Pavel Vrba: el hombre de los milagros

Manager Pavel Vrba of Czech Republic during the International Friendly match at Tivoli Stadium, Innsbruck, Austria.
Picture by EXPA Pictures/Focus Images Ltd 07814482222
01/06/2016
***UK & IRELAND ONLY***
EXPA-GRO-160605-5146.jpg

La República Checa no posee hoy el talento de aquella generación que en 2004 se plantó en la Eurocopa de Portugal casi como máxima favorita y acabó cayendo en semifinales por un gol de Grecia en un córner y marchándose a casa con la etiqueta de haber sido la que mejor fútbol había practicado. Casi nadie le entrega posibilidades en un grupo en el que ya deslumbra Croacia y en el que España es, a pesar del precedente inmediato del Mundial de Brasil, el candidato evidente en las casas de apuestas. Pero estas cuestiones le deben importar poco a Pavel Vrba, arquitecto de varios milagros a lo largo de su carrera como técnico.

Si ganar un grupo en la fase de clasificación en el que estaban Holanda, Turquía e Islandia ya le entrega cierto prestigio, todo lo logrado anteriormente como entrenador de clubes multiplica la buena fama de este estratega hecho a sí mismo y sin una carrera brillante como futbolista que pudiera servirle de trampolín. En realidad, jugó sólo tres temporadas en la primera división checoslovaca, y lo hizo en clubes humildes (el RH Cheb y el Baník Ostrava). Para llegar a seleccionador nacional y convertirse en el ídolo que es hoy en día en su país (lleva seis temporadas consecutivas siendo elegido mejor técnico checo, un récord absoluto), ha tenido que escalar desde abajo. Hacer rendir a sus equipos muy por encima de las expectativas. No habrá revolucionado la táctica a nivel mundial –sus equipos son, ante todo, ordenados, y saben salir con verticalidad e ideas claras cuando roban-, pero es innegable que Vrba es un entrenador excelente -si es que lo que se le pide a un entrenador, que lo es, es que saque el máximo rendimiento de lo que tiene-.

Sus inicios no fueron nada sencillos. El primer trabajo que le dieron de manera permanente fue en el Púchov eslovaco, justo cuando la inversión de la empresa Matador iba ya disminuyendo y repetir hazañas como aquel empate a uno contra el Barcelona de Frank Rijkaard en la Copa de la UEFA 2003-04 parecía una utopía. El primer año lo clasificó en la zona media de la tabla, y en el segundo fue destituido en abril con el equipo encaminándose hacia un inevitable descenso. Pese a ello, Vrba encontró trabajo a los pocos meses, y le dieron el MSK Zilina, un club bastante más importante. Ganó la liga en la primera temporada y fue subcampeón en la segunda, marchándose luego a trabajar como ayudante en la selección nacional eslovaca. En su país era aún muy poco conocido.

En 2008 tuvo su primera experiencia real en los banquillos de la República Checa -había dirigido durante cinco partidos al Baník Ostrava antes de irse a Eslovaquia, pero lo había hecho de manera interina, como el típico hombre de la casa que asume al primer equipo provisionalmente mientras la directiva busca a un técnico de verdad-. Le llamó el Viktoria Plzen, un club que no había ganado ningún título en toda su historia. Cuando se marchó cinco años y medio después, lo había convertido en la nueva fuerza dominante del fútbol checho, por delante incluso de los gigantes de Praga (dos Ligas, una Copa, una Supercopa, dos presencias en la fase de grupos de la Champions League y una maravillosa aventura en una Europa League en la que llegó a derrotar al Atlético de Simeone y a eliminar al Nápoles con un legendario 0-3 en San Paolo). Y todo ello con futbolistas de perfil bajo, checos y eslovacos casi todos, sin grandes fichajes ni inversiones millonarias. Millonario se hizo su club, que recibió 8 millones de coronas checas como compensación por parte de la federación cuando ésta fichó a Vrba como seleccionador nacional en diciembre de 2013 (unos 300.000 euros al cambio, que no está nada mal en ese mercado y para un entrenador). Hoy, en su debut en una Eurocopa, lo acompañarán tres futbolistas que vivieron a sus órdenes el ciclo milagroso del Plzen: Vladimir Darida, David Limbersky y Daniel Kolár. Y habrían sido más si, por ejemplo, Václav Pilár no llevara más de un año lesionado y sin jugar.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

 

 

Related posts

Deja un comentario

*