Territorio Emery

Sevilla manager Unai Emery celebrates  after winning the Europa League title following the UEFA Europa League final at National Stadium, Warsaw
Picture by Ian Wadkins/Focus Images Ltd +44 7877 568959
27/05/2015

La Europa League nos regaló una de esas noches de fútbol que deberían gozar del escaparate mundial que supone un martes a las 20.45 y no un jueves a las 21.05. Un duelo de una intensidad, ritmo y riqueza táctica que merecería que todo el planeta tuviera la oportunidad de acercarse y disfrutar de la infravalorada calidad que puebla la clase media de la liga española. Los cuartos de final concentraron en San Mamés dos escuadras con identidades y filosofías futbolísticas absolutamente dispares, pero que comparten el espíritu ganador y la capacidad competitiva de los campeones. El primer round se fue para Andalucía, en parte gracias a la ventaja que supone disponer en tu banquillo de un tipo que nació para actuar en partidos como este. Unai Emery lleva tres años decidiendo a su favor encuentros coperos de máxima trascendencia gracias a la astucia de sus decisiones y a lo consistente de sus planteamientos. Ayer lo volvió a hacer.

El Athletic Club no sorprendió a nadie y saltó al césped prendido por la mecha habitual de su estadio. Ernesto Valverde ordenó a los suyos en un 4-2-3-1, con Muniain en banda izquierda, Williams por la derecha, Eraso mediapunta y Aduriz ariete que presionaba con la agresividad que caracteriza a la camiseta que defienden y que imponía un ritmo altísimo a la hora de atacar. Enfrente estaba Emery, preparado para la guerra, para resistir ante una tempestad tan frenética como la que dibujaba la Catedral. El Sevilla dispuso uno de sus habituales repliegues que mostró una solidez sobresaliente. El conjunto andaluz tenía perfectamente asimilado que, ante la infernal intensidad vasca, le tocaría defenderse durante largos periodos y lo hizo con concentración y eficacia. En un 4-4-1-1 de bloque bajo, Krychowiak y Nzonzi ocupaban el doble pivote, Krohn – Dehli y Vitolo los costados, Banega servía de enlace y Gameiro era la punta de lanza. El once que alineó Emery contaba con la característica de que su altura media era desorbitada, circunstancia que aumentó cuando entró Fazio a sustituir al lesionado Tremoulinas, por lo que se encontraba perfectamente preparado para defenderse ante el principal recurso ofensivo del conjunto vasco: el bombardeo de centros hacia Aritz Aduriz. Los locales llevaron la iniciativa ofensiva durante casi todo el transcurso del encuentro, pero les costaba muchísimo encontrar fisuras entre la compacta estructura nervionense. Como Muniain sólo apareció en contadas ocasiones, pues el Athletic atacaba principalmente por la banda de De Marcos y Williams, el ataque vizcaíno apenas obligaba a los rígidos mediocentros del Sevilla a girarse, a poner a prueba a su cintura y a obligarles a pensar. Por ello daba la sensación de que se encontraban francamente cómodos en el escenario en el que se veían, defendiendo el juego directo vasco y tapando la frontal de disparos a larga distancia. En ese contexto sobresalió David Soria con una actuación imperial. El jovencísimo portero madrileño no sólo tuvo 2-3 atajadas de mérito, es que gobernó su área con la contundencia y la sobriedad de un veterano. Otorgó a los suyos una seguridad muy valiosa blocando cada centro que se paseaba por su territorio. De momento, vamos apuntando su nombre.

Konoplyanka Sevilla sevillafc.esEl Sevilla se defendía con sobriedad. Foto: sevillacf.es

Si el Sevilla se defendía inexpugnablemente replegando atrás, el Athletic hacía lo propio presionando a todo campo. El conjunto de Unai Emery apenas pudo salir y contraatacar, pues la agresiva y poderosa presión tras pérdida de su rival le arrebataba cualquier posibilidad de disponer de tiempo para sacar el balón. En cuanto un hombre del combinado andaluz recuperaba la pelota, se encontraba con varios rojiblancps que iban a friccionar intensamente tanto al poseedor como a los posibles receptores, por lo que apenas podía juntar 3-4 pases que le ordenaran un poco. Los leones cedían metros a su espalda y Gameiro, por definición, es un delantero ideal para atacarlos, pero apenas le pudieron encontrar durante la primera parte, pues el Athletic cortaba de raíz cada una de las salidas nervionenses. El principal dispositivo que preparó Emery para encontrar al francés, el de buscar balones largos a Nzonzi para que los prolongara a su nueve, no fue efectivo.

