Primera victoria europea del nuevo Sevilla

Krychowiak Mbia www.sevillafc.es

Una crisis se puede convertir en una oportunidad. Es un lugar común aplicable al Sevilla FC. En este mercado estival ha perdido al hombre alrededor del cual giraba todo la temporada pasada. Ivan Rakitić era la personificación del estilo que llevó al equipo de Nervión a ganar la última UEFA Europa League y a ser quinto en La Liga. A veces, había una dependencia excesiva del que fue piedra angular de ese equipo directo, pragmático y de transiciones. Su marcha provocó una crisis ideológica y de identidad en el cuerpo técnico sevillista y, en especial, en Unai Emery. Después de haberse transformado deprisa y corriendo para sacar el máximo beneficio de una plantilla muy particular, el técnico vasco tenía que resolver este verano su ser o no ser particular: seguir siendo contragolpeador y pro-repliegue o aprovechar la coyuntura para cambiar de estilo. En estas primeras semanas de competición oficial se aprecia cómo la dirección deportiva –con su beneplácito– le ha encaminado hacia lo segundo, sin exigirle que se olvide de lo primero. Las cesiones de Denis Suárez y Gerard Deulofeu, sumadas a la adquisición de Éver Banega, buscan indirectamente que el preparador de Hondarribia sienta su vestuario como un hábitat más natural comparado con el del pasado curso. Con futbolistas así en el campo, el Sevilla, que no olvida lo mejor de su versión 13/14 para ser plural, es un nuevo Sevilla. Es posesivo y asume la iniciativa de sus encuentros tras bastantes meses sin hacerlo. Así se ha demostrado en su contundente y corta victoria ante el Feyenoord (2-0) en el primer partido de la Fase de Grupos de la UEFA Europa League. En este partido, además, Deulofeu se ha erigido sucesor de Rakitić en el golpeo de balón parado y ha dado, en dos faltas, dos asistencias. Una a Grzegorz Krychowiak y la otra al redebutante Stéphane Mbia.

Krychowiak Mbia www.sevillafc.esKrychowiak y Mbia marcaron tras rematar dos faltas botadas por Deulofeu. Foto: www.sevillafc.es.

El Feyenoord, un rival idóneo para el nuevo Sevilla

La comparación de los planteamientos iniciales de uno y otro equipo dejan claro que los puntos fuertes de uno coincidían con los puntos débiles del otro. Fred Rutten dispuso al Feyenoord en un 4-3-3 en el que el técnico Jordy Clasie era el pivote y el vertical Jens Toornstra ejercía de interior junto al trabajador Karim El Ahmadi. Por delante, el equipo neerlandés presentaba una asimetría que le planteó dificultades en fase ofensiva: el joven interior Tonny Trindade de Vilhena ejercía adaptado como volante izquierdo mientras que su homólogo en la derecha era un extremo al uso como Ruben Schaken. Los dos escoltaban a Elvis Manu en el frente del ataque, un volante adaptable que fue primera opción para Rutten antes que el espigado ariete Mitchell Te Vrede. El Sevilla FC salió organizado una vez más en 4-2-3-1, con un doble ‘5’ muy propio de la temporada pasada en la medular (KrychowiakMbia), con Banega en la mediapunta y con José Antonio Reyes y Deulofeu en los flancos.

El Feyenoord renunció desde el primer segundo a la posesión del esférico. Se replegó y formó una línea de 5 con todos sus centrocampistas muy por detrás de Manu en la que los interiores estaban siempre a más altura que los hombres de banda. No era una casualidad ni un peaje a pagar por la ubicación de Trindade de Vilhena. La intención era bloquear las recepciones de unos Reyes y Deulofeu, las principales armas sevillistas según el criterio de Rutten. Esta circunstancia permitía al Sevilla abrir mucho a sus centrales en el inicio de las jugadas, lo cual les hacía sentirse especialmente cómodos al no ser ninguno central puro (el zurdo era el lateral adaptable Timothée Kolodziejczak y el diestro Daniel Carriço). Como consecuencia de su acercamiento a las bandas, los laterales se proyectaban hacia delante y empezaban la jugada ya en campo contrario. Entraban en juego activados bien por sus centrales o bien por un doble pivote poco constructivo. El espacio existente entre el atacante de la banda y el interior feyenoorder de ese perfil era aprovechado por Fernando Navarro y Diogo Figueiras, los iniciadores, que conducían hacia dentro en busca de Reyes, Banega, el móvil Carlos Bacca y Deulofeu. Estos cuatro efectivos, que por su manera de jugar poblaban la parte más central de la frontal del área, eran demasiados para Clasie y la pareja de centrales, Joris Mathijsen y Sven van Beek. Eran desbordados y el Sevilla tenía ocasiones de gol con una frecuencia muy alta.

SEVofInfografía: Share My Tactics.

El hecho de que el doble pivote lo formaran dos mediocentros al uso hizo que el Sevilla FC no tuviese jugadas asociativas por dentro. Krychowiak y Mbia no superaban las líneas del repliegue visitante por sus cualidades más defensivas. Ni siquiera con los tímidos ofrecimientos de Éver Banega. No obstante, esta no es una cuestión que limite el potencial ofensivo del equipo. Son los restos mejor conservados del Sevilla de Turín. Y es lo que posibilita que se puedan servir desplazamientos largos en busca de carreras de los volantes y de Bacca. Ni Krychowiak, ni Mbia, ni Vicente Iborra, ni el lesionado Sebastián Cristóforo ni Carriço tienen el golpeo de balón y la precisión milimétrica de Rakitić, pero sus servicios no dejan de ser un recurso que suma más que resta y que recuerda la pluralidad estilística de este nuevo Sevilla.

