Desventura de Benassi en San Petersburgo

Petrovsky Zenit Florstein

Un club cuyo presente es humilde, que sueña despierto en Europa más de 20 años después y cuyo entrenador ha dirigido siempre a equipos humildes visitaba a un nuevo gigante de la Europa del Este, un equipo con potencial económico, campeón de la antigua Copa de la UEFA y con un técnico que arrasó en esta nueva UEFA Europa League. Hecho este contraste, no debería extrañar que el Torino de Giampiero Ventura pretendiera defenderse y no encajar en su visita al Zenit de André Villas-Boas. El Petrovsky es un campo complicado y con muy buenos registros europeos de sus moradores pese a sus eliminaciones en temporadas anteriores. Así pues, el conjunto italiano intentó defenderse con dos bloques de 5 hombres para atascar al Zenit y eliminar esa completa versión del equipo petersburgués que afloró en las holgadas victorias ante el PSV (0-1, 3-0) de los Dieciseisavos de Final. La intención parecía lógica y el plan iba sobre ruedas. Pero a la media hora, Marco Benassi fue expulsado por doble amarilla y la motivación turinesa se vino abajo. Benassi hizo que dos hombres que no dieron su mejor versión demostrasen que son buenos, aunque sea solo por lo que intimidan: su primera amarilla fue por detener a Hulk en un contragolpe y la segunda, por una entrada sobre Axel Witsel. Si estos dos futbolistas no dieron lo mejor de sí en el encuentro fue porque, en general, ningún futbolista del Zenit lo hizo. No fue necesario que el vigente subcampeón ruso diese el 100% para ganar con suficiencia. Pese a las correcciones tácticas de Ventura, la superioridad petersburguesa fue tal que el Torino asumió que no salir goleado sería un gran mérito. Parecía haberse llegado a un acuerdo verbal por el que el Zenit ganaría el partido y el Torino replicaría solo la semana que viene en el Piamonte, en otro 11 contra 11. Quedaban 40 minutos por jugarse cuando llegó el 2-0, pero ese tanto acabó virtualmente con un partido que, aun así, deja contenido táctico para el análisis.

La posición de Hulk y la red del Torino

André Villas-Boas no sorprendió y devolvió a Danny a la media punta de su 4-2-3-1 para que hiciese daño en la “V” típica del centro del campo del Torino. El trequartista portugués suele dejarle su banda izquierda a Oleg Shatov cuando no la ocupa él, pero en este encuentro fue Hulk el que, como en el pasado Mundial, se situó en el perfil zurdo del ataque del Zenit; el mismo en el que influye el interior Axel Witsel. Shatov se fue a la derecha para intentar complementar desde ahí a un José Salomón Rondón amenazador para los tres centrales del Torino. Ventura no modificó su dibujo clásico en exceso, aunque el matiz de dejar fijos en campo propio a los carrileros, Cristian Molinaro y Matteo Darmian, hace que el nombre del esquema deba ser 5-3-2. Alessandro Gazzi intentó parar a Danny en el medio, mientras que los interiores que lo escoltaban fueron el mencionado Benassi y Omar El Kaddouri. El objetivo defensivo del Torino implicaba una cesión del balón por la que el Zenit estaba interesado. Los de Villas-Boas querían mandar en el encuentro y los italianos no, con lo que no hizo falta que el Zenit presionase demasiado para conseguir una pelota que, cuando la movía el Torino en campo propio, acababa siendo pateada en largo por el central serbio Nikola Maksimović –la única vía de ataque turinesa fue el estéril juego directo–. Una vez que el Zenit tenía un balón que, por lo visto en el campo, Ventura pensaba que acabaría consiguiendo por una cosa o por otra, el Torino se replegaba con orden y a baja altura. La primera línea de cinco hombres la formaban los tres centrocampistas y los arietes Josef Martínez y Fabio Quagliarella, quienes quedaban justo por detrás de la divisoria. El Kaddouri y Benassi se abrían a los costados y Gazzi vigilaba desde dentro (y un poco adelantado) para que Danny no dañase con balón. La segunda línea defensiva del repliegue es la evidente de cinco defensores puros, que vigilaban desde la retaguardia. La funcionalidad de este sistema de repliegue se veía cuando el Zenit intentaba salir jugando por las bandas con Domenico Criscito e Igor Smolnikov, costumbre típica en la era Villas-Boas. En ese momento, el delantero y el interior de ese perfil, así como Gazzi y el lateral de esa banda, achicaban hacia la línea de banda para que al lateral petersburgués de turno no le quedase otra que apoyarse en el ancla del equipo, Javi García, o, en su defecto, devolver la pelota a los centrales. La banda izquierda resistió muy bien, pero Hulk hizo zozobrar la derecha en algunas de sus primeras apariciones, merced a los apoyos de Witsel y a las subidas de un extrañamente ofensivo Criscito.

ZENTORLa red defensiva del Torino de Ventura. Infografía: Share My Tactics.

Pese a todo, y pese a que Benassi se empezó a fabricar su expulsión por no poder frenar a Hulk, no era frecuente ver al brasileño atacando por el perfil izquierdo. Lo normal era que el Torino le negase la opción de atacar por los costados al Zenit y que eso llevase a los de Villas-Boas a la asociación por dentro. O sea, a estrellarse contra el muro y a quedar atrapados en la red de Ventura. El tejido defensivo turinés fue más sólido en defensa posicional cuando lo ponían a prueba desde el carri central. A diferencia de partidos como el del pasado domingo en Udine (derrota 3-2), el Torino tenía fijos en campo propio a sus carrileros, lo cual suponía acumular muchos hombres atrás en fase defensiva. No obstante, el Toro no defendió solo por acumulación sino también con criterio y orden. De esa forma, Witsel no encontraba líneas de pase y aunque Danny se ofrecía al doble pivote e incluso a los centrales, su giro era poco prometedor por la falta de espacios. Con los 11 rivales en su campo y con 9 de ellos en los últimos 40 metros, el Zenit no podía atravesar el muro sino limitarse a pasear frente a él. El ritmo del partido estaba bajando con el paso de los minutos y el Zenit parecía el equipo sin ideas de los peores momentos de la era Spalletti. Pero a los 27 minutos, Benassi cometió una falta dura e innecesaria sobre Witsel lejos del área de Daniele Padelli y vio la segunda amarilla. Su expulsión cambió el partido.

