Fue un espejismo

09.07.14, Sao Paulo Arena DE SAO PAULO worldcup Brasil 2014, netherlands-argentina
nella foto: 10 Wesley Sneijder

La selección de los Países Bajos no jugará la Eurocopa de Francia. Apenas unos meses después de su magnífica actuación en el Mundial que culminó con el tercer puesto, la escuadra neerlandesa ha cerrado la fase de clasificación para el campeonato europeo en el cuarto lugar de un grupo en el que República Checa, Islandia y Turquía le han superado en puntos. Ha ganado cuatro partidos, menos de los que ha perdido (cinco), y ni Guus Hiddink ni Danny Blind han sido capaces de revertir una situación que se complicó ya desde el primer día, cuando la República Checa derrotó a la Oranje con un gol en el tiempo de descuento tras un despropósito defensivo. El primero de muchos. Incapaces de vencer a Turquía, Islandia y a la República Checa, ni en casa ni a domicilio, los únicos triunfos han llegado ante Kazajistán y Letonia. En la edición que más errores permitía y en la que más equipos se clasificaban, los Países Bajos ni siquiera gozarán de la oportunidad de redimirse de sus pecados en la repesca. La eliminación es más que merecida, aunque es el resultado de multitud de causas y circunstancias.

Siete veces por detrás en el marcador

Una de las constantes en la selección neerlandesa ha sido su incapacidad para mantener la portería a cero. La Oranje únicamente ha neutralizado a los temibles delanteros de Letonia, único rival ante el que los Países Bajos no han concedido ningún tanto. En los ocho encuentros restantes, el adversario por lo menos ha marcado. Así hasta encajar 14 dianas. A esto hay que añadir que en siete de estos partidos fue la Oranje quien arrancó por detrás en el electrónico y se vio obligada a levantar un resultado adverso. Solo se levantó para sumar los tres puntos ante Kazajistán, en casa y en la segunda fecha, en un partido que iba empatado a uno en el minuto 64, cuando el kazajo Dzholchiev fue expulsado. Aunque las cifras engañan. Los Países Bajos han encajado 14 goles en 10 partidos, unos datos a priori muy negativos. Pero quizás no lo son tanto si lo comparamos con la República Checa, líder del Grupo A… con 14 tantos encajados y 19 anotados. Con solo dos goles a favor más que la Oranje, los checos han sumado 9 puntos más.

Faltó el mariscal en defensa

Una cuota importante del desastre defensivo neerlandés se puede achacar a la baja del pilar de la retaguardia de la Oranje en el último Mundial. Ron Vlaar no ha jugado ningún partido de la fase de clasificación de la Eurocopa por culpa de una serie de inoportunas lesiones. La última, de especial gravedad, es una de las causas por las que Vlaar sigue sin equipo después de expirar su contrato con el Aston Villa. Sin el capitán general que echa broncas a De Vrij, Veltman o Martins Indi y el bombero que siempre estaba preparado para apagar los incendios que a menudo sus compañeros provocaban, la zaga de los Países Bajos se ha mostrado mucho más frágil e incluso ha perdido la pieza que más sentido daba a la zaga de tres centrales y dos carrileros ideada por Van Gaal.

Vlaar no ha disputado ningún partido de la fase de clasificación para la Eurocopa. Foto: Focus Images Ltd.
Vlaar no ha disputado ningún partido de la fase de clasificación para la Eurocopa. Foto: Focus Images Ltd.

El esquema de Van Gaal no tuvo continuidad

Es cierto que el ahora técnico del Manchester United ideó un esquema que reforzó su defensa al arropar a chicos inexpertos, poblar más la frontal del área y a menudo diseñar un sistema de marcajes al hombre que redujera al máximo la toma de decisiones de sus defensores. Pero ese sistema también resultó fiable en su ejecución porque Vlaar era el zaguero central que estaba siempre listo para corregir cualquier desajuste de De Vrij en la derecha o de Martins Indi en la izquierda. Y también tenía sentido porque los Países Bajos propusieron un plan reactivo ante rivales como España o Chile en la fase de grupos, afrontaron las eliminatorias con la confianza por las nubes y con la expectativa de reducir los errores al mínimo. En su grupo, sin embargo, su rol era distinto, como ya se apreció en el primer choque ante la República Checa, donde los Países Bajos acusaron ciertas dificultades para mover la pelota en campo contrario a una velocidad decente para desbordar a los rivales. Esta tendencia se ha reproducido en múltiples jornadas en las que el juego neerlandés ha sido plomizo porque costaba llevar la pelota al campo rival, Sneijder debía asumir todo el peso de la creación y la continuidad del tridente ofensivo no ha sido la deseada. Sin Robben al nivel superlativo de Brasil (era la pieza que permitía rajar al oponente en cualquier situación, sin importar dónde recibiera), el plan ofensivo apenas intimidaba. Sin la seguridad defensiva de la red diseñada por Van Gaal, estos problemas también han quedado expuestos y más al prescindir de un hombre por detrás de la pelota para amortiguar la gravedad de cada pérdida, pues también necesitaban un efectivo más en ataque al afrontar muchos partidos en los que tendrían la iniciativa. Lo que debía ser un punto de partida sobre el que construir no ha tenido la continuidad esperado. Al fin y al cabo, todo era un espejismo que se ha desvanecido con la marcha del seleccionador a Manchester. Y la dura caída refuerza todavía más el mérito de los éxitos de Louis Van Gaal en su última etapa con la Oranje.

