Chuli hace justicia en Guimarães

Betis

Al límite del tiempo añadido, el delantero onubense aprovechó un magnífico pase entre lineas de Verdú para batir por bajo a Douglas. Su primer gol en partido oficial con el Betis, sirvió para materializar el dominio verdiblanco en un encuentro donde las ocasiones fueron más bien escasas para ambos. Con esta victoria por la mínima y el empate del Lyon en Rijeka, el Betis visitará Gerland como líder en solitario de su grupo. El Vitória, por su parte, se queda tercero pero no descolgado de la pelea. Visitará el Adriático todavía con opciones de pase.

El encuentro siguió más o menos la misma tónica de principio a fin. Superioridad bética en el inicio de ambas partes que no acababa de encontrar ni tan siquiera el camino de la ocasión. Xavi Torres, Nono y Vadillo -destacadísimos-, fueron los dueños de un centro del campo en el que el Vitória plantó batalla -nunca mejor dicho- en modo destructor. Leonel Olímpio y André André mostraron una intensidad que por momentos rallaba el límite del reglamento. De hecho, el brasileño consiguió acabar el partido sin ser amonestado y su equipo doblando en faltas a su rival.

La rapidez del césped benefició la propuesta verdiblanca, que acumulaba gran parte de la posesión del esférico mediante el toque en espacio corto y pausadas transiciones largas. A la vez, mostrando personalidad y confianza, lejos del temor y acongojamiento por la situación que atraviesan. Aunque no lograba llegar con peligro a la meta rival. Sólo un disparo lejano de Juan Carlos exigió a Douglas, que rechazó a córner. Braian Rodríguez aportó muy poco en su juego de espaldas. Y Jorge Molina, en bastante menos tiempo desde su entrada en la segunda mitad, generó mucho más con sólo tirar desmarques. El de Alcoy pudo marcar a la primera. Algo de lo que careció el uruguayo. Estático, impreciso en la devolución o directamente en fuera de juego.

Betis(Foto: docteur es sport)

Maazou y Barrientos intentaban aprovechar al contragolpe las pérdidas del equipo de Mel con disparos lejanos, que en ningún caso llegaron a tomar portería. El Vitória, de los siete que intentó durante el tiempo reglamentario, ninguno de ellos hizo intervenir a Andersen. Dato significativo. El Betis sabía que el peligro llegaría si daba pie a que el partido se rompiera. A esos contraataques del equipo portugués, que a diferencia de su rival, buscaba siempre salir de la presión bética a base de balones largos. Recuperación y balón largo en busca del uruguayo o del nigerino. Algo más acertado el primero que el segundo. Sólo en los últimos compases del primer tiempo y durante alguna fase en el segundo, logró acular al Betis en su terreno y equilibrar el partido. Sin embargo, en los últimos metros también adolecía de acierto para definir.

Visto así, podría decirse que las defensas se imponían a los ataques. En cierto modo, tampoco estaban siendo muy exigidas. Abdoulaye Ba y Paulo Oliveira bien colocados, contundentes y con poco trabajo ante Braian. La movilidad de Molina sí la sufrieron más. Los laterales, en cambio, tuvieron más trabajo. El ghanés Addy sobre todo, quien Vadillo le consiguió forzar una tarjeta durante la primera mitad. Tanto él como Correia no se prodigaban mucho en ataque, pues el más mínimo espacio sería aprovechado por Juan Carlos, Nacho desde segunda línea y el propio Vadillo. El puertorrealeño fue de más a menos, pero volvió a demostrar el gran estado de forma en el que se encuentra.

Otro que brilló fue Nono. El portuense ha pasado del ostracismo a gozar de muchos minutos y está respondiendo con creces. En perfecta sintonía con con Xavi Torres y Verdú entre líneas, su facilidad para hacer controles orientados fue de los mejores detalles del partido. La falta de ocasiones portuguesas, en gran parte a merced de una cobertura que rayó a gran nivel. En especial mención a otro canterano, Caro. Debutó en La Rosaleda y hoy lo hizo en Europa de manera seria y contundente. Podría ser la antesala del domingo.

Lejos de resignarse con el empate -por la derrota en el Villamarín- Rui Vitória dio entrada a Tómamé para acompañar a Maazou en el ataque. Más madera pero ya sin Barrientos, el más peligroso. Parecía un acto de osadía pero el acierto siguió sin existir. El encuentro tomaba tintes de corre calles, se rompía por momentos y el Betis probaba de meter más pólvora con Chuli y Cedrick. Con escasa gasolina, Verdú se encargaba de comandar los últimos cartuchos verdiblancos con excesiva lentitud.

En el descuento, cuando todo apuntaba al empate, la insistencia del Betis en la frontal acabó en las botas de Verdú. El catalán, participativo pero poco trascendente hasta el momento, se inventó el último pase hacia la diagonal de Chuli en el área. Delirio y mucho más que tres puntos. Las buenas sensaciones se materializaban en el marcador y el fútbol premió justamente al equipo que más propuso. Además del liderato de grupo, los andaluces se traen de Guimarães un incalculable botín anímico de cara a su próximo duelo liguero.

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