Tras el descanso, el encuentro siguió una dinámica similar hasta que Aduriz se impuso a Coke en uno de los numerosos centros laterales que le buscaron e hizo el 1-0. Ese momento pudo suponer un punto de inflexión en la eliminatoria, pues el gol encendió a San Mamés e hizo dudar visiblemente al Sevilla, por lo que inmediatamente después se vivieron instantes de dominio vasco claro que podían hacer intuir que el Athletic a iba a tratar de sentenciar la eliminatoria. Sin embargo, poco después, un error de Munian en una entrega a Herrerín en el área propia propició que Banega interceptara el balón y se lo entregara con finura a Kolo a puerta vacía, que lo introdujo a gol con la sensibilidad de un killer. Si el Sevilla es un gigante de la Europa League es, entre otras cosas, porque devora los pequeños detalles de forma neurótica: aprovecha los errores rivales y no los concede en periodos de intensidad emocional altísima. El club andaluz se reponía instantáneamente del golpe. Y salía intacto del mismo.

Aritz Aduriz of Athletic Bilbao celebrates his goal during the UEFA Europa League match at Mestalla, Valencia Picture by Maria Jose Segovia/Focus Images Ltd +34 660052291 17/03/2016Aduriz marcó su noveno gol de la presente edición de la Europa League. Foto: Focus Images Ltd

Después del empate y de instantes de mutuo respeto fruto del carrusel emocional que se acababa de vivir, el encuentro entró en territorio Emery. Era la hora de meter mano a la dinámica del encuentro con los cambios. Y el técnico vasco los bordó. El Sevilla apenas había atacado durante todo el encuentro, se había limitado a defenderse con sobriedad de las embestidas locales, pero Emery sabía perfectamente que el partido duraba 90 minutos, que la intensidad física a la que se enfrentaba no era sostenible durante la totalidad de los mismos y que llegaría su momento. También sabía que los encuentros no los juegan 11, sino que los juegan 14 y que cada una de sus piezas tiene su utilidad en un instante dado. Konoplyanka entró por Krohn – Delhi e Iborra hizo lo propio por un Ever Banega que, apercibido, no podrá disputar la vuelta. Emery entendió que había llegado el momento de que el Sevilla fuera a por el partido. Y eso hizo. Si hasta ese momento el conjunto andaluz apenas había sido capaz de tejer ataques largos, la entrada del cerebral extremo ucraniano en banda izquierda permitió que el Sevilla pudiera salir con más continuidad, que de pronto pudiera desplegar sus contraataques de forma más sostenida. Y Gameiro e Iborra estaban prestos para atacar con su velocidad al espacio el cansancio acumulado de los vascos. En cuanto olieron sangre, lo hicieron y le metieron a la eliminatoria una estocada decisiva. En cuestión de instantes, y sin que el Athletic hubiera cometido grandes errores para merecerlo, Iborra asestaba un golpe certero en forma de 1-2, de un resultado que es oro puro y obliga a su rival a marcar dos goles en Nervión para clasificarse. Emery, después de pasarse 90 minutos gesticulando como si no hubiera mañana, volvía a sonreír con el pitido final.

Foto de portada: Focus Images Ltd

Related posts

2 comments

Tengo que reconocer que a mí Unai me fascina, es sin duda uno de mis técnicos favoritos. La única duda que me surge con él respecto a entrenar a un supergigante es si está preparado para diseñar sistemas que en el día a día le hagan ganar indiscriminadamente, para competir por ligas de 90-100 puntos en las que no puedes pinchar casi nunca. Planteando encuentros trascendentales de eliminatorias me parece TOP, no sé si tanto construyendo máquinas de acumular victorias. Si en Sevilla no hay unanimidad respecto a su figura, creo que es en buena medida debido a esto.

Deja un comentario

*