Remontada con cautela

El Sevilla FC ha remontado su eliminatoria de Cuartos de Final de la UEFA Europa League al ganar por 4-1 al FC Porto. El equipo de Nervión vivió una de sus grandes noches europeas, de esas en las que la afición del Ramón Sánchez-Pizjuán anima y empuja a su club hacia éxitos que hace una década parecían inconcebibles. Pese a que estos entornos suelen ser emocionantes y acelerantes para los futbolistas, que se empapan de ellos, el equipo que dirige Unai Emery dio una imagen de equipo cauto, con cabeza fría y calmado en casi todo momento. El partido, con un gran contenido táctico, exigía un punto importante de sagacidad y concentración, y los sevillistas lo supieron interpretar desde el primer minuto. Es cierto que se notó ese punto extra con respecto a otros partidos en cuestiones como la voluntad incansable de ser verticales con pelota pese a la configuración táctica del equipo (con dos mediocentros apenas se han visto mecanismos de asunción de la posesión). Pero, en general, predominó la inteligencia y el buen hacer, y así es como cristalizaron los múltiples planteamientos del técnico vasco para anular al FC Porto y dañarlo después.

f4f07e70b8a0e298b83c0c116f7b5015La afición sevillista vivió una de sus grandes noches europeas. Foto: MarcadorInt.

La puesta en escena

Los primeros compases del encuentro fueron una toma de contacto para Porto y Sevilla. Los primeros, para consolidarse y asimilar la manera de jugar en territorio hostil sin sus sancionados Fernando y Jackson Martínez. Los segundos, para descubrir cómo hacer daño desde el primer instante, sin perder de vista la tarea de neutralización del rival. Luís Castro optó por los recambios más previsibles para cubrir a los ausentes: Steven Defour (interior) de mediocentro y Nabil Ghilas (volante) de delantero. Su Porto quiso llevar la iniciativa en los primeros compases, pero al darse cuenta de que no había forma de salir de campo propio con la presión alta de Carlos Bacca, Ivan Rakitić, José Antonio Reyes y Víctor Machín, tuvo que ceder la posesión. La presión no era sobre la figura de Defour sino sobre la línea defensiva y, en consecuencia, el intento de salida lateral con Alex Sandro tampoco dio frutos. Los dragões no probaron con Danilo sobre Víctor Machín, el menos intenso de la presión, y su juego directo sobre Ghilas fue un regalo para Federico Fazio. La anulación del juego del Porto era notable con apenas 2 minutos transcurridos. No había formas viables para proponer, por lo que los de Luís Castro instauraron un repliegue alto con Quaresma, Carlos Eduardo, Héctor Herrera y Varela como primera línea de obstáculo para el Sevilla, que tenía que asumir la posesión. La salida en raso con un doble pivote como Stéphane Mbia–Daniel Carriço rara vez ha sido posible en el Sevilla 2013-14, y menos lo fue con 4 rivales vigilando –que no presionando–. El Sevilla probó con el juego directo sobre Bacca y Rakitić, pero los servicios fueron mejorables y los dos atacantes no pudieron bajar los balones, aun con Defour de mediocentro portista. Así, el Sevilla definitivamente se interesó por la continuidad lateral y proyectó al ataque a sus laterales, Coke y Fernando Navarro, con y sin balón.

A los 3 minutos, Coke estaba en una zona próxima a la de Reyes sin balón. Recibió, cedió a un Víctor Machín que se vino al área desde la izquierda, asistencia a Bacca y penalti de Danilo sobre el colombiano. Ivan Rakitić lo transformó desde los 11 metros. 1-0 y eliminatoria igualada.