Artículo relacionado: El legado de Van Gaal

Robben sólo completó tres partidos

Arjen Robben, la gran estrella de la Oranje, solo ha podido disputar 301 de los 900 minutos de la fase de grupos. El futbolista más desequilibrante del país neerlandés fue una de las bajas más sensibles del Bayern en el tramo decisivo de la temporada pasada, y sus recurrentes lesiones en los últimos meses también han afectado a su selección, que ha echado de menos a su líder. Así pues, Robben solo ha completado tres partidos (en octubre y noviembre de 2014), y dos de estos precisamente fueron las citas más cómodas para sus compatriotas: las visitas de Kazajistán y Letonia a Ámsterdam. Aunque más dolorosa fue su lesión ante Islandia el pasado mes de septiembre: pasada la media hora, Robben se marchó sustituido por culpa de un contratiempo físico que lo apartó de las cuatro citas definitivas.

Robben sólo pudo completar 3 de los 10 partidos de la fase de clasificación. Foto: Focus Images Ltd.
Robben sólo pudo completar 3 de los 10 partidos de la fase de clasificación. Foto: Focus Images Ltd.

Dificultades en la elaboración

Sin la gran baza ofensiva con la ausencia de Robben, el gol estaba mucho más lejos porque el equipo carecía de orden e ideas claras con el balón. A menudo la posesión desordenaba a la propia Oranje, incapaz de superar con facilidad tanto a rivales replegados como los que le presionaban con sentido. Con Van Gaal la creatividad escaseaba, pero al menos el equipo no se desordenaba. En cambio, en esta última etapa hemos visto a los laterales subir antes de tiempo y no ayudar a sacar el balón jugado y al mediocentro de turno con problemas para mandar. Arrancó ahí Nigel de Jong, que cayó de las convocatorias a partir de la quinta jornada y dio paso a Daley Blind (ordenado con balón, pero con dificultades para superar líneas enemigas con pases entre líneas) y a Davy Klaassen, desbordado ante Islandia y Turquía cuando asumió ese rol. Era habitual ver a los centrocampistas muy separados, por lo que no había líneas de pase claras. Así, el equipo ha perdido balones en zona de riesgo con demasiada frecuencia (con un central menos por detrás) y ha concedido incluso más facilidades en defensa debido a este desorden. El equipo defendía mal porque, entre otras razones, también atacaba fatal. Todo está conectado.

El bajón de Robin Van Persie

Si bien es cierto que no completó un Mundial superlativo, ni mucho menos, el bajo rendimiento de RVP a lo largo de los dos últimos años ha lastrado a la selección neerlandesa. Van Persie cerró la fase de clasificación con tres goles en ocho participaciones. Unas cifras que se alejan mucho de las 11 dianas convertidas en la fase de clasificación para Brasil 2014. Además, hay que observar cuándo llegaron estos tantos: uno lo anotó en el 89′ de penalty ante Kazajistán (3-1), otro sirvió para abrir la lata a los seis minutos ante Letonia (6-0) y el último lo convirtió con su equipo eliminado ante la República Checa apenas unos minutos después de protagonizar un desafortunado autogol que se ha convertido en el símbolo de todos los males de su selección en este periodo. Sin Robben, RVP no ha marcado las diferencias, no ha desatascado los partidos con su capacidad para bajar balones largos ni ha generado ocasiones en un equipo que ha sufrido mucho para desordenar a la mayoría de rivales.

Robin van Persie no ha rendido a buen nivel en los últimos meses. Foto: Focus Images Ltd.
Robin van Persie no ha rendido a buen nivel en los últimos meses. Foto: Focus Images Ltd.

