Arde Roma

A.S. Roma v Manchester CityUEFA Champions League

Arde Roma. La Fiorentina, en plena racha positiva, se ha metido en cuartos de final de forma justa, recogiendo los regalos de un rival hundido, sin alma. Montella mantiene al equipo toscano vivo en tres competiciones, en una racha de resultados maravillosa, aunque en Roma su equipo no ha jugado el mejor de los partidos. Se ha limitado a hacer los deberes. A cumplir. Y el desastre romano explica el resto.

Los tres goles han sido regalos de una Roma desquiciada. Primero, Holebas atropelló a Mati en el penalti del 0-1. Después, Skorupski protagonizó una esperpento regalando el 0-2 a Alonso. Y en el 0-3, Basanta remató completamente solo. Hasta el final del partido, la Roma se ahogó, presionada por sus hinchas en pie de guerra, y Salah protagonizó algunas jugadas maravillosas en las que disparó al palo.

El partido, en óptica romana, ha sido de una crueldad insoportable. En clave toscana, todo ha sido muy sencillo. Con el 1-1 de la ida condicionando el planteamiento inicial, la Roma duró cinco minutos. Salió Rudi Garcia sin Totti, apostando por la velocidad de Ljajic, Gervinho y Florenzi. El entrenador francés recuperó a los tocados Manolas y De Rossi. Y De Rossi naufragó otra vez en el centro del campo, acompañado por quien antes era un genio, Pjanic, y un Keita demasiado nervioso. Sin Nainggolan, sancionado, el centro del campo fue transparente. Y Salah lo cruzó como quiso.

Roma 0-3 FiorentinaPlanteamientos iniciales.

Montella apostó por el talento africano, con Salah y Babacar arriba, reservando a Mario Gómez, que sale de una lesión. El entrenador napolitano dio las bandas a Joaquín y Alonso, con los dos españoles firmes en defensa. Por momentos, Joaquín fue un lateral disciplinado, con poco peso ofensivo, mientras que Alonso encontró el premio a su carácter en el 0-2. Con tres defensas y Mati dando salida a la pelota acompañado por Borja Valero, la Fiorentina salió tímida, con la pelota en los pies de la Roma durante los primeros cinco minutos. Aunque en el primer ataque toscano, Salah amenazó con un trallazo peligroso.

A los 8 minutos, todo empezó a cambiar. En un ataque sin peligro, Holebas atropelló a Mati Fernández, que llegó antes aunque recibía en el área de espaldas, mirando al córner. El griego lo atropelló y aunque el penalti se repitió, Gonzalo Rodríguez no perdonó. El primero lo marcó por la derecha, aunque se repitió pues su compañero entró en el área y vio la amarilla que lo sanciona de cara al próximo partido. El segundo, Gonzalo lo marcó por la izquierda. Y antes del minuto 10, la Fiorentina ya ganaba.

La Roma reaccionó, con un disparo lejano y un remate de Manolas peligroso en un córner. Aunque a los 12 minutos, Skorupski enterró a los suyos. Intentando evitar un córner, solo, dejó el balón muerto en su área y Alonso se lo llevó marcando el gol más fácil de su vida. El 0-2 destrozó a la Roma. El equilibro mental y emocional de los romanistas se rompió. Dos regalos le habían dado el 0-2 a un rival en racha. Herida, la Roma intentó marcar, con centros laterales de Holebas y Gervinho, algún disparo lejano y presión alta, aunque antes de los 20 minutos la Fiorentina cerró el expediente cuando Basanta remató solo en un corner el 0-3. Si Manolas había fallado su remate, Basanta no. Si la Roma no acertaba, la Fiorentina sí. Si el equipo de Montella transmitía positivismo, la Roma no.

Rudi García: “Tenemos problemas, los tres goles han sido errores nuestros”.

Roma Rudi Garcia - Focus Rudi Garcia parece sentenciado tras el partido de hoy. Foto: Focus Images Ltd.

Desde el 4-2 al Inter del 30 de noviembre del 2014, la Roma solamente ha ganado un partido en casa: en Copa contra el Empoli. Y en la prórroga. En total, 11 partidos en casa con 1 victoria, 7 empates y 4 derrotas. En casa, la hinchada romana ha visto la humillación contra el Bayern, la derrota contra el City que los eliminó de la Champions, un empate contra la Juve que sentenciaba la liga, un empate contra el colista y eliminaciones en Copa y Europa League contra la Fiorentina. El estadio se ha quedado en silencio, hundido. Y los ultras han abandonado la grada, dejando pancartas contra los jugadores. Una atmosfera extraña que ha llenado de ansiedad a los locales, incapaces de acertar. Cuando Ljajic se ha quedado solo contra Neto, ha disparado al muñeco. Cuando Gervinho ha tenido el gol en la segunda parte, se ha dejado robar la cartera.

Con 0-3 el partido se ha acabado. Ya antes del descano Rudi Garcia ha sacado del campo a Keita, lesionado, y Torosidis. Han entrado Iturbe y el joven Verde, aunque poco podían hacer. La Roma luchaba contra su ansiedad, contra sus fantasmas. Contra las palabras de Rudi Garcia, el entrenador que prometió una liga y días de gloria y no ha gestionado bien los problemas. El francés parece pues, fuera del club, víctima de su ambición. Prometió la luna y ha acabado humillando una y otra vez a los hinchas.

La Fiorentina, que en noviembre parecía sin alma, vive sus días eufóricos. En la segunda parte, Salah, con dos jugadas maravillosas, envió el balón al palo. En una tercera ocasión, le cedió a Babacar la pelota, aunque Skorupski evitó el 0-4. El segundo tiempo fue la historia de la frustración romana, con la Fiorentina gestionando con calma el resultado, sin forzar la máquina, sin acumular cansancio, pensando en sus tres frentes abiertos y la posibilidad de acabar jugando en Champions. La Roma acabó debajo de la curva insultada por sus hinchas, pidiendo explicaciones a un equipo que este fin de semana puede perder la segunda posición. Arde Roma, sin calma y sin alma. Y en Florencia la hinchada se ilusiona, con una sola derrota en los últimos 18 partidos.

Con goles de tres defensas en tres errores de la Roma, la Fiorentina avanza en Europa. La Roma, que acabó con Ljajic expulsado, fue incapaz de marcar el gol del honor. La Roma acabó derrotada por sí misma. Y la Fiorentina lo aprovechó.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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2 comments

Es increíble en ocasiones como un equipo se puede perder tanto y por tanto tiempo. La Roma se ve sin dirección, sin compromiso. Se ve un cuadro que le falta liderazgo. Los grandes lideres ya no lo son, se ve que no están para cargar un barco que parece hundirse cada día más. Saludos, Toni.

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