Baño turco

El estadio del Istanbul Basaksehir homenajea a Fatih Terim. Foto: Focus Images Ltd.

Solo en un conjunto como Holanda un saque de banda a favor en la frontal de tu propio área puede convertirse en un gol en contra apenas unos segundos después. Pero es difícil encontrar una imagen que refleje mejor el naufragio neerlandés en Konya, frente a Turquía, que la acción del 2-0, en el minuto 26. Sacó Van der Wiel desde la línea de cal, Blind no domesticó la pelota y vio cómo Arda Turan le robaba la pelota con una facilidad pasmosa en el vértice del área con un simple movimiento del cuerpo para alejar al jugador del Manchester United del esférico. Arda recuperó ese balón y disparó sin la oposición de nadie, pues Bruma, el central de ese perfil, estaba despistado marcando el banderín de córner mientras su compañero ejecutaba el saque de banda. Era el 2-0, resultado crudo pero justo con los méritos de ambos equipos en la media hora inicial. Una imagen que reúne todos los defectos de los Países Bajos, que tras perder en Turquía ya son cuartos de su grupo y han dejado de depender de sí mismos para estar en la Eurocopa de Francia.

Lo peor de todo es que la sensación es que Holanda va dando palos de ciego en las últimas semanas. Porque parece que la destitución de Guus Hiddink no ha ayudado en nada a revertir la delicada situación en la que se había sumido la selección Oranje. Es fácil verlo a toro pasado, pero al fin y al cabo Holanda prescindió de un técnico curtido pero cuyo mejores proyectos ya habían pasado de largo hace (muchos) años para poner su futuro en las manos de un hombre inexperto como máximo responsable en los banquillos, pues a pesar de haber sido asistente en el Ajax y en la selección holandesa su trayectoria al frente de un primer equipo se reduce a 14 meses al frente del Ajax. Danny Blind podía ser una buena opción para construir un proyecto empezando casi desde cero, con margen de maniobra, pero quizás no para intervenir en un escenario de máximo riesgo, a media fase de clasificación. Se buscaba un revulsivo y no ha salido bien la maniobra de la federación.

Esto lo respaldan sus decisiones en los dos primeros partidos al frente de la selección neerlandesa. En 180 minutos, su hijo Daley Blind ha actuado en tres posiciones distintas. En parte por necesidad, en parte porque las ideas no están muy definidas. Ante Turquía, en un estadio hostil y ante un rival exigente, quizás en el partido más importante que restaba antes de la Eurocopa, apareció Jairo Riedewald como titular en el lateral zurdo. Sin haber debutado antes con la selección absoluta, ni siquiera en un amistoso, emergió su nombre en la hoja de alineaciones. Un chico de 18 años, muy prometedor, cuya experiencia se limita a 40 partidos con el Ajax. Esta temporada ha empezado muy bien en el conjunto de Ámsterdam, pero jugando mayoritariamente como central. Riedewald jugó aceptablemente bien, pues seguramente es más fiable que Jetro Willems en tareas defensivas, pero su aportación ofensiva también fue escasa.

Riedewald Ajax Eduardo Ferrer Alcover
Riedewald debutó con la selección neerlandesa… como titular en el partido decisivo ante Turquía. Tiene 18 años. Foto: Edu Ferrer Alcover.

La posición de Riedewald en el lateral zurdo se explica por la presencia de Daley Blind en el centro del campo. Después del naufragio de Klaassen ante el orden islandés, Blind padre recurrió a su hijo en esa posición ante la baja del lesionado Clasie, esperando que así mejorara la salida de balón. Asimismo, Klaassen podía acompañarle como interior y volar en ataque, escenario en el que explota mejor sus virtudes. A cambio, el precio a pagar era ubicar a Riedewald en el lateral zurdo (inexperto, menos profundo, una incógnita) y alinear al irregular Bruma en el eje de la defensa junto a De Vrij por la sanción de Bruno Martins Indi (antes que Virgil van Dijk). Arriba también se produjeron dos novedades menos relevantes en términos estructurales: Van Persie reemplazó a Huntelaar en la punta del ataque y Narsingh suplió al lesionado Robben en el extremo derecho.

