Eidur Gudjohnsen: “Te arrepientes más de lo que no hiciste que de lo que intentaste”

Eidur Gudjohnsen

Llegó por fin el día. Se presentó con cierto aire ausente, despistado, casi reticente. No le culpo, no era fácil entender por qué unos tipos llevaban meses persiguiéndole para hablar de fútbol islandés en España, le debió parecer casi una broma o que directamente estábamos locos. Aun así, pidió disculpas por los casi dos años de espera que nos había hecho pasar entre un resurgir inesperado en el Bolton y viajes exóticos a China; lo hizo eso sí con un gesto de enorme timidez que, sumado a su tono de voz retraído aspirando las palabras como hacen los islandeses, le salió de forma casi infantil. Eidur hace honor al cliché del hombre nórdico, no es un tipo extrovertido pero cuando empezamos a charlar, cuando vio que compartía la misma pasión con unos desconocidos con los que se estaba tomando un Vichy en frente de la playa de Gavà, todo retraimiento dio paso a la complicidad.

“Cuando estás al máximo nivel odias la presión de ganar siempre y después cuando no la tienes notas que te falta algo”

Saga de pescadores

“No me sorprendió, para nada” con esta rotundidad afirmó para nuestro asombro que no le vino por sorpresa la clasificación de Islandia para la Eurocopa 2016. “El islandés vive rodeado de nieve, sin poder ver el sol durante meses; esto nos hace especiales. Estamos hechos de otra pasta y por eso somos tan competitivos en todos los deportes”. Entonces se atreve con el primer conato de broma: “Aquí con quince grados decís ¡Qué rasca! y vengo yo y me quito la camiseta”. De hecho, insistía en que él ha visto en su carrera muy buenos jugadores islandeses: “Antes era mucho más difícil para el jugador poder progresar, los chicos se quedaban estancados entrenando dos veces por semana en invierno o si despuntaban tenían que tener mucha suerte para irse a otro lugar de Europa. En la absoluta yo sólo coincidí con tres jugadores de mi promoción, ahora los chavales pueden entrenar durante todo el año y lo hacen con gente que se ha formado en el extranjero. Por si no nos había quedado claro, calló un segundo, miró al mar y se le dibujó una sonrisilla picarona para dejarnos una anécdota demoledora: “ Mi abuelo toda la vida nos decía que era el mejor de la familia, muchísimo más bueno que mi padre y que yo, nos lo recordaba siempre; llevo toda la vida escuchando eso. Claro, él se iba todo un mes a pescar con el barco, volvía a Husavík para darle un beso a mi abuela, jugar un partidito y venga otro mes fuera”.

El ‘afi’

Gudjohnsen tenía claro que Islandia llegaría un día a estar en una competición oficial, lo que no veía tan seguro es que él pudiera vivirlo desde dentro. Por eso, cuando cayó en la repesca ante Croacia se le vino el mundo encima: “Me sentía ya cansado, sin muchas ganas de nada, sin equipo y con bastante incertidumbre sobre mi futuro. Pero entonces firmé por el Bolton y me llamaron para que volviera”. El destino le brindaba una segunda oportunidad para reconciliarse con el fútbol de selecciones: “No lo veía nada claro. Uno tiene un poco el sentido del ridículo y me preguntaba qué pintaría un tipo de 35 años ante un reto así. Además, no me quería arrastrar, si volvía era para aportar algo y no como un homenaje. Me di cuenta que estoy ante el tramo final de mi carrera y que no tendré otra oportunidad, seguro. Decidí aceptar porque pase lo que pase no va a ser peor que no intentarlo; al final en la vida te arrepientes mucho más de lo que no hiciste o de lo que no te atreviste que de lo que te salió mal”.

Eidur Gudjohnsen
Con 37 años, Eidur Gudjohnsen no tiene claro aún si se retirará después de la Eurocopa o seguirá jugando. Foto: Edu Ferrer Alcover.

Ahora el chaval que maravilló Inglaterra con 19 años es el referente espiritual de un grupo de chicos en el que alguno podría ser hasta su hijo: “¡No, hijos no!” replica rápidamente indignado y coqueto ante el comentario sobre su edad. Muchos de los chavales con los que comparte vestuario le admiraron en su día como ídolo y hoy él es el ‘afi’, el abuelo de la manada tal y como nos confiesa que le llaman en el grupo de Whatsapp de los jugadores. Son bromas sin malicia, pues la comunión total en la Selección en este caso no es un tópico manido sino la clave principal para entender por qué han llegado donde están. Otra vez, insistía en el modo de vida islandés para comprenderlo: En Islandia somos y pensamos siempre en comunidad. Nuestra historia y nuestra situación en el mundo nos ha obligado a llevarnos bien, a actuar siempre como un todo. Para nosotros esto no supone algo fuera de lo normal, nos sale solo pensar en el grupo”. Otra vez pausita, mirada ahora al suelo y una sombra de sonrisa: “Quizás deberíamos ser más hijos de puta”.

Un islandés atípico

A falta de meses para el broche de oro a su carrera futbolística, Eidur Smári Gudjohnsen se mantiene en forma a la espera de la llamada de algún equipo, disfrutando de lo que lleva años haciendo por pura pasión, viajar y jugar al fútbol: “El islandés es alguien muy hogareño, muy de quedarse en casa y ver la nieve desde la ventana. Yo soy un islandés atípico, tengo mi familia en Barcelona y me gusta coger las maletas para ir de un lado al otro, con libertad”. Así es él, un bon vivant que se aleja del ruido, de todo aquello que le molesta en el permanente cavilar dentro de su cabeza rubia marcada por el sol.

“Mi abuelo toda la vida nos decía que era el mejor de la familia, muchísimo más bueno que mi padre y que yo, nos lo recordaba siempre; llevo toda la vida escuchando eso. Claro, él se iba todo un mes a pescar con el barco, volvía a Husavík para darle un beso a mi abuela, jugar un partidito y venga otro mes fuera”.

Eidur es un tipo tranquilo, apartado de todo aquello que considera superfluo y poco tolerante con lo que le irrita. A sus 37 años está de vuelta ya de muchas cosas, es un señor del fútbol. Aunque, eso sí, nos confiesa que de vez en cuando echa de menos la presión a la hora de jugar: “Cuando estás al máximo nivel odias la presión de ganar siempre y después cuando no la tienes notas que te falta algo”. Hablando de presión, tuerce el gesto y hace un ‘no’ con la testa cuando sale el nombre de Larsson: “¡Qué pesada era la gente!” y sólo le falta escupir al suelo. Tampoco le gustó que un día el entrenador del Chelsea se refiriera a él como ‘the blond Maradona’: “Obviamente no soy Maradona”. Es la única mancha que recuerda en su gran relación con José Mourinho.

Foto de Portada: Edu Ferrer Alcover. Todos los derechos de las imágenes son propiedad de marcadorint.com

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