El Manchester United maniata al Ajax en Solna

Wayne Rooney of Manchester United and the Manchester United players lift the trophy at the end of the UEFA Europa League match at Friends Arena, Stockholm
Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267
24/05/2017

Cuando el balón traspasó por primera vez la línea de meta defendida por André Onana, el Manchester United supo que estaba disputando una final que nunca iba a perder. Un rebote afortunado después de recuperar la pelota en campo contrario en un saque de banda a favor del Ajax dejó fuera de combate al portero camerunés y propició el guion que anhelaban los diablos rojos de José Mourinho: un escenario desfavorable para un equipo inexperto que necesita como el comer llevar la iniciativa y que iba a desproteger su espalda en busca del gol del empate con esa ingenuidad juvenil propia de quien no se detiene a reflexionar sobre las consecuencias de sus acciones. El caldo de cultivo perfecto para tender una trampa letal que permitía potenciar las virtudes del Manchester United con un plan nítido que acentuaba los mayores defectos del Ajax. El gol, uno de los principales problemas de los ingleses este curso, ya había caído.

Paul Pogba of Manchester United scores his sides 1st goal during the UEFA Europa League Final at Friends Arena, Stockholm, Sweden. Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 24/05/2017
Paul Pogba abrió lal ata a los 18 minutos. Foto: Focus Images Ltd.

El 0-1 de Pogba acentuó la dinámica de un partido en el que el Manchester United se propuso ceder la iniciativa para robar la pelota cerca del círculo central y soltar a Rashford y Mkhitaryan para galopar y castigar al Ajax al contragolpe. Salieron los de Mourinho con una actitud agresiva en los primeros minutos, presionando muy arriba al Ajax, para así intimidar a los cachorros de Peter Bosz. Para que no tuviesen ni tres ni cinco segundos para pensar cada vez que recibían el esférico, para que lo soltaran cuanto antes y, a poder ser, de cualquier manera para propiciar un robo que dejara a los neerlandeses descolocados. Además, cada vez que el Ajax se sacaba la pelota de encima el Manchester United la devolvía incluso más rápido. Smalling y Blind no se lo pensaban dos veces a la hora de buscar en largo a Marouane Fellaini para ganar metros mediante una herramienta indefendible por el Ajax, que nunca asentaba la posesión en campo rival ni podía presionar al contrario tras pérdida. El Manchester United le planteó el peor escenario posible.

Ajax 0
Manchester United 2 (Pogba 18′, Mkhitaryan 48′)

Ajax vs Manchester United - Football tactics and formations

El Manchester United no solo jugó en largo hacia Fellaini, sino que utilizó al belga como un elemento defensivo en campo contrario. El ex del Everton se encargó de tapar a Lasse Schöne cuando el Ajax intentaba sacar el balón desde atrás, mientras Pogba vigilaba a Klaassen y Ander Herrera ataba en corto a Ziyech. Tres marcajes prácticamente individuales que reducían las opciones de pase de los centrales del Ajax, que querían sacar la pelota jugada desde atrás pero no tenían a nadie con quien combinar. Una vez reducida la presión alta de los primeros minutos para contagiar el nerviosismo en un equipo novel en escenarios en los que cada error se paga carísimo, el Manchester United se dedicó a cosechar lo ya sembrado. Simplemente con cortar las líneas de progreso del Ajax logró cortocircuitar a los neerlandeses, provocar errores no forzados en zonas peligrosas y rebajar el porcentaje de acierto de pases de los chicos de Bosz.

En una jugada así, un saque de banda de Riedewald que se quedó corto e interceptó Mata, llegó el 0-1, que no hizo más que legitimar el plan diseñado por José Mourinho en la pizarra. El Manchester United priorizó protegerse de los potenciales peligros del conjunto ajacied, lo que propició una versión particularmente defensiva del elenco mancuniano: los laterales del United incluso perseguían a los extremos del Ajax para que nunca recibieran libres de marca, para no conceder ni siquiera una posibilidad de giro lejos de su zona de partida, lo que obligó a Mkhitaryan y Mata a retroceder muchísimos metros para cerrar las bandas ante las potenciales incursiones de los laterales rivales.

Pogba celebra el 0-1.
Pogba celebra el 0-1. Foto: Focus Images Ltd.

El Ajax vio cortocircuitado su juego y no encontró ninguna alternativa para desestabilizar el sistema defensivo de un Manchester United que cedió la iniciativa pero que nunca sufrió. Los de Bosz simplemente lograron avanzar en campo rival mediante las conducciones de sus centrales, en lo que supuso un caramelo envenenado. A menudo, los interiores se alejaban del círculo central para alejar a los centrocampistas del United de esa zona y abrir un espacio libre para las incursiones de los centrales. Intentó aprovecharse de esa situación Davinson Sánchez con recurrentes conducciones más allá del círculo central, pero una vez superada la primera línea de presión el colombiano casi siempre se encontró rodeado de rivales, sin alternativas de pase fácil. Y así perdió muchísimos balones en zonas de riesgo, con Matthijs de Ligt cubriéndole la espalda y saliendo a socorrer situaciones de emergencia cada pocos minutos.

