El gran éxito de los hijos de los ‘troubles’

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14/08/2013
Steve Davis of Northern Ireland after a 1-0 victory over  Russia during the 2014 FIFA World Cup Qualifying match at Windsor Park, Belfast.

La última vez que Irlanda del Norte se metió en la fase final de un gran torneo, el Mundial de 1986, las calles eran campos de batalla. Así que los goles dieron ciertas alegrías a una población con otras preocupaciones. Los irlandeses son gente curiosa. Dotados de un sentido del humor muy agudo, de piel dura, hígado resistente y capacitados para sacar poetas, músicos o jugadores como George Best de entornos grises. Quizás por esa forma de ser decidieron bautizar como ‘the troubles” a la guerra civil entre los republicanos católicos que soñaban con convertir toda la isla en un solo estado sin depender de los Británicos (minoría en Irlanda del Norte) y los protestantes que defendían seguir siendo británicos, con una frontera, alta y grande, con los vecinos católicos al sur. Así, the troubles. Los problemas.

Una forma curiosa de definir un conflicto complejo, duro, violento. Los problemas. Así se vivía la violencia en Irlanda del Norte en los 70 o los 80. Una bala perdida, ver a tu primo disparando con una pistola de madera a un Poli mientras este dispara balas de verdad, tu padre en la cárcel… Eran problemas. Como suspender en el cole o que te dejara la novia. Problemas. Más o menos grandes. Problemas.

No se puede entender el fútbol de Irlanda del Norte sin entender ‘the troubles‘. Estos oficialmente acabaron en 1998, aunque en 2002 Neil Lennon, jugador de Irlanda del Norte de confesión católica, decidió dejar la selección después de amenazas de muerte de sus propios hinchas. Si, la selección de Irlanda del Norte no siempre ha representando a toda la población. Los católicos, más del 30% del censo, normalmente han sentido como suya la selección de la República de Irlanda, no la de Irlanda del Norte. En las gradas, cuando juega este equipo, se suelen ver algunas banderas del Reino Unido. Y esta bandera genera debate. “Muchos nos sentimos de Irlanda del Norte, antes que irlandeses o británicos”, dice el seleccionador del milagro Michael O’Neill.

Picture by Ramsey Cardy/Focus Images Ltd +44 7809 235323.26/03/2013. Northern Ireland Manager Michael O'Neill before Israel match in the 2014 FIFA World Cup Qualifying match at Windsor Park, Belfast.
Michael O’Neill, entrenador de Irlanda del Norte (Foto: Focus Images Ltd)

Los primeros años de paz, más o menos frágil, han coincidido con unos años de pobreza futbolística. La liga tiene nivel bajo y la selección era un chiste. Aunque, poco a poco, Irlanda del Norte ha vuelto, consiguiendo llegar por primera vez a la fase final de una Eurocopa. Antes jugó los Mundiales de 1958, 1982 y 1986, siempre con selecciones con protestantes y católicos en el césped. Ahora, el éxito de jugar la Eurocopa del 2016 llega con una mayoría abrumadora de jugadores protestantes. Aunque el entrenador es católico. Sí, los entrenadores de las dos Irlanda son católicos, comparten apellido y nacieron en el norte: Michael O’Neill en Portadown y Martin O’Neill, jugador en el Mundial del 1986 con Irlanda del Norte, entrena la República de Irlanda y es nacido en Kilrea.

El Acuerdo del Viernes Santo de paz de 1998 hizo posible que todos los nacidos en Irlanda puedan optar por representar a Irlanda del Norte o a la República de Irlanda, pues se puede pedir la doble nacionalidad. Una manera de dar a los católicos una oportunidad de ser irlandeses, manteniendo la soberanía británica. El problema ha sido que eso ha provocado que muchos jugadores de Irlanda del Norte católicos eligieran jugar con la selección de la República, como Darron Gibson, Shane Duffy, Marc Wilson o James McClean.

