Moneda al aire

Djourou. Foto: Focus Images Ltd.

Me imagino a los aficionados suizos desesperados en el Ljudski Vrt. Manos sobre las cabezas después de ver cómo su equipo ha sido superior en un estadio complicado, en el que el conjunto local se suele hacer fuerte y en ocasiones hasta rinde por encima de sus posibilidades, empujado por su público en los momentos comprometidos. La defensa eslovena no era consistente y permitía que Suiza atacara sin parar y llegara al área local sin demasiadas complicaciones. Shaqiri, con absoluta libertad de movimientos por el carril central, se convirtió una pesadilla para los eslovenos que se habían desplazado a Maribor para apoyar a su selección. El futbolista del Bayern recibía, se movía entre líneas y soltaba el balón rápidamente. Y la defensa local temblaba. Temblaba porque Ricardo Rodríguez y Lichtsteiner recorrían las bandas y pisaban la línea de fondo con demasiada frecuencia y porque Behrami, Inler y Xhaka estaban más cerca de su área que de la zona protegida por Yann Sommer. Ocasiones y más ocasiones. Un torrente de oportunidades detenidas entre cómicos despejes de la defensa eslovena, Handanovic y el poste izquierdo de la portería del arquero del Inter.

Suiza afición Focus

La afición suiza se marchó de Eslovenia sin estrenar el casillero de puntos. Foto: Focus Images Ltd.

Cuando un partido digno de ir 0-3 se marcha al descanso sin goles, la preocupación reina en el ambiente. Y esta preocupación se empieza a transformar en desesperación a medida que corre el reloj y se acerca el minuto 90. A medida que avanzó el partido el nerviosismo se fue apoderando de Suiza, y sus ataques perdieron lucidez y fluidez. Shaqiri perdió peso entre líneas con la entrada de Kurtic, que también permitió que Kampl adelantara su posición, trabajara menos en defensa y amenazara a la selección helvética con la posibilidad de salir el contraataque si los de Petkovic perdían cualquier balón absurdo. El centrocampista del Red Bull Salzburgo creció y consiguió alejar el esférico de su campo cada vez que recibió el balón, conduciendo y protegiendo la pelota con mucha inteligencia. Aun así, pocas preocupaciones para Yann Sommer, sin más trabajo que tocar el balón con los pies en contadas ocasiones, y mayor peligro para la portería de Handanovic, que se tuvo que emplear en varios disparos lejanos. Pero, ya se sabe, con Djourou en el once inicial asumes implícitamente el riesgo de que el central del Hamburgo cometa al menos tres faltas innecesarias por partido y que una de ellas sea dentro del área. En ocasiones se la juega y la moneda cae del lado correcto. Pero esto no ocurrió en Eslovenia. Kampl se escabulló de la zaga helvética, Djourou llegó tarde y lo derribó. Penalty, 1-0 y manos a la cabeza. Sorpresa. No por la imprudencia de Djourou, sino porque el partido podría haber acabado de un modo muy distinto si Suiza hubiese definido mejor de cara a portería. Aunque también el Mundial de Brasil hubiese sido muy distinto si Dzemaili no hubiese rematado al poste en Sao Paulo.

Pero, a día de hoy, la única certeza de Suiza es que ocupa la cola de su grupo con los mismos puntos que San Marino. Y que Djourou es indiscutible en el eje de la defensa.

Switzerland v England UEFA Euro 2016 Qualifying

Esta vez, Djourou llegó tarde. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd

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1 comments

Posiblemente el peor central que hay a nivel de selecciones. Salvo Schar las alternativas no serán muchas, pero siempre pondría antes a Senderos o Von Bergen que Djourou.

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