula influencia individual que tenían para parar la sangría de transiciones italianas. Jogi no quería de ninguna manera eso para los suyos, así que varió radicalmente su esquema con un fin prioritario: ofrecerle a sus jugadores un escenario en el que se sintieran cómodos. Quizá uno de potencialidad más baja, uno en el que no tendrían la capacidad de practicar un fútbol redondo y lúcido y en el que sus atacantes no pudieran desplegar toda la extensión de su talento, pero uno en el que sintieran que la situación estaba bajo control ante el transcurrir de los minutos, en el que los riesgos de ser zarandeados si los suyos no estaban acertados fuera mucho menor. Uno en el que la derrota quedara muy lejos y en el que la victoria quedara mucho más cercana que para Italia. Eso, ante un probado equipazo como es el combinado de Conte, supone un mérito innegable.

El 5-2-3 que ordenó Löw no fue un planteamiento minucioso que permitiera una superioridad muy explícita, pero sí una construcción táctica que sirvió para que prácticamente no existiera la posibilidad de perder. Acabó empatando, que era una posibilidad que entraba dentro de las opciones que planteaba con su conservadora formación, pero siendo francos, Alemania mereció ganarlo antes. Si Boateng no hubiera cometido ese inexplicable error en su área, es probable que ahora el planeta entero aplaudiera la pizarra de Löw. Lo diseñó de tal forma que la inercia del transcurrir de los minutos sólo le pudiera acercar a la victoria. Acabó siendo algo agónica, quizá más de lo debido, pero el seleccionador alemán tuvo más responsabilidad que nunca de ello. Si durante el último ciclo teutón cada triunfo parecía más un logro de la descomunal calidad que atesora la plantilla germana que de escenarios construidos en el despacho de su seleccionador, esta vez el pase a semifinales llevó la firma de Jogi.

Germany team line up during the UEFA Euro 2016 match at Stade de Bordeaux, Bordeaux, France. Picture by EXPA Pictures/Focus Images Ltd 07814482222 02/07/2016 *** UK & IRELAND ONLY *** EXPA-EIB-160702-0071.jpg
Löw sorprendió con una defensa de cinco. Foto: Focus Images Ltd

Höwedes – Boateng y Hummels cumplían una doble función: en primer lugar, anticipar el juego directo sobre Pellé – Eder. La extraña pareja de atacantes transalpinos había sangrado con su juego directo a la selección española, así que Löw quiso anular su influencia. Los centrales salían indistintamente a anticiparles, logrando desactivar así el principal recurso ofensivo de Italia, que se quedaba sin capacidad de salida. No ganaban un solo apoyo, así que el bloque azzurro no podía desplegarse. La otra función era ofensiva: ante la enérgica presión italiana, Alemania siempre tenía una posibilidad horizontal de salida. El pase de seguridad siempre estaba ahí. Forzar el robo era mucho más difícil.

Es verdad que de esta forma el técnico alemán aminoró el potencial ofensivo de los suyos. El mayor ejemplo de esto es Kroos, que por primera vez en lo que va de la Eurocopa apenas pudo pesar en el encuentro. Desorientado, no encontró su sitio en la particular formación germana y no pudo comandar a su colectivo como acostumbra. Tampoco Mario Gómez, Mesut Özil o Thomas Müller tuvieron un encuentro en el que pudieran lucirse, pues ofensivamente estaban algo solos y ninguno de ellos destaca por su capacidad individual de resolver jugadas. Sin embargo, Löw confiaba en que su talento les permitiera acabar tejiendo una jugada de gol que volteara el escenario pese a moverse en un contexto en el que el colectivo no les ofrecía mucho. Y Özil acabó dándole la razón pasado el minuto 60. En un momento del partido en el que parecía que ambas escuadras estaban bloqueadas una contra la otra, Mario Gómez se sacó un pase al espacio a Hector que ninguno esperaba, este llegó, la puso y el futbolista del Arsenal la metió para dentro. Abierta por fin la lata, todo pintaba bien para Alemania.

Mesut Oezil of Germany celebrates scoring their first goal during the UEFA Euro 2016 match at Stade de Bordeaux, Bordeaux, France. Picture by EXPA Pictures/Focus Images Ltd 07814482222 02/07/2016 *** UK & IRELAND ONLY *** EXPA-EIB-160702-0076.jpg
Özil adelantó a Alemania en una jugada iniciada con un gran pase de Mario Gómez. Foto de portada: Focus Images Ltd

Italia observó desde el principio como su principal argumento ofensivo quedaba anulado y prácticamente solo pudo resistir. Lo hizo de forma épica, los suyos compitieron estoicamente ante una escuadra de calidad individual mucho mayor, pero su esperada vía de acceso a Neuer había sido neutralizada y no parecía haber plan B. Cuando Özil marcó su tanto, la impresión era que el meritorio paso de Italia por esta Eurocopa había llegado a su fin: no parecía que tuvieran forma de dañar a una Alemania que se encontraba totalmente cómoda defensivamente. Sin embargo, pronto sucedió un milagro de esos que parece que sólo le ocurren a la selección transalpina: de la nada, Boateng hizo un penalti absolutamente inexplicable y devolvió ipso facto a Italia a la competición. Bonucci lo transformó con la jerarquía que lleva mostrando toda la Eurocopa y la partida de ajedrez comenzaba de nuevo. Ni siquiera tuvimos la opción de ver cómo reaccionaba Italia. Al revés, pues en seguida se encontró con un capote teutón para entrar a igualar la contienda.

A partir de ese momento, no ocurrió mucho más. Ambas escuadras se respetaban sobremanera y asumieron la actitud conservadora que se ve siempre en este tipo de torneos cuando se acerca la tanda de penaltis. Es verdad que la Mannschaft acabó algo por encima al final de los 90 minutos, pero Italia se repuso al comienzo del tiempo extra y todo parecía un farrogoso trámite hacia los once metros. Cuando Conte sacó a Insigne por un exhausto Eder en el minuto 107 del encuentro, el pequeño futbolista del Napolés y su habilidosa autosuficiencia generó más problemas a la zaga alemana en 13 minutos que Pellé y Eder en todo el periodo anterior y nos obligó a preguntarnos qué hubiera pasado si el técnico del Chelsea le hubiera dado entrada antes. Defender a un punta correoso fue una tarea mucho más compleja para los centrales germanos de lo que lo eran los rígidos delanteros iniciales. También quedará la incógnita de si la energía de Leroy Sané en los minutos finales no hubiera sido un gran recurso contra el desgastado bloque transalpino. Pero esto son sólo preguntas y la tanda de penaltis nos mostró una certeza: que Neuer y Buffon imponen tanto que fuerzan errores que desde fuera parecen ridículos. La mayor experiencia y entereza emocional de Alemania le dio la victoria agónica a los teutones y les plantó por sexta ocasión consecutiva en la semifinal de un gran torneo. Löw quizá nunca tuvo tanta responsabilidad de ello como esta vez.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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1 comments

Lo primero, felicitaros a toda la Redacción, porque os estáis marcando unos reportajes increíbles. Os sigo desde hace un par de años, y ésta es la primera vez que os escribo. Debeís de estar pasándolo en grande con esta Eurocopa. Repito: Muchas felicidades y daros las gracias, porque sois una bendición para los que nos gusta el Fútbol-Fútbol. Lo segundo: No os ha llamado nadie de la FEF para pediros consejo, verdad?.. Otro gallo nos hubiera cantado…

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