El sitio de París se repite 1000 años después

Iceland fans get behind their team with fantastic support during the UEFA Euro 2016 match at Stade de Nice, Nice
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27/06/2016

La disposición insular del corazón de París, difuminado entre el curso del Sena, ha sido desde hace siglos una de las grandes particularidades de la parte más añeja de la capital francesa. Su peculiar distribución fluvial fue también su mayor defensa ante los ataques extranjeros y fueron muchas las tropas enemigas que vieron disipadas sus ansias de conquista ante la dificultad de penetrar en las murallas parisinas.

Pero la gloria del guerrero fue demasiado golosa para un Ragnar Lodbrok que no entendió nunca de dificultades ante la promesa de un Valhalla lleno de sangre derramada. Bajo las órdenes del rey más intrépido que hayan conocido las tierras del norte, las escasas pero temibles hordas vikingas fueron martilleando París durante gran parte del siglo IX. Uno de los centros neurálgicos más importantes de toda Europa no tuvo más remedio que pagar tributos durante años para mitigar un constante dolor de cabeza; hubo una época en la que los fríos vientos norteños atemorizaron a los hijos y nietos del todopoderoso imperio de Carlomagno.

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Los jugadores islandeses afrontan el partido de sus vidas con la duda de si podrán repetir la gesta o sucumbirán ante la presión de una gran cita. Foto: Focus Images Ltd.

1.130 años después, un grupo de vikingos mucho menos cruel pero igual de bravo pretende asaltar de nuevo París. Como entonces, el riesgo es alto, las posibilidades escasas y la confianza exultante.

Heimir Hallgrímsson: “Los islandeses somos siempre muy optimistas, a veces demasiado”.

Si algo caracteriza el temperamento islandés es la extrema energía con la que se encaran los impedimentos del día a día. No hay aparentemente obstáculo lo bastante dificultoso como para doblegar a un pueblo rodeado de constantes adversidades y por ello, justo después de haber protagonizado una de las gestas de la década al eliminar a Inglaterra, Islandia solapó rápidamente el orgullo de lo conseguido con la ilusión del porvenir. Conociendo como se conoce a los suyos, Heimir Hallgrímsson tuvo que echar ciertas dosis de realidad ante la lógica euforia y recordó que aún haciendo el partido de sus vidas, lo más probable sería caer ante Francia. Eso sí, tan cierto es que la selección islandesa ya gastó su milagro en Niza como que bien podría ser que su rendimiento creciera exponencialmente ante el reto mayúsculo que se avecina en Saint Denis.

Aunque parezca poco o nada probable que eso vaya a suceder, lo que es prácticamente seguro es que, puestos a caer, los islandeses lo harán combatiendo como lo hicieron sus ancestros, con la alegría de ver el sudor en el rostro de su adversario. Todo indica que los mismos once que se ganaron el cielo en los cuatro partidos anteriores volverán a correr por el norte de París en el encuentro de sus vidas.

Con el ejemplo de Evra

Una de las ventajas con las que partió Islandia en su enfrentamiento de octavos fue la cierta relajación con la que el entorno inglés se tomó el cruce: comentarios jocosos, condescendencia e incredulidad ante el buen hacer del rival. Este factor sorpresa no parece que se vaya a repetir; en primer lugar porque la hazaña ya ha puesto en alerta a todo el mundo futbolístico y en segundo, porque la selección francesa parece bastante más centrada en su objetivo y en las características del rival. Un ejemplo clarificador de ello fue la entrevista a Patrice Evra tras la victoria contra Irlanda; a la pregunta del periodista dando por supuesto que su siguiente rival sería Inglaterra, el lateral juventino pidió con cierto enojo más respeto y prudencia con el que ahora va a ser su adversario en cuartos.

Olivier Giroud of France during the UEFA Euro 2016 match at Stade de Lyons, Lyons Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 26/06/2016
El trabajo oscuro de un siempre criticado Giroud fue clave para la remontada de Francia ante la República de Irlanda. Foto: Focus Images Ltd.

Y es que parece que los franceses tienen claro lo laborioso que va a resultar el asalto a la portería de Hannes Halldórsson. Esta vez se cambiarán las tornas y serán los galos los que, al igual que contra Irlanda, busquen con paciencia un hueco por el que asediar la fortaleza islandesa. Está por ver cuánto de elaboración le ponen en ello y cuanto de coraje. En principio, la calidad en la circulación de balón y el uno contra uno parece la mejor de las formas para batir a un conjunto islandés difícil de superar en el cuerpo a cuerpo. No obstante, el equipo de Didier Deschamps ha demostrado hasta el momento que su mejor versión llegó cuando su seleccionador desbloqueó la exuberancia física de los Pogba, Matuidi y compañía. Sea de la forma que sea, por tierra, mar o aire Francia se ve con la obligación casi moral de llevarse de calle un partido en el que es infinitamente superior.

Ha pasado un milenio y esta vez los franceses son los que atacan, pero la idea del capitán Aron Gunnarsson es la misma que la de sus antepasados: coger el testigo del rey Ragnar y triunfar en tierras foráneas o volver a casa con el honor de quien ha vendido su piel muy cara.

Alineaciones probables: Francia–Islandia, 21:00h

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Francia vs Islandia - Football tactics and formations

Foto portada: Focus Images Ltd.

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