La segunda oportunidad

El fútbol albanés pasa por uno de sus mejores momentos. Foto: Edu Ferrer Alcover.

Desmontaron las pantallas gigantes tras la decepción del jueves, pero este domingo habrá que volverlas a montar. El Albania-Serbia ya no es el partido del siglo; ahora lo es el Armenia-Albania que arranca a las 18:00 en Ereván. Los goles concedidos en el tiempo de descuento frente al rival balcánico suponen que ahora el empate no valga para nada. Sólo sirve ganar para estar en la Eurocopa. Esta consigna, totalmente nueva para un equipo diseñado para defender y contragolpear, podría modificar el planteamiento inicial de Gianni De Biasi, que hasta ahora se ha decantado mayoritariamente por un sistema 4-2-3-1. El delantero del Istanbul Basaksehir Sokol Cikalleshi, que ingresó en la segunda parte ante los serbios y estuvo muy cerca de convertirse en el héroe nacional con un disparo potente que sacó Stojkovic, gana enteros para arrancar como titular en Armenia. Shkëlzen Gashi, del Basilea, y Alban Meha, del Konyaspor, son otras alternativas que el entrenador italiano maneja para perfilar un once que se adivina bastante diferente al que perdió en Elbasan. Ya no sólo por los escasos días de recuperación y el largo viaje: también para reactivar a un grupo que quedó emocionalmente muy tocado con el desenlace del jueves. La importancia de las sustituciones fue capital en el encuentro entre ambos contendientes en terreno albanés, cuando los caucásicos se marcharon al descanso con ventaja y, de manera muy apurada, el conjunto local acabó remontando en el segundo tiempo.

Albania

Aunque Armenia es la última clasificada del grupo con dos puntos, los albaneses saben que no será nada sencillo ganar en Ereván: en el grupo, sólo Portugal lo logró (por la mínima), y tanto Dinamarca como Serbia empataron allí. En caso de no conseguir los tres puntos, el equipo de Gianni De Biasi debería jugar una respesca a la que acudiría con demasiados factores en contra: su inexperiencia en los play-off, su condición de no cabeza de serie y la inevitable depresión que supone haber desaprovechado dos match-balls. Ninguna selección albanesa se acercó tanto a una gran cita, pero los últimos kilómetros se le están haciendo larguísimos y un repecho más se vería como una especie de Tourmalet.

Aunque muchos aficionados piensan que De Biasi sacó ante Serbia un equipo demasiado distinto al que venía jugando en los partidos anteriores, nadie le reprocha nada al técnico italiano, absolutamente idolatrado en el país y considerado como el mejor seleccionador de la historia de Albania. Su acercamiento a la cultura local también juega a su favor: está aprendiendo albanés, canta el himno y ha adquirido la doble nacionalidad. Le falta ese pasito, ese billete para Francia que está tan cerca y a la vez tan lejos, para convertirse en una especie de Skenderbeu moderno.

Todas las fotos son propiedad de Edu Ferrer Alcover y cedidas a MarcadorInt. Cualquier persona o medio interesados en utilizarlas debe ponerse en contacto con el autor (eferreralcover@gmail.com).

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