Un debut de cine

Manager Per-Mathias Hogmo of Norway during the International Friendly match at Wembley Stadium, London
Picture by Alan Stanford/Focus Images Ltd +44 7915 056117
03/09/2014

Desde el pasado 24 de mayo hasta la noche de este 12 de noviembre, Laszlo Kleinheisler solo había disputado 254 minutos de fútbol. Este futbolista húngaro nacido en 1994 únicamente había participado en tres partidos con la selección sub-21 esta temporada. Tras terminar cedido en la Academia Puskas el curso pasado en busca de unos minutos que no gozaba en el Videoton, este centrocampista pelirrojo regresó a la entidad de Székesfehérvár en busca de la consolidación definitiva en la primera división magiar en el que suponía su último año de contrato. No obstante, Kleinheisler no ha jugado ningún minuto con el Videoton. El jugador de 21 años se negó a renovar su vinculación con la entidad y ha terminado defenestrado, ejercitándose con el segundo equipo del subcampeón de la UEFA de 1985. Ni siquiera aparece en la web del Videoton, ni en la ficha de la primera plantilla ni en la del filial. A pesar de ello, se mantuvo en las convocatorias del equipo sub-21, su única válvula de escape para poder disfrutar de minutos en un partido normal. Y en noviembre, contra todo pronóstico, Bernd Storck lo llamó por primera vez con la selección absoluta de Hungría. Para disputar una repesca histórica ante Noruega. Una eliminatoria en la que el país magiar aspiraba a clasificarse para su primer gran torneo internacional desde 1986.

Kleinheisler fue titular en Oslo y marcó el gol de la victoria.

Debió gustarle a Storck lo que vio de Kleinheisler después de realizar una preselección de 36 futbolistas para asegurarse de que se llevaba a los mejores para la repesca. Su titularidad fue la gran sorpresa en los húngaros, que se plantaron en Oslo con un 4-5-1 conservador que buscaba dificultar la circulación de balón de Noruega en campo rival. El equipo nórdico salió con lo esperado, que incluía una ausencia muy destacada: la falta de instinto goleador en el área rival. Tuvo una ocasión muy clara Skjelbred a los tres minutos, pero Kiraly evitó el 1-0 de Noruega nada más empezar el partido y Kleinheisler respondió poco después con un buen disparo que obligó a Nyland a intervenir en el arco escandinavo. Arrancó mejor Noruega, pero con el paso de los minutos Hungría tomó el pulso del partido, cerró las primeras grietas en el centro del campo y se hizo fuerte gracias al trabajo defensivo y colocación de Gera en el mediocentro, escoltado por Kleinheisler a su derecha y Elek a su izquierda. Poco a poco la fórmula de Storck fue espesando el juego de Noruega, que únicamente progresaba gracias a la participación de Per Skjelbred. El capitán nórdico partía desde la banda derecha, pero buscaba el carril central para recibir entre líneas y activar a sus compañeros.

Sin embargo, fue Hungría quien golpeó primero. Kleinheisler se infiltró en el área y su tiro, cuyo efecto se envenenó, sorprendió a un Nyland mal colocado que reaccionó tarde y mal, con torpeza, concediendo un gol al conjunto visitante. Kleinheisler corrió hacia el banquillo como un loco para abrazarse con el técnico que había apostado por él, como no podía ser de otra forma. No solo anotó, sino que agradeció el atrevimiento del seleccionador magiar con buen juego: el centrocampista pelirrojo acompañaba las jugadas, pisaba área, tocaba con criterio y se aplicaba en el trabajo defensivo como el que más para evitar que Johansen combinara con comodidad.

Per Ciljan Skjelbred of Norway in possession of the ball during the International Friendly match at Wembley Stadium, London Picture by Tom Smith/Focus Images Ltd 07545141164 03/09/2014
Per Ciljan Skjelbred destacó en Noruega, pero se marchó lesionado. Foto: Tom Smith/Focus Images Ltd

El gol de Hungría frustró a Noruega, incapaz de penetrar el sistema defensivo magiar. Johansen no hizo acto de presencia ni siquiera en las acciones a balón parado, que ejecutó de forma más pobre de lo que es habitual, y únicamente Skjelbred y la constancia de Omar Elabdellaoui en sus incorporaciones por el flanco derecho parecían amenazar a Hungría. Nadie se ofreció para echar una mano a los centrales a la hora de iniciar las jugadas en campo propio, Berget no desequilibró por banda izquierda y Soderlund desaprovechó dos situaciones claras que finalizó como si llevase meses sin jugar al fútbol. La banda derecha se convirtió en el único recurso de los nórdicos, que simplificaron su juego y empezaron a bombardear el área húngara, territorio donde Richárd Guzmics y sobre todo Ádam Lang se mostraron inexpugnables en el juego aéreo. También en los 16 córners que se encargaron de despejar, uno detrás de otro como si de los mejores Terry y Cahill se tratasen. De nada sirvió que Pedersen y Helland agitaran el fútbol de Noruega en el tramo final en el que incluso Helland se topó con el larguero con un cabezazo en la ocasión más clara de los escandinavos desde el arranque del choque. Hungría reculó mucho en el segundo tiempo, pero resistió sostenido en el soberbio partido de la pareja de centrales defendiendo muy arropados su área. No hay mejor manera de celebrar la 100ª internacionalidad del veterano portero de pantalones de chándal Gabor Kiraly ni de homenajear al guardameta magiar Fülöp, fallecido este jueves tras perder su lucha contra el cáncer. Hungría está a un paso de jugar la Eurocopa gracias al gol del debutante Kleinheisler.

Nada mejor para ganarse un contrato que destacar en Francia.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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