Mi amiga de Lund

Copenhague Parken - Pedro Cambra

Tengo una amiga que se llama Katja. Katja es originaria de los Alpes austríacos, de Graz, pero desde hace año y medio vive en Lund. La ciudad de Lund es un precioso enclave universitario de unos 80.000 habitantes (casi la mitad estudiantes) situado al sur de Suecia, a un cuarto de hora en tren de Malmö y a una media hora larga de Copenhague. Katja es muy feliz en Lund. Por las mañanas coge su bici y recorre el empedrado casco antiguo lleno de adoquines traicioneros hasta llegar a la cafetería Saint Jakob. Allí se toma un humeante café de filtro que acompaña con un Kanelbullar o con algún otro dulce digno de la gran fama de la pastelería sueca.

Cuando acaba, coge de nuevo la bici y se va a la facultad, donde los remordimientos del bollo matutino le impiden comer más allá de algún tentempié ligero o una ensalada entre clase y clase. Al salir a media tarde, si no tiene sesión en el grupo avanzado de natación, queda con sus compañeras de clase, como todo el mundo en la ciudad, en alguno de los bares cucos del centro para la habitual tertulia de cuchicheos regada con litros de café o cerveza, dependiendo de la hora y el ánimo. Con la taza o el vaso de medio litro en la mano, comentan y alargan las anécdotas de la fiesta anterior a la vez que maldicen lo cara que es la vida y el frío que hace en Suecia. Eso sí, a partir de finales de febrero, están con un ojo puesto en la ventana por si asoma un rayito de sol para salir rápidamente a tumbarse en el césped de los jardines de la catedral. Cuando esto pasa, en esa no más de media hora que suele durar, Katja y sus amigas creen estar en el paraíso y entonces recuerdan por qué les chifla vivir en Lund.

Stitched Panorama
La ciudad de Lund está a tan solo 60 kilómetros del Parken de Copenhague, una buena muestra de lo cercano que es este duelo para miles de personas. Foto: Ulf K, mediante licencia Creative Commons.

El día a día en la preciosa y tranquila ciudad de Lund transcurre de manera apacible en las calles llenas de casitas pintadas de colores y flores en las ventanas. Pero cuando se acerca la noche del viernes, Katja y sus amigas están un poco hartas de ir a los mismos bares de siempre para encontrarse a la misma gente de siempre. Así que de vez en cuando se animan a coger el tren y en un santiamén están rompiendo la noche de Copenhague. Pese a tener ya un aceptable nivel de sueco, Katja es una chica vergonzosa y le cuesta atreverse a mantener una conversación que no sea en alemán o en inglés. Pero ya se sabe, con un par de copas se empiezan a perder los tapujos y a medida que avanza la noche se atreve más y más con el sueco. Tremenda decepción la suya cuando recuerda que está en Copenhague y un amable chico le habla en algo que le suena pero que ni de lejos llega a comprender; es danés. Un tanto frustrada, con los ojos chisposos dice con una media sonrisa: Da igual, si es lo mismo ¡No me doy ni cuenta que cambio de país! ”

El partido del año

Que se lo pregunten a los casi 40.000 aficionados daneses o a los 4.000 suecos (Guidetti ya se ha ganado a los suyos recordando que serán el doble de los daneses en el encuentro de ida) que abarrotarán el Parken si son lo mismo. Después del emocionantísimo partido en Estocolmo del sábado pasado, el encuentro de vuelta se ha calificado por algunos medios como el partido del año tanto en Dinamarca como en Suecia. No es de extrañar tanta expectación, pues tiene de todos los ingredientes: un hito importante en juego, máxima rivalidad y el reclamo de un partido de ida entretenido con goles y muchas alternativas.

El 2-1 de la ida fue tan intenso, dejó tantas cosas y pudo haber girado en tantos detalles y momentos que existe la sensación de que se necesitaría una semana más para acabar de digerirlo todo antes de volverse a enfrentar. Pero no hay tiempo y la primera valoración más o menos generalizada es que Suecia pudo perfectamente haber sentenciado el cruce con un 3-0 y que Dinamarca tuvo suerte de encontrarse con el gol de Jørgensen. A partir de aquí, las conclusiones de cara al siguiente choque varían a lado y lado del Øresund: los jugadores suecos son muy optimistas porque pudieron imponer su juego y porque las estadísticas en la Repesca favorecen claramente al equipo que gana el primer partido –11 de 14 se clasificaron–. No obstante, distintas voces en Dinamarca como la de Morten Olsen o Nicklas Bendtner lo ven distinto y aseguran que si jugando tan a merced de lo que quiso Suecia ‘solo’ se llevaron un 2-1 a poco que mejoren en casa tienen muchas opciones de ganar.

