Italia sí funciona como un reloj

David de Gea of Spain saves a shot  from Emanuele Giaccherini but then looks back as Giorgio Chiellini scores during the UEFA Euro 2016 match at Stade de France, Paris
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27/06/2016

“Hemos demostrado que Italia no es ‘catenaccio’. Las ideas pueden vencer al talento”, observó Antonio Conte tras el encuentro, un partido de enorme sufrimiento para él, como se pudo apreciar durante los noventa minutos que vivió (y cómo los vivió) en su área técnica. Conte hizo lo imposible para competir contra un equipo técnica e individualmente superior. La Italia de Parolo, Eder, Giaccherini, De Sciglio, Pellè o Florenzi fue netamente superior a España. Es la historia que se inició en la primera jornada de la Eurocopa, cuando los italianos ya advirtieron que su rendimiento sobre el césped podía estar por encima de su teórica capacidad. Y Conte, que se impuso a Vicente Del Bosque en el apartado táctico, tiene mucha responsabilidad en ello.

Conte condiciona todo

Es el entrenador de la Eurocopa hasta ahora. Italia no compite solo por el peso de la historia, su camiseta, el escudo y demás. La azzurra ha fracasado cuando no ha hecho bien las cosas y ni siquiera el escudo evitó caer en la fase de grupos de los dos últimos Mundiales, por ejemplo. Esta vez el panorama es distinto porque el déficit de talento (muy significativo) se compensa de forma brillante por parte de su seleccionador, que cumple sus últimas semanas en el cargo antes de incorporarse a la disciplina del Chelsea.

Antonio Conte dirige sus últimos partidos con la selección italiana / Foto: Focus Images Ltd
Antonio Conte dirige sus últimos partidos con la selección italiana / Foto: Focus Images Ltd

Conte asumió que Italia tenía impuestas una serie de limitaciones y que, además, esas habían aumentado en el momento en el que se lesionaron Marco Verratti y Claudio Marchisio. Tocaba remontar, recomponer el equipo y dar un plus. Ese plus debían ser capaces de darlo tanto los futbolistas como el entrenador y, de momento, no cabe ninguna duda de que Conte está compensando las carencias de Italia a partir de la táctica, la entrega, la preparación y una mentalidad que se ha ganado a sus jugadores. Ahí empezó a ganar la selección italiana frente a España: su convicción era enorme. Sabían lo que querían hacer, cómo hacerlo y, lo más importante, lo ejecutaron casi a la perfección, faltando únicamente un punto más de acierto en las llegadas al área de David De Gea. Desde muy pronto se asistió en Saint-Denis a esa rutina: aproximaciones de Italia a la portería española. Nada que ver con el guión de mucha posesión y repliegue que se podía prever.

Pellè anula a Busquets

Cómo y dónde defender es uno de los grandes asuntos por resolver cuando uno se mide a España en un partido. A partir de ahí entran en escena multitud de matices. En el caso de Italia, Conte diseñó un plan que tuvo una incidencia enorme en la desconexión del juego español. Todo empezó y acabó con Graziano Pellè, la pieza más determinante de este examen de octavos de final. Los casi 2 metros del punta del Southampton fueron utilizados para causar múltiples problemas a Gerard Piqué y a Sergio Ramos cuando Italia atacaba, pero especialmente fueron útiles para dificultar la salida de balón al conjunto de Vicente Del Bosque. Pellè no tenía asignada ninguna función sobre los zagueros de España, sí sobre Sergio Busquets, al que debía vigilar permanentemente. Y Pellè lo hizo con muchísimo acierto: no perdía de vista al mediocentro del Barcelona, anulaba la opción de pase de los centrales hacia Busquets y eso en la práctica hacía construir el juego a España con un elemento menos. Y no precisamente una pieza secundaria en su engranaje. La decisión de Conte no pudo tener más éxito, si bien fue muy sorprendente la pasividad desde el banquillo español para solventar este problema. No se atisbó un plan B, ningún mecanismo para recuperar a Busquets en la construcción de fútbol y España tuvo en esa vía de agua su primer síntoma claro de inferioridad en el encuentro.

El fabuloso despliegue italiano no concluía con ese emparejamiento. Giaccherini tenía la responsabilidad de adelantar su posición cuando fuese necesario para presionar a Piqué, misma labor que debía cumplir Eder en el otro sector con Ramos. El resto del equipo seguía acompasadamente estos movimientos. Los carrileros, Florenzi y De Sciglio, se adelantaban para acortar el espacio a los laterales españoles, Parolo ayudaba y De Rossi se mostraba inmenso en el rol de mediocentro, una zona crítica dada la cercanía de Andrés Iniesta. Italia funcionó con la precisión de un buen reloj, de esos que transmiten la certeza de que hay un trabajo importante detrás. 

Gianluigi Buffon and Alessandro Florenzi of Italy in action during the UEFA Euro 2016 match at Stade de France, Paris Picture by Anthony Stanley/Focus Images Ltd 07833 396363 27/06/2016
Buffon siempre está ahí / Foto: Focus Images Ltd

Desastre colectivo español

En los momentos delicados, considerando los obstáculos que presentaba el camino, nadie respondió. Al menos ningún jugador de campo. Pese a su porcentaje de culpa en el primer tanto de Giorgio Chiellini, lo cierto es que David De Gea se enfundó el traje de mejor futbolista español sobre el césped de Saint-Denis, evitando dos o tres goles más de Italia con intervenciones a la altura del caché que se ha ganado por méritos propios. Ponderando toda su participación en el juego, lo bueno y lo malo, el guardameta del Manchester United estuvo por encima del resto.