El repliegue a media altura como muestra de cautela sevillista

Tras el 1-0, el Sevilla abandonó las labores de presión y dio un pequeño paso atrás. El gol, tan tempranero, era un botín valioso que merecía la pena conservar, y mantener la presión y el ritmo alto podría ser contraproducente. En una muestra de prudencia, los de Emery instalaron un repliegue a una altura media. No se juntaron líneas cerca de Beto pero tampoco estuvieron los hombres más adelantados del equipo sobre la defensa o sobre Defour. De esta forma, forzaron que el Porto, al que ya le interesaba marcar, tuviese la posesión. Los locales cedieron espacio para que el cuadro luso sí pudiese tener salida lateral (no central, pues Defour estaba vigilado por Bacca y Rakitić). Esa cesión, sobre el papel algo temeraria, era intencionada y engañosa. El repliegue de los locales, muy diferente al de la ida en Portugal, estaba bien cuidado y se convertía en viable tan pronto como tenía a dos volantes puros con cultura defensiva (Reyes y Machín) en lugar de un mediapunta adaptado (Marin). El Sevilla provocaba constantemente situaciones de 3 para 2 con múltiples apoyos en caso de necesidad. Cada vez que Ricardo Quaresma recibía de Alex Sandro, Coke salía en su búsqueda, Daniel Carriço se acercaba a la banda y José Antonio Reyes retrocedía. Si el extremo portugués superaba esa red de seguridad, Dani Pareja, Stéphane Mbia e incluso Rakitić, que era el comodín por su condición de multitarea, estaban preparados para salir en su ayuda. En la banda derecha del Porto sucedía lo mismo (aunque con menos frecuencia por decisión del propio Porto): si Danilo contactaba con Silvestre Varela, Navarro, Stéphane Mbia y Víctor Machín salían al acecho, y estaban preparados en la retaguardia Federico Fazio, Carriço y el comodín Rakitić. Este sistema desesperaba al Porto. Solo la esperanza de Quaresma en encontrar un despiste en un momento puntual animaba al Porto a seguir atacando. Estaba completamente neutralizado por un trabajado e inteligente sistema defensivo sevillista.

Redes Sevilla

La manera de atacar de los de Unai Emery, consecuente con su repliegue, era a base de transiciones y contragolpes. En la primera mitad se vio una mezcla de versiones del Sevilla de esta temporada: el que galopa con pocas pero acertadas asociaciones verticales hacia el área rival (como ante la Real Sociedad), el que busca desplazamientos largos (esta vez de un inspirado Mbia y no de Rakitić como durante la primera vuelta de La Liga), el que busca la escalera del juego interior (como ante el Maribor)… El hecho de que Defour no diese a basto con los atacantes sevillistas y el hecho de que Rakitić estuviese a una altura inferior a la del mediapunta –por el repliegue– facilitaron las transiciones. El croata no buscó en largo a los volantes y a Bacca sino que optó por pases rápidos hacia Reyes y Machín para castigar las espaldas de Alex Sandro y Danilo –que tenían que subir mucho junto a su extremo asociado para intentar dañar el sistema defensivo del Sevilla–. Cuando el Porto finalizaba sus jugadas y le tocaba al Sevilla dar los primeros pases en una suya, la continuidad lateral siguió siendo la opción de mayor interés para los de Nervión.

Coke y Navarro tuvieron mucha importancia en el desarrollo del partido, porque fueron los únicos jugadores que tras el gol de Rakitić siguieron presionando. De hecho, Navarro presionó a Danilo en una salida de balón en raso del Porto, que probaba por esa banda. El barcelonés supo robar y servir un centro que rozó Bacca y que convirtió en el 2-0 Víctor Machín, que de nuevo se había movido de la banda izquierda hacia el centro como buen volante.

Vitolo Fernando Navarro www.sevillafc.esFernando Navarro generó, con su robo en altura, el gol de Víctor Machín. Foto: www.sevillafc.es.

El 3-0 fue obra de Carlos Bacca muy poco después, sobre la media hora del partido. Fue en una segunda jugada tras un saque de falta donde el colombiano se benefició del despiste de Danilo –muy mala noche la suya– para marcar. El Sevilla sacaba beneficio en esa jugada de una amenaza constante desde la llegada de Emery: el balón parado. A falta de una hora de juego, el conjunto andaluz le había dado la vuelta a la eliminatoria y se había distanciado en ella, cubriéndose ante un entonces improbable gol de los dragões. Los jugadores de Luís Castro solo tenían la baza del casual balón parado para asustar al Sevilla; un balón parado que, por concepto, nunca atiende a los méritos hechos en los partidos. Ni siquiera en este tipo de acciones el Porto pudo recortar diferencias, aunque Herrera, Quaresma y Defour estuvieron cerca de hacerlo.