Rutten no tuvo un plan B; Emery sí

La manera de atacar del replegado Feyenoord consistía en desplazar rápidamente el balón por los costados. En las pocas veces que lo podía hacer (menor posesión), buscaba constantemente la asociación rápida entre el lateral, el interior y el extremo veloz de cada perfil. Y la presencia de un interior fuera de sitio en el lugar del extremo izquierdo hacía que el Feyenoord se volcase completamente hacia la banda derecha, ignorando el otro costado. El veterano lateral diestro Luke Wilkshire buscaba al muy replegado Schaken y, en su defecto, a El Ahmadi, para que fuera él quien buscase a Schaken. Todo esto con gran rapidez, para aprovecharse de la velocidad del 27 y de que Fernando Navarro, por el ataque posicional del Sevilla, estaba a gran altura y siempre había mucho espacio por detrás de él. Esta era la baza de Fred Rutten; la estrategia por la cual merecería la pena estar replegado. El paso de los minutos fue evidenciando lo improductivo del plan, pues el Feyenoord solo se acercó al arco del joven Sergio Rico con un par de centros inocuos de Schaken y con acciones a balón parado. Y es que, aunque los volantes de banda fueran los menos solidarios de los 4 de la plantilla sevillista, el retroceso de Navarro y las ayudas de los mediocentros fueron suficientes para apagar a la escuadra neerlandesa. Mientras, el Sevilla generaba de forma constante ocasiones con los fuera-dentro de Reyes y de Deulofeu, con asociaciones entre estos y Bacca y, también, con el balón parado mencionado al inicio. Krychowiak y Mbia anotaron en los minutos 8 y 30, respectivamente, al rematar dos faltas botadas por Deulofeu. La primera de ellas fue provocada por Miquel Nelom, lateral izquierdo que marcó al hombre a Deulofeu en una jugada y acabó derribándolo en la zona del lateral derecho. Wilkshire se despistó en la marca en el primer gol, mientras que el segundo es un fallo colectivo revisable.

Feyenoord Rutten Robert HertelRutten no varió el repliegue ni la forma de atacar en todo el partido. Foto: Robert Hertel.

A falta de una hora de juego, el Feyenoord estaba abatido y sometido por la óptima adaptación del Sevilla a su plan. Debían encontrar nuevas fórmulas para atacar, y para ello dieron un paso adelante. Tras el segundo gol, la defensa se adelantó unos metros, acercándose a la divisoria. El objetivo era que Jordy Clasie recibiese en zonas más adelantadas y el equipo probase a construir por dentro. Sin embargo, dos factores hicieron imposible su cumplimiento. El primero fue la marca de Banega sobre Clasie: el argentino se encimaba sobre el internacional neerlandés cuando se ofrecía para recibir. El segundo ya ha sido mencionado: la presencia de dos pivotes puros en la medular, que bloqueaban en el repliegue a media altura sevillista al desdibujado Toornstra y a El Ahmadi. La frustración feyenoorder fue a más cuando el conjunto de Róterdam percibió que jugar en largo sobre Elvis Manu era regalar el esférico a un Sevilla posesivo. En la segunda mitad se esperaba una reacción de Rutten que fuese más allá de las sustituciones. Un cambio ideológico como pasar de replegarse a presionar e intentar robar balones en campo contrario. No obstante, el técnico del Feyenoord lo consideró arriesgado y mantuvo la ejecución de su plan, ratificado con el primer cambio: fuera Schaken y dentro Bilal Basaçikoglu para jugar en la misma demarcación. La entrada del espigado ariete Mitchell Te Vrede en lugar de Clasie parecía una huida hacia adelante, pero resultó inocua con el reajuste posicional: Manu pasó a jugar en una banda izquierda que le es más familiar y Trindade de Vilhena se colocó en su demarcación natural, la de interior. Nada cambiaba tampoco cuando gastó el último cambio y metió a Jean Paul Boëtius en el puesto de Manu, que también es el suyo. No hubo plan B.

En cambio, el Sevilla mostró otro registro asociativo con su dirección de campo. Doble cambio a la hora juego: fuera Bacca y Krychowiak, dentro Iago Aspas y Denis Suárez. El cambio de delantero es hombre por hombre, mientras que en el medio Banega pasó a jugar de interior junto a Mbia y Denis Suárez ejerció de ’10’. Esto supuso eliminar el marcaje sobre un Clasie sustituido poco después y ganar juego interior (asociaciones diagonales o verticales Mbia-Banega-Denis) y un apoyo constante al preponderante juego exterior (ofrecimientos de Denis). Todo un win-win para el nuevo Sevilla, que generó lo suficiente como para ganar por mayor diferencia en una noche de buenas sensaciones ante su público, muy animoso en las gradas en el Ramón Sánchez-Pizjuán. Por el cambio de estilo del equipo, se puede decir que el Sevilla no empezó la defensa del título de Turín. Comenzó el camino hacia Varsovia.

Related posts

Deja un comentario

*