Memphis Depay no es (todavía) una súperestrella

Sin Robben y con el bajo rendimiento de Van Persie, gran parte de la responsabilidad ofensiva se trasladó a Memphis Depay. Como que ni Huntelaar (en un valle de forma entre 2014 y 2016) ni Dost suelen fabricarse de la nada sus propias ocasiones, el ahora extremo del Manchester United se convirtió en el único futbolista capaz de desequilibrar y anotar en una acción individual más allá de los disparos de Sneijder o algún que otro momento de inspiración del 10 Oranje. Sin embargo, la respuesta de Memphis no fue todavía la de una súperestrella. Depay se transformó en el gran foco de atención de los rivales, que trabajaron con el objetivo de evitar que recibiera en ventaja, a menudo con vigilancias dobles o triples sobre su figura. Y no pudo superar los obstáculos que le tendieron sus adversarios, hasta el punto de que se ha quedado sin marcar en los ocho partidos que ha disputado… y tampoco ha repartido ninguna asistencia. Las condiciones de Depay son magníficas, su disparo es temible y su capacidad de desequilibrio puede decidir partidos. Pero de momento no es indefendible como algunas de las mejores estrellas del panorama futbolístico. Al fin y al cabo todavía tiene 21 años y ha sido una de las víctimas del juego lento y previsible que ha desplegado su equipo, pues tampoco se han potenciado sus virtudes.

Ni Hiddink ni Danny Blind

Danny Blind era el técnico llamado a suceder a Guus Hiddink al frente de la selección neerlandesa después de la Eurocopa. Sin embargo, el turno le llegó mucho más pronto, cuando la Federación Neerlandesa optó por prescindir del veterano entrenador a falta de cuatro partidos para el final. Blind ya formaba parte del cuerpo técnico de Hiddink (y antes de Vna Gaal), así que tampoco era un tipo ajeno a lo que había sucedido con la Oranje en los úktimos años. No obstante, el cambio de cabeza visible no ha mejorado a los Países Bajos, que han perdido tres de los cuatro encuentros en los que Blind se ha sentado en el banquillo. Más de los que perdió Van Gaal en su última etapa al frente de la Oranje (dos derrotas si incluimos la tanda de penaltis de la semifinal ante Argentina). Ni cambió el plan de juego ni se recuperó la confianza de un bloque tocado a base de ideas simples pero seguras sobre las que construir una pequeña zona de confort y seguridad.

Defensas que debutan en choques decisivos

Uno de los problemas con los que se encontró Danny Blind fue una selección anímicamente muy tocada, bastante débil en lo psicológico al no poder contar con dos de sus líderes (Robben y Vlaar) y sin la referencia de Kuyt en el vestuario. Estos 14 meses posteriores al Mundial de Brasil también han puesto de manifiesto las dificultades para reponerse a marcadores adversos y la constante tendencia a caer en los mismos errores (normalmente de concentración en defensa), síntomas de que la fortaleza mental exhibida en el Mundial se había diluido. Quizás por esto el nuevo seleccionador apostó por renovar la línea defensiva del equipo en el tramo decisivo al dar entrada a futbolistas como Bruma, Tete, Van Dijk o Riedewald en sus últimas alineaciones. O quizás era porque no tenía más sin Jetro Willems, Janmaat, Vlaar o De Vrij en algunas citas puntuales. Sea como fuera, Blind apostó por una serie de futbolistas con muy poca experiencia. Así, Jaïro Riedewald debutó como titular en la absoluta como lateral zurdo en el partido decisivo ante Turquía a pesar de haberse consolidado con el Ajax esta temporada en el eje de la zaga. Unas semanas más tarde, ante Kazajistán, el jugador del Ajax repitió de inicio acompañado por Virgil van Dijk, Bruma y Tete, la misma línea defensiva que jugó el último encuentro ante la República Checa. Hace cinco días, entre los cuatro zagueros sumaban 12 internacionalidades con la absoluta Oranje, pues ni Tete ni Van Dijk habían debutado antes. De hecho, Kenny Tete apenas ha jugado 19 partidos (13 de liga y 6 de competición europea) con el Ajax.

19 años, menos de 50 partidos con el Ajax y titular en los últimos 3 partidos. Jaïro Riedewald. Foto: Edu Ferrer Alcover.
19 años, menos de 50 partidos con el Ajax y titular en los últimos 3 partidos. Jaïro Riedewald. Foto: Edu Ferrer Alcover.

¿Pesa el nivel competitivo de la Eredivisie?

¿Repercute el bajo nivel competitivo de los equipos de la Eredivisie en competiciones europeas en el fracaso de los Países Bajos en su camino hacia la Eurocopa? Hace 14 meses, fueron terceros del Mundial con una convocatoria que incluía a diez futbolistas procedentes de la liga local y varios de ellos incluso desempeñaron un rol capital en dicho combinado. En 2012 la Oranje fue colista de su grupo en la Eurocopa con un equipo en el que solo tres jugadores de la Eredivisie fueron titulares en algún momento (Van der Wiel, Vlaar y el entonces adolescente de 18 años Jetro Willems). Los otros cuatro integrantes de la Eredivisie que viajaron ni siquiera participaron. Así pues, el problema no reside tanto en el nivel actual de la liga y sus representantes en Europa, sino en la cantidad (y calidad) del producto local y sus posibilidades de ser exportado. Como ocurre con Bélgica, por ejemplo. Al reducirse su capacidad para retener a los mejores talentos, que cada vez abandonan el nido antes, es posible que una convocatoria plagada de futbolistas de la Eredivisie signifique que habrá muchos chicos con (relativa) poca experiencia en la élite, menos curtidos y con menor capacidad de competir bajo la máxima presión. A veces, en cambio, son jugadores que están muy cerca de dar el paso y que ya están más que preparados. Aunque si son defensas (y menores de 24 años), lo normal es que cometan errores groseros de vez en cuando.