Tampoco encontró el Ajax una solución individual al atasco. El Manchester United tapó todas las vías de abastecimiento a Kasper Dolberg, enjaulado en el carril central a pesar de su perpetuo movimiento para intentar habilitar a sus compañeros con toques de primeras de espaldas, y Luis Antonio Valencia anuló por completo a Younes. Solo pudo zafarse de su marca Bertrand Traoré en algunas ocasiones, pero el burkinés fue más voluntarioso que efectivo en sus esfuerzos. Al africano pocas veces se le puede criticar su actitud, pero uno de sus principales defectos es la demora en la toma de decisiones. Y en un escenario con tan poco espacio y tiempo para pensar eso le terminó pasando factura en las pocas veces en las que se escapó de Darmian con sus movimientos interiores. Aun así, a lo largo de los 90 minutos Bertrand Traoré pareció el único jugador capaz de desequilibrar cerca del área rival.

Manchester United. Foto: Focus Images Ltd.
El Manchester United apenas concedió ocasiones al Ajax. Foto: Focus Images Ltd.

Antes de que el Ajax pudiese demostrar plasmar sobre el césped si era capaz de proponer algo distinto para derribar el muro de los diablos rojos, el Manchester United anotó su segunda diana a la salida de un córner. Smalling ganó el duelo aéreo y cazó la pelota en el área pequeña Henrikh Mkhitaryan, el máximo artillero de los mancunianos en la competición. Una distancia demasiado amplia como para que el Ajax se reenganchara a la lucha por el título. Un golpe demasiado duro como para que la alineación más joven que jamás había empezado en una gran final europea se repusiera para desafiar a una de las estructuras defensivas más rocosas del continente. Smalling y Daley Blind no ofrecieron ninguna concesión defensiva y Ander Herrera firmó una actuación deslumbrante en el apartado defensivo.

Henrikh Mkhitaryan of Manchester United celebrates scoring his sides 2nd goal during the UEFA Europa League match at Friends Arena, Stockholm Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 24/05/2017
Henrikh Mkhitaryan festeja el segundo gol. Foto: Focus Images Ltd.

Sin embargo, el 0-2 no hundió al Ajax, que siguió insistiendo en aquello que llevaba haciendo durante casi una hora de partido. Los de Bosz se abrieron incluso más, dejando a los centrales solos atrás para apagar fuegos, y el transcurrir del choque les permitió instalarse un poco más cerca del área de Sergio Romero. La circulación de balón siempre fue espesa por el fantástico trabajo defensivo del Manchester United, que arrojó luz sobre los problemas de creatividad del Ajax en los primeros pases: sus centrocampistas se asemejan más a unos buenos llegadores que a unos adecuados gestores de la posesión de balón. Ni la entrada de Neres ni la posterior de Frenkie de Jong inquietaron a Sergio Romero, que vivió un choque plácido con apenas un par de disparos forzados de los ajacied, pero la segunda mitad reforzó a la figura más joven del elenco de Bosz. Una y otra vez, con el equipo expuesto y abierto en canal, Matthijs de Ligt demostró una personalidad bárbara para sacar la pelota jugada y una lectura impresionante para cortar contragolpes. Ganó choques, puso el pie para salir victorioso en duelos delicados en los que llegar una fracción de segundo tarde podía implicar una expulsión y, en general, jugó con un aplomo fascinante para tratarse de un chico de 17 años en su primera gran final continental. La última vez que el Ajax había pisado los cuartos de final de una competición continental, De Ligt tenía tres años. O lo que es lo mismo: cuando el Manchester United remontó la final de 1999 en el descuento, De Ligt aún no había nacido.

De Ligt.
De Ligt cuajó una actuación impresionante.

El Manchester United se limitó a defender bien en el segundo tiempo, con orden y manteniendo la concentración hasta el pitido final. La buena colocación del equipo de Mourinho bastó para desactivar a un Ajax frustrado, impotente para desarmar un conjunto mucho más hecho que disputará la Champions League la próxima temporada. Cumplió el Manchester United con el favoritismo que colocaba a los diablos rojos como un candidato a alzar el título varios meses atrás. Lo que nadie podía imaginarse en la ciudad mancuniana era que se enfrentarían a un conjunto tan joven, al que la oportunidad de disputar una final le llegó mucho más pronto de lo esperado. Porque para el Ajax, cuando cayó eliminado de la previa de Champions en Rostov, era utópico soñar ni siquiera con disputar un choque de estas características. En cambio, tanto el desarrollo como el desenlace de la final difícilmente podían ser más previsibles.

Mourinho.
El plan de Mourinho sirvió para maniatar al Ajax.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

Deja un comentario

*