La volea de Aduriz

Athletic -  MAITE ELORZA

Además de los resquicios del Bielsismo. Además del estilo promovedor del Txingurri. Además de la técnica de Beñat y de Eraso. Además de la velocidad de Williams. Además de la fortaleza de Sabin. Además de todo eso, el Athletic Club tiene el placer de contar con Aritz Aduriz para la delantera. Aduriz mezcla lo mejor del nueve moderno con los remates de los más clásicos, los cuales ejecuta de cualquier forma imaginable y también como nadie se imagina. Aduriz ayuda en defensa, saca a los centrales rivales, se ofrece fuera del área y todo lo hace sin perder su punzante talento goleador dentro de ella. Es un delantero muy valioso cuando el Athletic no puede mandar con la pelota o exhibir con ella la destreza de sus creadores y volantes. En un Athletic que quiere el balón porque puede hacer grandes cosas con él, Aduriz permite que se puedan ganar partidos con goles suyos en los que el penúltimo pase es del portero. Goles y golazos directos. De pim, pam, pum. Así fue ayer en el Vélodrome de Marsella, donde Iago Herrerín pateó, Sabin Merino la peinó y Aritz Aduriz la empalmó de volea para marcar a 30 metros de la portería de Mandanda. Uno de los goles de la UEFA Europa League pese a estar aún en Dieciseisavos.

El Athletic le ganó al Olympique de Marseille con esa volea de Aduriz (y no de otra forma) porque los de Míchel bloquearon al Athletic más lúcido y mandón. No obstante, Aduriz, sin aparecer constantemente en ataque por los vetos marselleses, le provocó pesadillas a los centrales como en cualquier otro partido. Su volea recuerda que el Athletic tiene soluciones para cualquier tipo de partido. Su volea recalca que el zorro no solo es un cazador en área grande o área chica. Su volea le da al Athletic una victoria en lo que quiere que sea su camino a Basilea; un lugar donde revivir los tiempos de Bielsa dejando en el camino… al último equipo de Bielsa.

Bloqueo táctico

Durante los primeros 50 minutos de partido, los planteamientos de Olympique de Marseille y de Athletic Club impideron que el partido tuviese ritmo y claras ocasiones de gol. Ninguno de los dos equipos se concedió un centímetro y lo hicieron sin ejecutar presiones altas, de esas que desgastan físicamente. Cuando el OM tenía la pelota, los hombres de Ernesto Valverde esperaban adelantados para impedir la salida marsellesa. Aduriz se echaba encima de los centrales si estos tardaban en dar el primer pase. Iñaki Williams impedía que Javier Manquillo, reconvertido a lateral izquierdo por la lesión de Mendy, saliese por ese costado. Sabin Merino hacía lo propio con un Mauricio Isla desacostumbrado este curso a ejercer de lateral derecho (Dja Djédjé se lesionó el domingo). Y Javier Eraso vigilaba a Lass Diarra, el más atrasado de un doble pivote muy poco creativo conformado junto a Alaixys Romao.

Entre la configuración de la medular de Míchel, las vigilancias vascas y el propio estilo del OM, el Athletic se hizo con el balón para intentar proponer con él. Pero no lo consiguió en exceso. Porque Steven Fletcher (titular antes que Batshuayi) y Georges Kévin N’Koudou (colocado de mediapunta por la sanción de Cabella) se alineaban para tapar a Xabi Etxeita y, sobre todo, al central rojiblanco de mejor salida de balón, Aymeric Laporte. Eso llevaba al Athletic a salir por bandas, algo que no le resulta atípico. Pero Óscar de Marcos estaba perseguido siempre por Abdel Barrada mientras que Mikel Balenziaga era seguido por Romain Alessandrini. Mikel San José amagaba con bajar a recibir, pero un trabajador N’Koudou acababa casi siempre con sus aspiraciones. Atasco.

Planteamientos iniciales del Olympique de Marseille – Athletic Club. Infografía: Share My Tactics.

