Intenciones

André Villas-Boas Focus

Minuto 90 en el Olímpico de Turín. Kamil Glik acaba de marcar el primer gol del partido en el remate de un córner. El Torino celebra enrabietado el tanto de su capitán y lleva rápidamente la pelota al círculo central. Un gol más y tendrían media hora de prórroga para acabar de darle la vuelta a su cruce contra el Zenit. Las arengas entre jugador granata y jugador granata se multiplican. El Olímpico aprieta, grita, anima. Giampiero Ventura hace gestos a sus pupilos. Y la megafonía del estadio da la dosis de fe que faltaba al gritar “6 minuti di recupero”. La inercia del gol invita a pensar a cualquier espectador neutral que el equipo visitante va a sufrir para mantener a salvo la eliminatoria. Y Fabio Quagliarella parecía confirmarlo al fallar una ocasión en el 91 que Nicolas Lombaerts salvó entre palos. Pero, a partir de ahí, el descuento fue una muestra muy representativa del partido, porque el Zenit estuvo casi todo el tiempo en campo contrario. No quiso atacar, porque ya tenía suficiente con el holgado 2-0 de San Petersburgo. No quiso arriesgar. El Torino, desesperado, cometía faltas en su campo, cerca de la divisoria. No concebían cómo el Zenit podía tener la pelota en ese momento; en su momento de la eliminatoria. El nerviosismo y la inexperiencia de los turineses fueron muy notables en comparación con la calma tensa del equipo ruso. Necesitando remontar, los de Ventura no tuvieron ninguna ocasión entre el primer y el último minuto del descuento. Solo hubo un acercamiento difuso, desdibujado por la defensa de un André Villas-Boas que, al igual que su Zenit, supo proteger un buen resultado de ida en Europa pese a rozar la especulación.

Villas Boas FocusAndré Villas-Boas defendió el 0-0 y aportó a su Zenit con la tardía entrada de Lombaerts.
Foto: Focus Images Ltd.

Si Lombaerts salvó la última ocasión de Quagliarella fue porque había entrado en el minuto 87 en sustitución de Danny para acabar de amarrar la eliminatoria. Un cambio muy competitivo pese a su esencia ultradefensiva. Un cambio muy valioso en Europa que entrenadores de muy distinto perfil se han arrepentido de no hacer a lo largo de la Historia. La intención del Zenit fue conservadora en uno de esos partidos espesos que hay que tramitar para llegar lejos en este tipo de competiciones. Volvió a conseguir que se notasen los 22 años fuera de Europa de un Torino poco realista en su búsqueda de los Cuartos de Final de la UEFA Europa League, competición ganada por AVB en 2011 y por el Zenit en 2008. Los ataques del Toro fueron pasionales y aislados y, durante la mayor parte del tiempo, la escuadra italiana estuvo replegada a media altura, sin presionar, esperando a que el Zenit, pasivo, les atacase. Las intenciones eran las correctas para sus intereses, porque había riesgo de perder la cabeza yendo a por goles desde el comienzo. Pero las formas le fallaron a un Torino cuyas mejores ocasiones fueron a balón parado, un registro dominado por el equipo petersburugés.