Por tanto, lo prioritario de estos clubes en clave selección no es tanto formar un bloque sólido capaz de competir ante los rivales del continente (si se logra mejor, por supuesto, pues se trabajan automatismos y complicidades y luego les cuesta menos adaptarse a su nuevo destino), sino formar jugadores del nivel suficiente para dar el salto a equipos de grandes ligas donde madurarán a marchas forzadas en campeonatos en los que no se toleran tanto los errores como en los Países Bajos. Si el rendimiento en la base es óptimo, se formarán buenos futbolistas que se asentarán en la Eredivisie, destacarán y se marcharán a un liga mejor de forma natural, lo que repercutirá positivamente en la selección a medio plazo porque aportarán nuevos conceptos (necesarios) al equipo. Así debería ocurrir al fin y al cabo con los De Vrij, Blind, Clasie, Martins Indi, Depay o Hoedt que han emigrado en los últimos meses. A medio plazo ellos deben ser el esqueleto de una selección que no tiene tan malos mimbres, aunque carece de claridad en el centro del campo. Y esto es independiente de si el Ajax o el PSV se clasifican para los octavos de final de la Champions mientras sus canteras sigan funcionando, aunque si mejora su rendimiento en Europa será evidente que se trata de una generación especial. Y cuanto más compitan en Europa, mejores serán los futbolistas de los mejores clubes del país.

En cualquier caso, la mala suerte (¿o problema estructural?) del Ajax es que los tres mejores centrales que han pasado por la entidad en los últimos siete años han sido belgas (Vermaelen, Vertonghen y Alderweireld) o que en los últimos tiempos solo se generan llegadores (Wijnaldum, De Jong, Klaassen) con mucho gol pero poca continuidad en el juego. Jordy Clasie es uno de los pocos centrocampistas que responde a un perfil distinto y cuya influencia debería crecer en los próximos años.

Jordy Clasie está llamado a ser un futbolista importante en la selección. Foto: Focus Images Ltd.
Jordy Clasie está llamado a ser un futbolista importante en la selección. Foto: Focus Images Ltd.

Nombres de futuro

Hendrix y Pröpper, ambos del PSV, son dos de los nombres que pueden resolver parte de los problemas estructurales del centro del campo neerlandés, llamado a llevar el peso de los encuentros. El primero es un mediocentro muy inteligente que goza de una buena pierna izquierda para iniciar el juego, mientras el segundo combina llegada con cierto poso para pasar la pelota, dirigir las jugadas e incluso filtrar buenos pases entre líneas aunque no es una eminencia creativa. En este sentido, es más parecido a Van Ginkel, otro de los proyectos de mayor futuro en los Países Bajos hasta que lo mermaron las lesiones, el mismo azote que ha castigado a Strootman. Su potencial puede que sea menor al de Bazoer, el exuberante llegador del Ajax (y muy técnico a pesar de las sospechas que despierta su físico), pero sus características son diferentes al resto y eso les dará opciones.

Los problemas pueden llegar en la delantera, donde Huntelaar y RVP ya superan los 32 años y no se intuye un relevo claro que se acerque a su nivel. Bas Dost es un recurso, pero no está a la altura de esos dos arietes, del mismo modo que Luuk de Jong es un magnífico rematador que difícilmente se generará sus propias ocasiones ni resultará dañino al contragolpe. Quizás Luc Castaignos pueda convertirse en una alternativa, aunque para ello debe superar las expectativas en el Eintracht de Frankfurt. En la defensa, Gouweleeuw, Van Beek, Kongolo o Hoedt son nombres que podrían tener una oportunidad para formar en el eje de la zaga en algún momento a corto y medio plazo mientras Veltman tiene margen para dar un salto de calidad. La parcela defensiva necesita reducir la cantidad de errores no forzados que comete y alguien que ponga orden, pero la materia prima está ahí, a diferencia de la delantera. A pesar de todo, suficientes mimbres de presente y futuro para garantizar la presencia en grandes torneos en la mayoría de casos, aunque no para competir por títulos.

Huntelaar y Van Persie ya tienen 32 años. Foto: calciostreaming.
Huntelaar y Van Persie ya tienen 32 años. Foto: calciostreaming.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

Deja un comentario

*