El buen trabajo de Irlanda del Norte, igualmente, ha conseguido que las dos selecciones se equiparen en el ranking de la FIFA y llegar a una fase final que quizás no juega su vecino. Y Michael O’Neill cree que estos éxitos de la selección de Irlanda del Norte pueden ayudar a convencer a los jóvenes católicos para ser internacionales con el Norte. “Hemos trabajado muy estrechamente con todos los jugadores, no sólo con los internacionales absolutos, sino también con los sub-21, sub-19 y sub-17”, decía O’Neill a la FIFA hace meses. “Conozco a todos y cada uno de los muchachos que tenemos en nuestro sistema de selecciones, en parte porque quiero asegurarme de que se queden con nosotros y sigan jugando con Irlanda del Norte. Estamos decididos, lógicamente, a conservar a todos los jugadores en nuestro sistema y, para conseguirlo, también estamos colaborando muy intensamente con los entrenadores de las categorías juveniles”.

El mismo entrenador admite que falta talento entre los jóvenes. Y el gran temor es aceptar que este éxito llega gracias a una selección muy unida, un buen entrenador y un grupo más fácil que ese de sus vecinos sureños. “Si, nos faltan jugadores jóvenes” admite el mismo O’Neill, quien ya realizó unas buenas elimiantorias mundialistas. Con los goles de Kyle Lafferty, el carácter de Steve Davis y sí, aún Roy Carroll en el arco con 38 años, Irlanda del Norte se ha salido con la suya derrotando a un equipo antes llamado Grecia en el partido del éxtasis. Con dos goles de Josh Magennis, delantero del Kilmarnock que fue portero juvenil en el Cardiff. Una selección sin un jugador de la liga local, por cierto.

Picture by Ramsey Cardey/Focus Images Ltd +44 7809 235323.14/11/2012.Kyle Lafferty of Northern Ireland and Ali Gokdemir of Azerbaijan chase for the ball during the 2014 FIFA World Cup Qualifying match at Windsor Park, Belfast.
Kyle Lafferty, el goleador de Irlanda del Norte (Foto: Focus Images Ltd)

O’Neill casi llegó a los 50 partidos con la selección de Irlanda del Norte después de una buena carrera como jugador. Jugó en el Newcastle y destacó en el Dundee United y el Hibernian, dos clubes escoceses fundados por irlandeses católicos. Como él mismo. Luego, como entrenador, trabajó en un club de Dublín, el Shamrock Rovers. Y, finalmente, volvió a la selección de Irlanda del Norte como entrenador. “Siempre tenía claro que quería jugar con Irlanda del Norte, la gente me trató bien”, dijo O’Neill, un tipo menos politizado que Neil Lennon, quien si abandonó la selección. Ahora, este entrenador que tardó casi 10 partidos en conseguir su primera victoria como seleccionador, ha obrado el milagro y, de paso, intenta convencer a los jugadores católicos para que no jueguen con la República.

Estos años han coincidido con iniciativas como la campaña “Football for All”, destinada a conseguir un ambiente menos politizado cuando juega la selección para facilitar que los miembros de las dos comunidades pueden encontrar su espacio animando a Irlanda del Norte. Contra la oposición de los más radicales, como determinados grupos de hinchas del Linfield. Incluso Neil Lennon ha apoyado la campaña “Football for All” afirmando que el “ambiente ha mejorado mucho”.

A diferencia del rugby, donde solamente existe una selección de Irlanda unida, en el fútbol la división entre dos selecciones irlandesas ha complicado las cosas. Aunque curiosamente, Irlanda del Norte toca el cielo cuando se ha abierto la puerta para perder jugadores que han elegido jugar con la República. A las órdenes de Martin O’Neill, el católico que en 1981 era capitán de la selección de Irlanda del Norte, clasificándose justo en medio de la huelga de hambre de presos republicanos en que murieron chicos como Bobby Sands. Los hijos de los ‘troubles‘ fueron grandes jugadores, competitivos. Ahora, Irlanda del Norte debe planear el futuro futbolístico con los hijos de la paz, pues la mitad de los héroes de esta clasificación tienen más de 30 años. Y conocieron los ‘troubles‘ de niños.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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