Los revulsivos de Inglaterra

Daniel Sturridge of England celebrates scoring his sides second goal to make the scoreline 2-1 during the UEFA Euro 2016 match at Stade Bollaert-Delelis , Lens
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16/06/2016

Descanso en el Estadio Bollaert-Delelis. Inglaterra perdía 0 -1 ante la rígida selección de Gales y lo más preocupante es que no había tenido grandes acercamientos durante los primeros 45 minutos. Era la versión inglesa que todos nos teníamos: tediosa, espesa, sin ningún tipo de chispa. Llegaba eventualmente, pero más por pura insistencia que por una idea de juego definida. A su rival, sin embargo, le salía el plan a la perfección. Había llegado al gol a través de la única vía que tiene para ello – el milagro de Bale, que ya se ha producido dos veces en dos partidos – y le tocaba una segunda parte de resistencia épica que ya es familiar para ellos para finiquitar su pase a octavos. Sin embargo, Hodgson miraba a su banquillo y no se desesperaba, pese a que si la cosa acababa así le esperaba un partido a vida o muerte contra la rocosa Eslovaquia. Advirtió que tenía un repertorio de revulsivos como los que no dispone nadie en esta competición y confiaba en ellos para voltear el escenario. Vardy, Sturridge y Rashford, cada uno en lo suyo, impidieron el Brexit prematuro.

Nada más empezar el segundo periodo, salieron Vardy y Sturridge por Sterling y Kane para ocupar posiciones diversas y ejercer roles absolutamente distintos. Al jugador del Leicester se le pedía básicamente que rematara. Gales no dejaba espacios y no podía hacer su especialidad, que es tirar desmarques insistentes a la espalda de los centrales y aprovechar su brillante definición, así que de él se esperaba que dentro del área apareciera con puntualidad. Y en su tercer contacto con el balón, en una acción en la que al venir la pelota por parte de un futbolista de Gales su teóricamente irreglamentaria posición no quedó castigada, metió para dentro la que tuvo. La primera parte de la tarea estaba completada. Tenían 35 minutos para meter el segundo. Entonces brillarían los otros dos revulsivos.

Jamie Vardy of England scores his sides first goal to make the scoreline 1-1 during the UEFA Euro 2016 match at Stade Bollaert-Delelis , Lens Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 16/06/2016
Jamie Vardy se estrenó en la Eurocopa. Foto: Focus Images Ltd

El segundo gol tardó en llegar. Es cierto que Inglaterra volcó de principio a fin el campo sobre la meta de Hennesey, pero también lo es que lo hacía de forma rudimentaria, que les faltaba mucha finura en los gestos para aprovechar ese dominio. Y ahí sobresalió Daniel Sturridge, cuya sensibilidad ofensiva fue una auténtica bendición para los de Hodgson. Cayendo al costado derecho, el jugador del Liverpool muchas veces huía del área pese a que el contexto incitaba a poblarla con hombres. Se apoyaba en la frontal, tiraba paredes, combinaba, jugaba de espaldas… Sturridge volvía más complejo el ataque de Inglaterra y obligaba a que Gales no se pudiera sentir cómoda defendiendo, pues no dejaba de moverse por todo el frente de ataque. En los minutos finales entró Rashford para ejercer un rol muy parecido pero en el otro costado, en el sector izquierdo, buscando asociaciones más finas en los metros finales. Y a falta de dos minutos para el final, esa apuesta por un fútbol de una sensibilidad mayor se vio premiada. En una jugada dirigida de principio a fin por el propio Sturridge, que se fue a buscarla, avanzó desde tres cuartos, buscó un compañero con el que combinar y definió como pudo ante el error de Hennesey, el futbolista del Liverpool le dio la victoria a su país con ese trascendental tanto ante el lamento de los hinchas galeses. Sturridge le da un barniz completamente distinto a los ataques de su selección y aprovecharlo durante tan pocos minutos quizá sea un lujo que Inglaterra no se puede seguir permitiendo. Hodgson verá.

Foto de portada: Focus images Ltd

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