La expulsión de Coke, Kelvin y la cultura defensiva de Gameiro

Una entrada evitable de Coke a Ricardo Quaresma supuso la segunda amarilla para el lateral madrileño a los 8 minutos de la segunda parte. Unai Emery se apresuró en introducir a un lateral puro para cubrirse tras esa expulsión, que rompía una de sus dos “redes antiextremos”. Diogo Figueiras entró por Reyes e Ivan Rakitić dejó de ser comodín en fase defensiva para ser el volante derecho del equipo. El preparador de Hondarribia tuvo que asumir el riesgo de tener a un volante que no es volante ante un Porto de extremos, algo que le condenó en la ida (Defour-Marin). Apeló al sacrificio del capitán para mantener esas estructuras sólidas. Como consecuencia de todo esto, el Sevilla dio involuntariamente un paso atrás y acercó sus líneas de repliegue a su área. Era la mejor manera de evitar que Quaresma y Alex Sandro apareciesen en zonas de peligro. Aún así, su presencia en campo rival aumentó considerablemente tras la roja, algo prácticamente inevitable.

A pesar de que la red defensiva que se dañó con la expulsión de Coke era la de la banda izquierda del Porto, Luís Castro –que había sido expulsado– hizo su último cambio enfocado a la banda derecha de su ataque, donde el Sevilla se mantenía igual de fuerte que desde el minuto 5. Kelvin entró por Danilo y Ricardo Pereira, que había entrado en un cambio “hombre por hombre” por Varela en el descanso, retrocedió a una demarcación de lateral que cada vez conoce mejor. Esta extraña sustitución no produjo ventajas añadidas.

Kévin Gameiro Sevilla www.sevillafc.esGameiro saltó al campo y jugó, hasta su gol, como volante derecho. Foto: www.sevillafc.es.

Quaresma le encontró con demasiada frecuencia las cosquillas a Rakitić en el repliegue sevillista, por lo que Unai Emery decidió fortalecer la banda con un futbolista que tuviese más experiencia como volante. Así, introdujo a Kévin Gameiro por Carlos Bacca. Este cambio, lejos de ser un “hombre por hombre”, tenía esa intención: colocar al francés, que en el PSG jugó mucho y bien como volante (sin ser una adaptación como en el caso de Marin), en la posición de volante derecho. Rakitić pasó a ser falso ‘9’ y la situación defensiva en la banda derecha mejoró. Mientras se consolidaba la nueva estructura, Mbia robó un balón, asistió a Víctor Machín, su disparo fue repelido y Gameiro, procedente de la banda derecha, recogió el rechazo y marcó el 4-0 con el permiso de un mal Eliaquim Mangala. Ese gol a 10 minutos del final destensó al Sevilla y hundió a un Porto en el que solo Quaresma siguió compitiendo. Gameiro intercambió la posición con Rakitić porque no había ya tanto temor a una remontada portista basada en Ricardo Quaresma, y los últimos minutos no tuvieron actividad reseñable. En el descuento, el extremo lisboeta satisfizo su ansia personal de aparecer en los resúmenes con un golazo desde fuera del área que simplemente sirvió de decoración.

Un Sevilla tácticamente rico y emocionalmente inteligente supo darle la vuelta con autoridad a una eliminatoria de Cuartos de Final de UEFA Europa League. Su imagen fue prometedora y su afición está reviviendo recuerdos recientes. Hace 7 años fue la última vez que el Sánchez-Pizjuán albergó unas Semifinales europeas. Aquella vez se superaron y el título de la Copa de la UEFA llegó a las vitrinas del estadio. Ahora queda saber si estos recuerdos acabarán siendo un flashback completo de todo aquello.

Foto de portada: www.sevillafc.es.

Related posts

1 comments

Partidazo del Sevilla, y olé por Eméry, que prefirió en la segunda mitad mantener una actitud ofensiva antes que replegarse atrás y sufrir. Dejo algunos apuntes, negativos y positivos:

Reyes, para mí, no debería ser titular. Hay jugadores en la plantilla en mejor forma.

Expulsión infantil de Coke, que trastocó los planes de su entrenador.

Partido muy completo de Vitolo.

Partidazo, una vez más, de Rakitic, que pide a gritos un reto mayor.

Gran noche de Beto… que, por cierto, vino cedido y se quedó por un millón. Muy buen portero que ha encontrado el Sevilla casi de la nada. Tiene que estar en el Mundial.

En cuanto al Porto… sólo diré que tienen un central como la copa de un pino: Mangala. Por otro lado, el joven Kelvin me decepcionó: mucha floritura, pero poca chicha. Por último, deberían hacer sitio a Quintero. Anoche demostró que no tiene por qué jugar en banda… se adapta a lo que sea, y es de lo mejorcito que tienen.

Deja un comentario

*