Vitolo sobresale en el thriller de Mönchengladbach

Vitolo Sevilla Focus

Tuvo la tarde renana de Mönchengladbach aquellos componentes épicos que nos remontan al fútbol de antaño que muchos observamos con nostalgia. Un estadio alemán lleno y entregado empujando a su equipo bajo la fina lluvia que casi siempre acompaña a la vida en esa zona del mundo. Un campeón contra las cuerdas, sufriendo hasta la extenuación ante el empuje de un rival que le atacaba con seis, con siete, con ocho, a veces hasta con todos. Un campeón que supo sufrir y que salió victorioso de la tormenta. Este tipo de victorias, las que se logran a partir de la resistencia, sólo saben valorarlas los que las han experimentado. Por momentos, y pese a que el Borussia Mönchengladbach nunca estuvo a menos de dos goles de clasificarse, el Sevilla pareció tener muchas dificultades para contener un caudal ofensivo inagotable. Hubo un tramo especialmente crítico en el primer cuarto de hora del segundo tiempo, con 2-2 y una sucesión de oportunidades claras en escasos minutos que habrían arrugado a los combatientes de piel más fina. Pero el cuadro de Nervión está más que curtido en estas lides, y lo que te dan las victorias del pasado, además de prestigio y palmarés, es oficio y compostura. Este equipo, que para llegar a levantar sus tres copas de la UEFA ha vivido innumerables situaciones límite (el gol de Palop en Donetsk, la prórroga contra el Schalke con el tanto de Puerta, los desenlaces increíbles en Mestalla y en el Villamarín la temporada pasada…) tiene muy claro que nadie gana siendo superior los 180 minutos de cada eliminatoria. Y tiene claro que, para acabar ganando, hay que pasar fases de partidos en los que el rival será mejor y, como ayer en Mönchengladbach, hasta te tendrá completamente sometido por momentos. Merece el partido de ayer pasar a engrosar el listado de noches históricas con mayúsculas en la reciente historia europea de éxitos sevillistas.

Unai Sevilla FocusUnai, como todo el Sevilla, vivió momentos difíciles en Mönchengladbach, pero su apuesta por dos extremos veloces fue determinante en los tres goles (Foto: Focus Images Ltd).

¡Sigue el sorteo de los octavos de final hoy viernes a las 13:00!

Unai Emery salió con Diogo Figueiras y Trémoulinas en los laterales, dejando a Aleix Vidal y Vitolo por delante y prescindiendo de José Antonio Reyes. La idea parecía clara: Banega, por delante de Iborra y Krychowiak, debía lanzar esos pases al espacio para que los dos extremos aprovecharan las subidas de los laterales rivales. Lucien Favre había dicho en la previa que su equipo tendría paciencia y no se volvería loco atacando con todo desde el primer minuto, pero el 0-1 en el 8′ tras una pérdida de balón en una zona comprometida le cambió los planes. Desde ese mismo instante, el Gladbach pasaba a necesitar tres tantos y no uno. La puesta en escena fue radical: Wendt, el lateral izquierdo, vivió permanentemente cerca del córner contrario; Thorgan Hazard, Max Kruse, Raffael y Herrmann aparecían intercambiándose las posiciones por toda la zona de ataque; Xhaka se comió el centro del campo con un despliegue brutal de talento y sobreexcitación. Esto último, la sobreexcitación, le costó al suizo de origen kosovar la expulsión en el segundo tiempo, y fue ese, con 2-2 en el marcador y aún media hora por delante, un momento clave en el partido. Ya no sólo porque el Gladbach pasaba a atacar con uno menos (a defender no, porque siempre defendió con poquísimos), sino porque además ese uno menos era Granit Xhaka, su jugador más determinante. De hecho, el acoso era tan manifiesto que Unai se vio obligado a introducir a M’Bia para reforzar la zona medular. Su segundo cambio, el de Gameiro por Bacca, fue ganador. El francés, con el Gladbach expuestísimo, aguantó el balón en una contra hasta que vio llegar como una bala a Vitolo, que ya en el primer tiempo había anotado un golazo formidable con una demostración inigualable de potencia, velocidad, equilibrio y pegada. Gameiro le dio el balón al canario con el exterior de la derecha y éste se plantó en un duelo uno contra uno ante Yann Sommer, que ya había sacado dos situaciones idénticas frente a Bacca y Aleix Vidal. Pero a Vitolo no le pudo nada. Ni la presión, ni el aliento de los que le perseguían, ni la imponente figura de un guardameta que cubre mucha portería cuando te encima. Vitolo no es un sprinter; Vitolo es un mago de la desaceleración. Tras la carrera de su vida encuentra el momento de pausa para retar al portero y, sin perder tiempo pero recuperando la calma, coloca el interior del pie para mandar el balón al ángulo perfecto. Fue la figura de un partido antológico.

¿Crees que el Sevilla volverá a ganar la Europa League? ¡Consulta aquí cómo están las cuotas para ser campeón de los 16 equipos que quedan!

Foto de portada: Focus Images Ltd.
Las cuotas mostradas en los enlaces a las apuestas pueden variar en las próximas horas. MarcadorInt recomienda siempre jugar con responsabilidad y advierte que los mensajes publicitarios sobre apuestas van dirigidos sólo a mayores de 18 años.

Related posts

5 comments

Deja un comentario

*