He ahí seguramente la clave que puede condicionar el resultado de la eliminatoria; en los tramos en los que se jugó a lo que quiso Dinamarca, aunque fueron pocos, el juego asociativo de los daneses obligó a Suecia a jugar muy pegada a su portería y a sufrir atrás. En cambio, los aproximadamente 65 minutos en los que los suecos impusieron un partido físico y anularon el centro del campo rival, fueron el ejemplo a seguir para explotar las cualidades de un Zlatan Ibrahimovic que como ya comentamos adoptó un rol más de brocha gorda para adaptarse a lo que necesitaban los suyos.

Polémica racial

La última hora en la selección danesa ha estado marcada por unos comentarios en Twitter de Daniel Carlsen, líder del partido anti inmigración Danskernes parti en los que criticaba la presencia de un jugador de origen africano (Jones Okore, Aston Villa) en un cartel de publicidad de la selección. El asunto ha creado un gran revuelo en Dinamarca, teniendo en cuenta la situación que se vive estos días en Europa, y la selección danesa ha salido al paso publicando una foto de Yussuf Poulsen y Pierre Emil Højbjerg con media cara pintada con la bandera de su país de origen (Tanzania y Francia respectivamente) y la otra media con la bandera danesa. Precisamente estos dos hombres podrían ganar protagonismo de cara al partido de vuelta pues su entrada fue clave para acabar dominando el último cuarto de hora de partido. Aunque no jugara en el partido de ida, el centrocampista del Celta Daniel Wass podría ser otra muy buena opción para darle dinamismo a un centro del campo danés que se vio avasallado y perdido en Estocolmo. Olsen tiene que encontrar la fórmula de activar más a Christian Eriksen: por las botas del jugador del Tottenham pasan gran parte de las opciones de Dinamarca de darle la vuelta a la repesca.

banderas poulsen
Cartel con el que ha contestado al selección danesa a la polémica racial. Foto: Fuente oficial selección de Dinamarca.

Suecia no quiere acordarse de lo fallado

Pese al optimismo imperante en Suecia, es inevitable que invada el ‘ay ay ay’ tras haber desaprovechado opciones claras para contar ahora con un marcador holgado. De poco servirá ya lamentarse de lo fallado y ahora el conjunto dorado y azul afronta el choque en el Parken con el objetivo de calcar el partido de ida. La misma presión en la medular, la misma fuerza para ganar balones y, eso sí, un poco más de concentración en los marcajes, especialmente de los laterales Martin Olsson y Lustig que estuvieron punzantes arriba pero un poco irregulares atrás. Aparte del cambio obligado del central Antonsson y quizás la entrada de Guidetti por un Markus Berg muy impreciso en el remate, no habría mucho que cambiar. Pero las quejas airadas de Erik Hamrén sobre el tiempo de recuperación y la fatiga de sus jugadores podría indicar algún cambio más en el once.

Alineaciones probables del Dinamarca-Suecia

Dinamarca vs Suecia - Football tactics and formations

Foto de portada: Pedro Cambra.

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4 comments

Preciosísima ciudad Lund, muy acogedora y de ambiente joven y, para ser Suecia, hasta festivo. Tuve una genial experiencia allí el año pasado. Pero poco siguen allí el fútbol, aunque tienen unos campos de hierba natural incluso en los clubs amateurs que dan mucha envidia. Por mis amistades allí y por ver a Ibra en la Eurocopa ojalá pase Suecia, aun reconociendo que esta generación danesa no esta exenta de talento.

He estado en Lund. Creo que preciosa es un poco exagerada. El tiempo es horrible, para empezar, y aún siendo una ciudad universitaria no hay ningún tiempo de ambiente festivo en las calles, solamente en residencias universitarias.

Sí, a lo mejor es un poco exagerada Javi. Aunque ya digo en el texto que, como pasa en muchos sitios de Suecia y otros países nórdicos, la percepción puede variar mucho dependiendo del tiempo que pilles. Yo enganché cuatro días de un sol primaveral espectacular y me pareció poco menos que el paraíso, aunque entiendo que con tiempo malo la cosa cambia. Y lo del ambiente…hombre piensa que hablamos de un país donde hay pueblos que a las 5 no te encuentras ni al que pone las calles. Lund, sin ser NY, me pareció bastante más activa que otras poblaciones de su mismo tamaño. De hecho, tiene un poco fama de eso: ciudad universitaria, ambiente de algunos baretos, etc. No me importaría vivir una temporada.

Estoy mirando para hacerme un año de erasmus en el Máster y Lund acaba de subir a la tercera posición (tampoco es que me den muchas opciones)

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