Torino repliega y Zenit no profundiza

Poco se tardó en comprobar que lo que sugerían los onces iniciales de Torino y de Zenit no iba a ser lo que realmente se viese sobre el césped del Olímpico. Ventura alineó al once que cayó en San Petersburgo a excepción de Josef Martínez, suplido por Maxi López, y del sancionado Marco Benassi, cubierto por Alexander Farnerud. Los carrileros, Cristian Molinaro (izquierda) y Matteo Darmian (derecha), estaban mucho más desplegados en ataque que hace una semana. Su objetivo era hacer daño atacando los espacios dejados por el Zenit en la que suele ser su principal zona de ataque, unas bandas que poblaban Hulk y Oleg Shatov de igual forma que en el Petrovsky; esto es, con el brasileño en la izquierda. Danny era el mediapunta que estaba tras Salomón Rondón y por delante de Axel Witsel. Con estas disposiciones, parecía probable que Witsel y Danny se encargasen de recibir por la zona de un Alessandro Gazzi saturado en el rol de ‘5’ y que el Zenit llevase desde ahí la pelota a unas bandas vacías por la altura de los carrileros, que estarían ayudando al tándem López-Quagliarella en una presión alta que impresionaría al Zenit. Pero ni una cosa, ni la otra. El Zenit tenía la pelota, pero pese a que Danny retrocedía y se ofrecía, sus 6 compañeros situados por delante del portero no hacían ademán de sacar jugado el esférico. Pases horizontales y pases al arquero Yuri Lodygin para perder tiempo ante un Torino que, en lugar de presionar para conseguir la pelota (bien robándola en altura o bien recogiéndola tras un balón colgado a Rondón), se limitaba a replegar. Maxi López era el único jugador granata con actitud apremiante. Los interiores del 3-5-2 local, Omar El Kaddouri y Farnerud, estaban vigilando su posición, lo cual no se tradujo en ayudar a Gazzi. Así, aunque el Zenit no tenía mucho interés en arriesgar su valioso margen de 0-2, se atrevía a buscar a sus móviles trequartistas entre líneas por la posibilidad real de desbordar a Gazzi en pocos toques. Con ello, el primer cuarto de hora de partido volvió a parecerse a la segunda parte de la ida. No hubo ocasiones claras de gol pero los acercamientos llamativos eran petersburgueses pese al 0-2 del agregado.

TORZENPrimeros compases del Torino-Zenit. Infografía: Share My Tactics.

El primer susto para Lodygin llegó en una falta a los 16 minutos. Farnerud, encargado del balón parado, pateó el balón a la izquierda de la meta del portero grecorruso. Fue el primer “uy” del Olímpico, y se produjo en una acción a balón parado, una faceta del juego que iguala a los contendientes de todo partido pero que se puede trabajar, sobre todo si se tiene a defensores altos como tiene el Zenit. Si bien es cierto que el mediocentro español Javi García (187cm) era baja por sanción, Ezequiel Garay (188cm) y Luis Neto (185cm) formaban una espigada pareja de centrales en la noche del Olímpico, atinados y ayudados en el despeje de córneres (9-1 para el Torino) y faltas (24-17). El Torino sintió que debía atreverse a sacar la pelota jugada de su campo pese al planteamiento defensivo del Zenit, que dejaba jugadores en campo contrario y estos solo presionaban si algún rival conducía en su zona de influencia. Esa política minimizó al central serbio Nikola Maksimović, que había tenido mucho peso en la salida de balón en la ida, pero permitió que se diese alguna conexión rápida entre Glik, Gazzi y Farnerud para sorpresa de un Witsel por debajo del nivel medio de la temporada y de un Anatoliy Tymoshchuk atareado con los ofrecimientos a su espalda de Quagliarella. Ese movimiento del delantero italiano permitió al Torino tener una ocasión de gol y, poco tiempo después, una acción de juego directo aparentemente inocua sobre Maxi López (perfil de Neto; también 185cm) casi da dolores de cabeza a Villas-Boas. En el tramo final del primer tiempo y, aparentemente, como reacción a esas dos llegadas peligrosas, el Zenit cambió de política. Su pasividad se disipó de forma temporal y pasó a construir ataques en sus periodos con balón gracias a la ventaja de Danny y Witsel sobre Gazzi y a la movilidad de un Hulk que permite no solo generar con pases sino también a la carrera. El Zenit, de nuevo, volvía a ser el protagonista de los acercamientos más llamativos. Aunque, esta vez, como reacción a las ocasiones de su rival.