El peligro que generaron OM y Athletic durante los primeros 50 minutos se limitó, pues, a dos tipos de jugadas. En primer lugar, las recuperaciones del equipo vizcaíno cuando el OM rifaba la pelota al no tener salida de balón. En esas acciones, Beñat recogía el esférico y podía mostrar su calidad de distribución a bandas con metros ante Romao. Los laterales se acercaban a Williams y a Merino, que ya estaban arriba por la labor de vigilancia, y se anticipaban a Alessandrini y a Barrada, quienes llegaban tarde por sus esfuerzos por bajar el balón inicialmente rifado. Así se generaban jugadas de 2 para 1 en las que el Athletic disparaba o buscaba centros para Aduriz que no tuvieron éxito. El segundo tipo de jugada se basaba en un error de vigilancia. De Marcos se escapó alguna que otra vez de Barrada para percutir junto a Williams e Isla hizo lo propio ante Sabin para provocarle problemas a Balenziaga con la ayuda de Alessandrini. Jugadas puntuales, nada que acabara el bloqueo táctico.

Aduriz se inventa el gol

A los 54 minutos, Iago Herrerín sacó en largo de su propia portería para probar juego directo. Parecía una instrucción dada por Valverde en el descanso: la primera acción del Athletic en el segundo tiempo fue un disparo de Williams en una acción también directa. El guardameta europeo del equipo vasco la envió con potencia hacia la zona del extremo izquierdo. Ahí Sabin Merino mostró su fortaleza para peinar el cuero y prolongar el servicio de su arquero unos metros más. Y cuando la pelota estaba a unos 30 del arco de Mandanda, Aduriz la empalmó de volea con una fuerza y una dirección que pocos son capaces de imprimir. Golazo. Uno de los goles de la temporada en el fútbol europeo. El Athletic se adelantaba en el Vélodrome, donde el Olympique sigue sumando partidos sin ganar (5 victorias de 18 posibles este curso).

El tanto no favoreció a que el partido se desatascara. El 0-1 provisional legitimó al Athletic para abandonar sus vigilancias y replegarse en 4-4-2 en campo propio. Así anularon los leones la posible reacción de un Olympique de Marseille con escaso juego interior (Lass Diarra-Romao ante un repliegue) y con un juego de bandas limitado por el sector izquierdo (Manquillo es diestro).

Míchel quiso quitar al desgastado N’Koudou para que no quedase atrapado entre las líneas del Athletic y probó a juntar a Fletcher con Michy Batshuayi, quienes se solaparon más que solucionar problemas del OM. Además, Valverde fue enfriando aún más el partido con los cambios. Mikel Rico entró por Eraso y, con su frescura, el ex del Granada animó a Aduriz para molestar a unos centrales que dejaron de tener libertad para pasársela a Isla y a Manquillo. La segunda sustitución ayudó al Athletic, lo que en este caso significó que pasaron menos cosas en el partido. Valverde retiró al recién renovado Sabin Merino y dio entrada a Eneko Bóveda. Este se colocó de lateral derecho, Óscar de Marcos adelantó su posición a la de volante e Iñaki Williams se cambió de banda. Con laterales puros y con De Marcos acostumbrado a cerrar la banda, el OM se quedó sin ataques peligrosos por la izquierda. Y por la banda derecha, los de Míchel solo tuvieron una buena ocasión firmada por el suplente Florian Thauvin, un jugador con el deber de reconciliarse con la grada tras redebutar con expulsión a su regreso de Inglaterra. No hubo nada más. El Athletic pasó a aprovecharse al máximo de la situación de bloqueo táctico porque, pese a él, se pudo adelantar en el marcador. Es lo que tiene contar con Aritz Aduriz para la delantera.

Foto de portada: Maite Elorza.

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1 comments

Que bueno es Lass. Lastima su poca cabeza, porque condiciones si que ha tenido. Aun con 30 años puede ser pieza potable para cualquier equipo Champions.

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