Confusión tras la expulsión de Benassi

Entre el momento en el que Benassi vio la roja y el primer cambio de Ventura pasaron 5 minutos. En ese periodo, El Kaddouri demostró cierta desorientación sin Benassi cuando el Torino no tenía la pelota. Su rol de interior sin homólogo en un “5-2-2” le hizo irse a la media punta para ejercer una presión poco acorde con el plan del equipo, así como dejar huecos o permitirle el giro a Danny. La negativa sensación del marroquí se acrecentó algo tras la sustitución del apagado Josef Martínez por el mediocentro Giuseppe Vives. Pese a que Vives puede jugar de interior, sus condiciones de mediocentro posicional le llevaron a colocarse cerca de Gazzi (y a su misma altura en muchas ocasiones), con lo que El Kaddouri no se reorientó y no solo generó huecos por dentro sino que dejó de atender en banda a Smolnikov en el inicio del repliegue. La primera línea de 5 de Ventura se debilitó y tanto el mencionado lateral ruso como Witsel y Danny empezaron a darle salida rápida al Zenit. El Torino tenía un agujero en su red que no se podía corregir ni con un cambio. E iba a pagar esa desventura sin ponérselo difícil al Zenit.

Witsel Hulk Zenit Kristina KorovnikovaWitsel y Hulk protagonizaron los goles del Zenit, llegados tras la roja de Benassi.
Foto: Kristina Korovnikova.

A los 38 minutos de partido, Smolnikov llegó sin apenas oposición a los tres cuartos de campo y disparó desde su posición, escorada a la derecha. Padelli rechazó el balón y, tras un pequeño caos en el área, Witsel apareció para marcar un gol y demostrar una vez más que sus mejoras defensivas de esta temporada no le quitan capacidad de llegada.  Con 1-0 en el marcador, el Zenit se sintió muy cómodo. En los últimos minutos del primer periodo, Ezequiel Garay y Luís Neto, los centrales de Villas-Boas, estaban instalados por delante de la línea divisoria. El Zenit ganaba altura por inercia, pero también empezó a hacerlo por vehemencia. Los locales empezarona presionar a un Torino que, desde el principio, no quiso la pelota. La presión era el método por el cual el Zenit podría conseguir el balón en campo contrario en vez de recuperarlo en el propio después de Quagliarella no bajase ningún balón largo ante los espigados centrales locales. Rondón, delantero centro, presionaba a Kamil Glik, de tal forma que el “líbero” polaco no salía en busca de unos Gazzi o Vives no muy creativos dando primeros pases. Esa primera presión llevaba al Torino a intentar colgar la pelota lejos de su área mediante los “centrales de banda”, Emiliano Moretti y, sobre todo, Maksimović. Para provocar que el ex de Crvena Zvezda perdiese el balón, no solo Hulk, sino también Danny y Witsel se le echaban encima y, por extensión, invadían la zona de un Darmian sin espacio para plantearse discrepar. Ese método de presión, pocas veces aplicado en la zona de Molinaro por la tendencia turinesa a salir por la derecha, aumentó la vulnerabilidad del Torino.

zentor2La presión del Zenit. Infografía: Share My Tactics.

La intención de ahogar al Torino en su campo también se vio en la segunda parte, en la que el Zenit consiguió su segundo gol aprovechándose de la debilidad de la medular visitante. Danny, que apenas había podido actuar en ataque posicional en la primera parte, recibió de un Shatov cambiado momentáneamente de banda y se asoció con Hulk haciéndole una pared. El disparo del brasileño fue al poste, pero el rechazo le cayó a Criscito para que el italiano marcase a placer. Un minuto antes, la mala suerte se cebó con el Toro, pues Vives, el hombre que entró para parchear el centro del campo, se había lesionado. El discreto interior sueco Alexander Farnerud acabó un encuentro en el que su equipo no fue capaz de reaccionar futbolística ni psicológicamente al segundo gol en contra. Solamente Maxi López, que ingresó a falta de 20 minutos, dio algún susto a un cómodo Yuri Lodygin cerca del descuento. Esas aisladas ofensivas preocuparon a Villas-Boas, quien dio minutos a un adalid de la vieja guardia como Anatoliy Tymoshchuk. La intención era no arriesgar un marcador muy favorable para la vuelta, en la que el ucraniano podría cubrir a un Javi García que causará baja por sanción. Los 40 minutos comprendidos entre el tanto de Criscito y el final del partido solo permitieron ver lo que el Torino no quería ver: la faceta ambiciosa e intimidatoria del Zenit que ganó al PSV y que quería agrandar el tanteador presionando a un rival desplomado. Los de Ventura parecían no querer replicar hasta el duelo en Turín, en igualdad de condiciones. Pero en esa vuelta, no podrán limitarse a defender ante un Zenit que ha mejorado sus prestaciones en Europa. El próximo jueves se verá si Villas-Boas sueña o no con repetir su 2011 en versión rusa.

Foto de portada: Florstein.

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1 comments

Yo creo que el Zenit es un candidato y tiene bastante argumentos. Me parece un equipo que sigue creciendo bajo el mando de AVB.

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