Lodygin y los córneres del Torino

La segunda parte fue una continuación de la primera. El Zenit, que veía en peligro su cómodo marcador pese a lo discontinuo de los ataques del Torino, dio un paso adelante y buscó sentenciar la eliminatoria. Pero, al igual que en la ida, en la que la temprana expulsión a Benassi rebajó el ritmo, el Zenit no dio el 100% como sí hizo ante el PSV Eindhoven. No profundizaba del todo (menos ante un repliegue a media altura como el propuesto por Ventura) y el Torino era capaz de replicar ocasionalmente con pasión y rabia. Esas réplicas se tradujeron en alguna ocasión de Maxi López y, sobre todo, en faltas y córneres peligrosos para los intereses rusos. A la hora de juego, el lanzador del balón parado, Farnerud, cayó lesionado. Con Giuseppe Vives en la enfermería tras su lesión en el Petrovsky, Ventura optó por cubrir al sueco con un central adaptado al rol de interior derecho a marchas forzadas: Cesare Bovo. En esta ocasión, fue escaso el temor a desorientar a un El Kaddouri desaparecido en el encuentro. Bovo no solo entró para suplir en ataque posicional a Farnerud sino que también heredó su rol de lanzador de faltas y córneres; un rol que no le sienta tan bien. No obstante, y pese a que su entrada no fue intencionada, Bovo iba a convertirse en el generador de problemas del Zenit con el paso de los minutos: el Torino solo generó peligro a balón parado cuando más le apretaba el cronómetro.

Torino AndrewEl Olímpico de Turín animaba a los suyos en faltas y córneres. Foto: Andrew.

Ventura dio entrada a Josef Martínez por El Kaddouri a falta de un cuarto de hora. El esquema local pasaba a ser de 3-4-3, ofensivo pero con un doble mediocentro Bovo-Gazzi protegiendo las embestidas de Danny y Hulk. Nada más entrar el venezolano, pudo marcar. Pero no, no por una jugada de asociación rápida del Torino, sino por un remate de cabeza en un córner sacado por Bovo que sacó lo mejor que hay en Yuri Lodygin. En esa misma acción, Gazzi remató a bocajarro tras el primer rechazo del portero y Lodygin, de forma magistral, mantuvo el 0-0 que tanto quiso proteger el Zenit. Quagliarella remató en tercera instancia pero lo hizo a la izquierda de la portería, acabando así con el séptimo córner a favor del Torino en el partido. Tras este, Ventura quitó a Molinaro y metió a Amauri. A la desesperada, el Torino iba a acabar la eliminatoria europea con 4 delanteros y Darmian en un frente del ataque tan potente como asimétrico. Sin embargo, al conjunto turinés le era prácticamente imposible llegar conduciendo la pelota hasta sus cañoneros, pues Gazzi y Bovo ejercían de mediocentros y tenían que hacer el esfuerzo no natural de elaborar para superar a Witsel y Tymoshchuk. El Torino se partió y tuvo que tirar del juego directo, del corazón y de la fe para atacar. Así se producían solo faltas y córneres peligrosos que Bovo no supo convertir en asistencias y ningún otro granata en goles. El Zenit tenía el partido controlado, pues con la inercia ofensiva local había vuelto al plan pasivo del arranque del partido, legitimado por su 0-2 de agregado a falta de pocos minutos.

Para asegurarse de que avanzarían a Cuartos de Final, André Villas-Boas metió a Lombaerts por Danny. Esto conecta con el arranque de este texto y con un descuento en el que el Zenit congeló a un Torino inexperto y poco atrevido en la eliminatoria: dejó ir el partido de ida tras el 2-0 y empezó el de vuelta esperando replegado a un Zenit que tenía pocos intereses ofensivos en el Piamonte. Pese a que el Zenit se clasifica, el Torino ha conseguido no solo competir y dar que hablar en Europa 20 años después sino también ensuciar la imagen de los rusos. El equipo petersburgués sorprendió a Europa con su contundencia en los partidos ante el PSV en Dieciseisavos, pero ha recordado al equipo atascado y poco imaginativo del final de la era Spalletti en muchas ocasiones del cruce de Octavos. Además de todo esto, el Zenit tendrá que hacer frente en Cuartos a 4 bajas fundamentales que se pierden la ida por sanción: Domenico Criscito, Igor Smolnikov, Danny y Hulk. Los pobladores habituales de las bandas del Zenit, un equipo de bandas desde la llegada de AVB, no podrán jugar el próximo duelo europeo. Los otros 7 supervivientes de esta Europa League ya desean saber si serán ellos los que intentarán sacar ventaja de ello.

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