Pero tanto cambio no benefició en absoluto una selección neerlandesa desorientada sobre el césped. La introducción de Blind en el centro del campo no mejoró la salida de balón de Holanda, porque los interiores se alejaron siempre de la jugada y avanzaban muchos metros demasiado pronto. Los extremos se pegaban a las bandas y tampoco se ofrecían por dentro, por lo que el centro del campo terminaba despoblado ya el el inicio mismo de las jugadas. Las piezas se alejaban entre sí y las enormes distancias que separaban a los jugadores facilitaron la presión de Turquía. Como los centrocampistas siempre estaban lejos, los pases se producían en campo propio. Al no haber opciones de pase fácil por delante de la pelota, los envíos bien eran inofensivos hacia atrás o bien eran complicados hacia delante. Al ser complicados la circulación de balón se ralentizaba, pues era habitual ver a los centrales o a Blind conducir el esférico en demasía a la espera de algún ofrecimiento, lo que no agilizaba el juego neerlandés. Y a menudo se asumían riesgos importantes. Por lo que el equipo quedaba mal parado en caso de pérdida. Turquía presionaba con un mínimo orden, tapaba las vías de salida más obvias y cortocircuitaba a los Países Bajos. A partir de ahí, cada pérdida era letal.

Holanda vs Away team - Football tactics and formations
Planteamientos iniciales.

En este escenario se puso las botas Oguzhan Özyakup, el mediapunta turco nacido en Zaandam, Países Bajos, e internacional en categorías inferiores con la Oranje. De hecho, el ahora futbolista del Besiktas hasta llegó a ser el capitán en un Mundial sub-17 en el que coincidió con Martins Indi y De Vrij. El centrocampista otomano se aprovechó de los espacios que concedía su país de origen en la parcela central y los castigó sin piedad. Inició y finalizó el contragolpe que abrió la lata (previa asistencia de Arda Turan), en una acción en la que sorprendió con un desmarque a la espalda de De Vrij, al que anteriormente había sacado de su posición. Y luego manejó el partido a su antojo, recibiendo entre líneas y contemporizando el duelo. Con el marcador favorable a Turquía, se acentuó el nerviosismo holandés a través de acciones como la del saque de banda explicado en el primer párrafo. Los Países Bajos atacaron incluso peor que defendieron, consecuencia de su pobre organización ofensiva que les dejaba demasiado expuestos en caso de pérdida. Así se explica como únicamente se acercaron a la portería de Babacan en una única ocasión antes del descanso. Sin restar mérito al trabajo sin balón de Yilmaz y Özyakup sobre Blind o las vigilancias de Inan y Tufan (soberbio a sus 20 años) sobre los interiores neerlandeses.

En la segunda parte Daley Blind pasó a formar en el eje de la defensa para dar entrada a Wijnaldum y regresar a ese centro del campo que no funcionó ante Islandia, con Klaassen como mediocentro escoltado por el centrocampista del Newcastle y Wesley Sneijder. Con esta modificación los Países Bajos pasaron a inclinar el campo (Turquía tampoco necesitaba exponerse), pero únicamente los centros de Depay desde la banda izquierda, donde Çalhanoglu tardaba un poco más de la cuenta a la hora de echar una mano al lateral Ozbayrakli, parecían inquietar a la defensa otomana. Wijnaldum conectó con uno en la frontal del área pequeña, pero no remató con la cabeza sino con el hombro, en otra fotografía que define el estado en el que se encuentran los neerlandeses, a quienes no les salen bien las cosas últimamente. Pero al fin y al cabo la segunda mitad fue una sucesión de cambios con los que Danny Blind intentó agitar el partido sin lograr desestabilizar a la zaga turca, ni siquiera cuando pasó a jugar con una defensa de tres, al mover a Sneijder a la banda derecha y situar a un extremo como Promes por dentro en busca de huecos en los que pudiera regatear entre líneas.

Depay, principal recurso. Foto: Focus Images Ltd.
Depay fue el principal recurso ofensivo de los Países Bajos en la segunda mitad. Foto: Focus Images Ltd.

Turquía trabajó bien y sentenció el encuentro en una acción en la que Erkin tuvo muchísima más fe que Van der Wiel en la pugna por un balón que tenía controlado el lateral neerlandés. Mateu Lahoz pudo señalar falta, pero el otomano le robó el balón al defensor del PSG y asistió a Burak Yilmaz, que contribuyó al a victoria con el tercer gol del partido. Turquía ya es tercera y depende de sí misma para al menos disputar la repesca. Aunque le queda jugar en Praga y recibir a la ya clasificada Islandia. El calendario neerlandés es algo más asequible, pero está obligada a ganar sus dos partidos y esperar a que Turquía pierda al menos uno (o no gane ninguno). Pero Holanda no es un conjunto que en estos momentos transmita suficiente fiabilidad y carácter como para garantizar que cumplirá con su parte: no gana dos duelos seguidos desde el Mundial de Brasil.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

 

 

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