Rusia recupera la autoestima

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La selección rusa de Fabio Capello quedó en una situación especialmente delicada el pasado mes de junio cuando Austria ganó en Rusia y relegó al conjunto del técnico italiano al tercer puesto del grupo, casi más cerca de Montenegro que del puesto de acceso directo que ostentaba Suecia. Esa derrota supuso un punto de inflexión importante, pues la federación prescindió de los servicios de Capello, apostó por Leonid Slutsky y desde entonces Rusia ha contado sus cuatro partidos por victorias. Así pues, superó el duelo clave ante Suecia en Moscú, venció a domicilio a Liechtenstein y Moldavia y no falló el día decisivo, en casa, ante Montenegro.

A Rusia le valía con puntuar, pero ganó por 2-0 al combinado balcánico, que plantó cara durante los primeros treinta minutos hasta que los laterales rusos inclinaron la balanza una vez superado el tercio de encuentro. Con Denisov y Dzagoev al mando de las operaciones en el centro del campo y Shirokov acelerando las jugadas en tres cuartos Rusia generó sus primeras ocasiones, pero derribó la puerta montenegrina a través las incorporaciones por sorpresa de los laterales en ambos flancos. Así Kuzmin se coló a la espalda de Mandic para aprovechar una asistencia soberbia de Denisov y apenas unos minutos después fue Dmitri Kombarov quien se internó en el área y provocó un (discutible) penalti a Rodic, extremo derecho de Montenegro. Rusia desplegó un buen juego en la primera mitad, en la línea de los mejores minutos exhibidos ante Suecia, y aunque enfrió el choque en la segunda mitad transmitió empaque, fue compacta y en algunos tramos incluso fue agresiva en la presión y acciones defensivas, virtudes mostradas de la mano de Slutsky en los últimos meses.

Estos tres puntos convierten en vana la victoria de Suecia ante Liechtenstein, pues la selección nórdica se verá obligada a competir en el play-off para certificar su clasificación para la Eurocopa. A pesar de los continuos altibajos del equipo, de la superioridad austríaca, de la necesidad de una renovación que nunca termina de producirse y que se traduce en un envejecimiento de todas las piezas, Rusia ha superado los obstáculos y estará en Francia 2016 en lo que supondrá el ensayo general previo a su propio Mundial, una competición que seguramente llegará demasiado pronto para la generación más prometedora del fútbol ruso en años. Los integrantes del bloque subcampeón de Europa en categoría sub-19 este verano se enfrentan a uno de los retos más complicados: asentarse en el fútbol profesional en un país en el que los jóvenes no siempre gozan de las oportunidades ni la continuidad deseada, al menos en los clubes más importantes. Si dan ese paso luego alcanzar una selección necesitada de caras nuevas será un juego de niños. Mientras tanto, gran parte de su éxito dependerá de estirar la vida de sus eternos internacionales absolutos y mantener su nivel de motivación e implicación en los meses previos a una cita tan importante para su país. De momento, han recuperado la autoestima.

Golovin, sustituido al descanso, después del pitido final
Golovin, uno de los estandartes de la nueva generación de futbolistas rusos, ya ha debutado con la absoluta. Foto: MarcadorInt.
Foto de portada: MarcadorInt.

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