Alterada la salida de balón habitual de España, la respuesta ofrecida fue insistir en numerosos envíos en largo desde atrás. Envíos por lo que peleó Álvaro Morata, pero en los que España tenía mucho más que perder que ganar. De entrada, la presencia de tres centrales de la entidad de Barzagli, Bonucci y Chiellini aseguraba a Italia muchas opciones de solventar positivamente esas acciones de juego directo español. No obstante, si Morata lograba salir medianamente airoso de ese lance del juego, el siguiente paso nunca estaba ahí para favorecer a España, ya que las segundas jugadas contaban con la superioridad italiana. La secuencia se puede simplificar: Pellè quita del escenario a Busquets, España reacciona con los envíos directos desde atrás y eso acaba dando ventaja a Italia, que recupera la pelota donde quiere. A partir de ahí, el posicionamiento de España no es el adecuado para defender bien e Italia gana confianza porque su superioridad futbolística se lo permite.

Los de Conte superaron a los de Del Bosque en la primera mitad con mucha claridad -bastante más de la que refleja el triunfo por la mínima al descanso-.

No funcionó mucho mejor el plan B de España. Sí se aproximó con él hacia la portería de Gianluigi Buffon, pero rara vez lo hizo con esa sensación de consistencia que suele tener España en sus buenos días. Para buscar el gol, en lugar de armar mejor al equipo en el mediocampo, Del Bosque optó por confiar en el ariete de los más de 30 goles en la temporada regular. Aduriz, por lesión, no pudo ni acabar el partido. Y Lucas Vázquez, bastante activo desde que entró, tuvo su oportunidad para encarar, acelerar, desbordar y abrir el campo por la banda, pero fue insuficiente, como también lo acabó siendo la aportación de Pedro. Aunque llegase por inercia el gol del empate (Buffon se encargaba de evitarlo), no hubiese sido como consecuencia de un juego armónico y con un patrón definido por parte de la selección española.

Sergio Ramos of Spain on the ball during the UEFA Euro 2016 match at Stade de France, Paris Picture by Anthony Stanley/Focus Images Ltd 07833 396363 27/06/2016
Ramos no estuvo bien / Foto: Focus Images Ltd

¿Y ahora qué?

Apostar por Ramos y que falle el zaguero andaluz no convierte ese escenario en un error de Del Bosque aunque se manifestase la peor versión de Ramos un día muy poco apropiado. Apostar por Iniesta y Busquets, y que ambos bajen sus prestaciones tampoco será objeto de crítica hacia el máximo responsable del banquillo. En cambio, la gran apuesta de Del Bosque, la más controvertida, en esta Eurocopa ha sido la titularidad de Cesc Fàbregas en los cuatro encuentros.

La apuesta por Fàbregas tuvo daños colaterales como la escasa participación de Thiago Alcántara y Koke, así como la ausencia de Saúl Ñíguez e Isco Alarcón en la lista de convocados.

Es una carrera sensacional la de Cesc, pero su último curso no ha estado a la altura. La teoría decía años atrás que Fàbregas daría un paso adelante en cuanto a protagonismo y liderazgo cuando finalizase la etapa en la selección de gente tan ilustre como Xabi Alonso y Xavi Hernández. Llegó ese día y Cesc no ha estado a la altura, seguramente muy condicionado por su discreta temporada en el Chelsea. No es fácil brillar en un torneo de esta índole cuando vienes de firmar una campaña con tantas dificultades -individuales y como equipo-. Con 29 años era el momento de Cesc. Tiene tanto talento que su momento puede volver a presentarse en un futuro, pero ahora más que nunca surge esa sospecha de que Koke, Thiago, Saúl o Isco pueden adelantarse si ellos lo hacen bien y el próximo seleccionador confía en ellos.

Lo dijo Saint-Denis. Aunque acumules mucho talento (España lo tiene), si el plan no es acertado, no hay reacción y el rival funciona con la precisión de un reloj, te puedes alejar del sendero de los triunfos. Y eso es España hoy: una selección que ya no gana. No venció en el pasado Mundial, no venció en la Copa Confederaciones y no vence en la Eurocopa. Asumiendo que ganar con tanta frecuencia y autoridad como en el ciclo 2008-12 roza lo improbable, la selección debe empezar a trabajar desde septiembre para volver a ser un equipo ganador. Vencer no solo se reduce a proclamarse campeón, también tiene que ver con la capacidad para superar a los rivales de más entidad, algo que España ha perdido últimamente en sus derrotas ante Italia, Croacia, Holanda o Chile.

Y para ser un equipo ganador se necesita, entre otras cosas, una identidad, una idea muy específica de cómo se quiere jugar, cómo se quieren hacer las cosas y qué se va a elegir: qué jugadores siguen, cuáles no y cuáles saltan desde las categorías inferiores.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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1 comments

un equipo sin alma, que no corre, y asi es muy dificil ganar en el futbol actual, y un equipo sin tactica alguna, solamente con tener los mejores jugadores del campeonato y ponerlos a jugar no vale para ganar a nadie, y llevamos asi un mundial y esta euro

hora de sabia nueva en el banquillo, espero que alguien que aplique futbol de toque y de ataque, pero sobre todo liderazgo, variaciones y estuido del rival, como nos estudian a nosotros

gracias x todo del bosque, pero esta obsoleto

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