La Italia del Conte jugador

Antonio Conte Italia

Antonio Conte era un jugador de aquellos que destacan por su entrega, su trabajo, su carácter y su oficio. No tenía demasiada elegancia ni se distinguía como el más brillante de entre los futbolistas de sus equipos. Como entrenador, en cambio, se ha labrado otra imagen, añadiéndole un mayor gusto por el dominio de la pelota a su tremendo espíritu competitivo. Se podía apreciar en su Juventus, construida alrededor de un Andrea Pirlo al que Allegri había apartado del protagonismo central en Milán. Con plantillas menores, en los ascensos del Bari y el Siena también se le reconoció cierto virtuosismo más allá de la eficiencia.

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Italia vs Suecia - Football tactics and formations

Ahora, por primera vez quizá desde que es entrenador, Antonio Conte ha tenido que recuperar los libretos más radicales de táctica juventina noventera. Sin Marchisio ni Verratti, privado de grandes talentos en la construcción del juego, su Italia se hace fuerte a partir de la solidez de esa columna vertebral formada por el portero y los tres centrales que él mismo implantó en la Juventus. Cuesta hacerle ocasiones claras y casi nunca hay espacios para filtrar pases: lo vimos en el debut frente a Bélgica y lo volvió a sufrir la Suecia de un Zlatan Ibrahimovic sobre el que recaían de nuevo todas las miradas y que no logró encontrar zonas libres en las que sacar a relucir su talento en la tarde de Toulouse. El atacante de Malmö sólo intimidó con un remate aparentemente sencillo que se le marchó muy arriba; por fortuna para él, en una acción invalidada por fuera de juego. No abundaron las ocasiones en un encuentro muy cerrado, en el que los nórdicos no mejoraron su imagen pese a empezar con Guidetti y Ekdal como novedades y en el que la azzurra copió el once del primer día con la única variación de Florenzi en el carril izquierdo (el tercer jugador al que prueba Conte en esa posición tras haber empezado contra Bélgica con Darmian y haber acabado con De Sciglio).

Gianluigi Buffon y Giorgio Chiellini, dos de los componentes de esa columna vertebral juventina de la Italia de Conte. (Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd).
Gianluigi Buffon y Giorgio Chiellini, dos de los componentes de esa columna vertebral juventina de la Italia de Conte. (Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd).

Italia es un bloqueo pétreo, de esa dureza gris que caracterizaba a los equipos en los que jugaba Conte. Y sabe que alguna tendrá. Quizá, como hoy, en un saque de banda. En una prolongación de cabeza del delantero centro suplente (Zaza) y en una perfecta resolución del discutido Éder, que no había hecho casi nada bien -o, directamente, que no había hecho casi nada-. El punta del Inter recibió la pelota, la controló con el pecho y amagó con disparar hasta que tuvo en el suelo a Granqvist, uno de esos centrales suecos muy altos pero sin demasiada cintura. Luego, con la derecha, la colocó perfecta abajo, al lado del poste y con efecto, imposible para Isaksson. Era el minuto 87. Conte lo celebró como festejaba antaño: con esa excitación que sólo se produce cuando ganas muy al final partidos equilibrados en los que ya pensabas que te ibas a la caseta con el 0-0. Su Italia está en octavos de final de la Eurocopa, y a la Suecia de Ibrahimovic sólo le valdrá ganarle a Bélgica para seguir viva. Misión complicada para un equipo que con Erik Hamrén en el banquillo transmite más bien poco.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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