A Salah había que verlo

Salah jugó en la Fiorentina durante la primera mitad de 2015. Foto: Focus Images Ltd.

A Salah hubo poco tiempo de verlo en Inglaterra, aunque pensándolo bien hubo mucho. Me explico: cuando estuvo en el Chelsea apenas jugó, pero cada vez que pertenecía a otros equipos le tocaba algún rival inglés. Cómo se habría fijado Mourinho en él si no fuese porque les dio dos meneos -en la ida y en la vuelta- de una fase de grupos en la Champions League. Cómo lo conocerían ya los británicos si no fuese porque un año antes, liderando también al Basilea, había desmontado a la defensa del Tottenham y después a la del Chelsea de Rafa Benítez. Esta temporada, para no faltar a la tradición, se volvió a cargar a los Spurs en dieciseisavos. Salah ha resultado ser ese primo que se va a vivir fuera, lejos, y que sólo vuelve por Navidad para traer un par de goles. Reside en el extranjero -siendo esto cualquier país lejano- y uno vive sus éxitos en la distancia. “Pues le va muy bien”, contestará la abuela a sus amigas, sin saber del todo dónde juega el nieto, mientras echa una partida de cartas a la hora del café. De lo de Salah uno se entera sin seguirle demasiado la pista porque la pista termina llegando a ti: un día marca dos goles, otra tarde recorre medio campo y recorta al portero, una noche aterroriza a la Juventus, y así más o menos, después de jugar 33 minutazos -ni uno más, ni uno menos- con los blues en la Premier League hasta el último mercado invernal. Salah se fue a Italia de Erasmus para olvidar sus penas y esto va a terminar en boda, se está viendo venir, porque a la Fiorentina le excita demasiado un jugador que le haga sentirse ganadora, poderosa, y no hay sensación más sexy que ésa en una relación.

A Salah había que verlo, por si acaso, pues uno nunca sabe cuándo está en uno de esos días de los que se hablará después. No fue el caso, aunque hubo gestos: diez minutos en la segunda parte en los que parecía haber ingerido tres litros de una bebida energética al descanso, ágil en la conducción e incisivo en el regate.

Joaquín Fiorentina FocusY terminamos viendo a Joaquín (Foto: Focus Images Ltd)

Todo había pasado antes de ver a Salah. Fue un comienzo primoroso de la Fiorentina, devastador, tan bueno que el Dinamo Kiev pudo agradecer irse perdiendo sólo 1-0 en la media parte. Joaquín llevó el partido pegado a su pie derecho, bicicleta cada diez minutos, y descosió a los ucranianos por la banda izquierda. El extremo español, Marcos Alonso y Borja Valero, tridente español, se movieron como un acordeón, la pelota iba rebotando entre ellos y en no menos de cinco ocasiones el conjunto italiano pudo marcar un gol. Caía la noche en Florencia y por poco aplastó a Shovkovskiy en su portería, angustiado sin poder salir, tenso por ver balones rondar su área. Llegaban una y otra vez de los pies de Marcos Alonso o de Joaquín, siempre precedido de unos segundos de reconocimiento de Pizarro, hasta que, cerca del descanso, pasó lo que ocurre en los partidos que mereces un gol y que nunca llega: entra de rebote. Centró Joaquín y remató Mario Gómez, al que le chocó la pelota en la pierna y pilló al portero a contrapié. A los de Montella, que merecieron mil, se les quedó corto el marcador para todo lo que habían demostrado no sólo en una parte sino en toda la eliminatoria (1-1 en la ida y empatando al final del partido), y pasó lo que ocurre en los partidos que mereces un gol y que nunca llega: terminas sufriendo. A Salah lo sustituyeron a pocos minutos del final -y también a Valero y a Pizarro-, sin que fuese su noche más brillante, pero la Europa League le ha vuelto a dar otra oportunidad, ahora en semifinales, para seguir destacando en competición europea, gracias a la cual está donde está.

Fiorentina 2-0 Dinamo Kiev (Mario Gómez 43′, Vargas 94′)

D.Kiev vs Fiorentina - Football tactics and formationsFormaciones iniciales de la Fiorentina y Dinamo Kiev (Foto: sharemytactics)
Foto de portada: Focus Images Ltd

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2 comments

Me alegro por Joaquin. En Málaga se le tiene mucho cariño de su etapa alli. Marcos Alonso esta haciendo un bueno año en Florencia, tal vez podría llamarle el seleccionador, aunque es cierto que en el lateral izquierdo tenemos gente de calidad, por altura podría jugar en el centro de la defensa (algo parecido a lo que ha hecho Monreal en el Arsenal, y eso sin ser tan alto)

Respecto a lo de Salah, parece el tipico ejemplo de “cola de leon, cabeza de ratón. Esperemos que siga en la fiore jugando y haciendo maravillas!

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