Cuando quiere es un genio

Era una fecha marcada en rojo en el calendario de la Premier League. De hecho, el Chelsea-Tottenham, aplazado en su momento con motivo de la semifinal de la FA Cup que disputaron los blues, es el encuentro más trascendente del último tercio de liga, habida cuenta de lo pronto que quedó decidida la pelea por el título. Y no fue un mal espectáculo el que se ofreció en Stamford Bridge.

Llegaba al Bridge el Tottenham, ese equipo que por momentos parece el Gareth Bale Football Club, y volvía a pisarlo André Villas-Boas por primera vez desde su destitución en marzo de 2012. Precisamente el portugués y el galés protagonizaron la primera decisión que marcó el duelo: Bale, que había actuado durante los últimos tres meses como segundo punta, fue ubicado por Villas-Boas como extremo izquierdo. Y la propuesta no resultó exitosa. El que ha sido nombrado mejor futbolista de la Premier 2012/13 perdió relevancia en el juego y permaneció aislado durante muchos minutos cerca de la banda, sin apenas encarar a César Azpilicueta. Su presencia, no obstante, preocupaba y mucho al Chelsea, un Chelsea que había enfocado sus entrenamientos previos al partido a preparar ese exigente examen que es medirse actualmente a Gareth Bale. Benítez alineó a David Luiz y a Ramires por delante de la línea defensiva.

No brilló Bale pero con él en la izquierda y con Aaron Lennon en el costado derecho el Tottenham pudo abrir el campo. Y quizás ello ayudó a que Emmanuel Adebayor encontrase el camino despejado en su trayectoria hacia el 1-1. Un golazo. Era casi la primera aparición del togolés en el encuentro y uno de los pocos momentos brillantes que ha ofrecido durante este curso con los spurs. Estaba inspirado Adebayor. Lo comprobó de nuevo el Chelsea a 10 minutos del final. Había sido superior el equipo del Bridge, había dispuesto de tramos de muy buen fútbol gracias al cuarteto formado por Torres, Hazard, Mata y Oscar, pero tocaba sufrir. Porque Adebayor se quiso poner por primera vez en mucho tiempo el traje de héroe, lo cual sirvió para asistir de tacón a Sigurdsson en el 2-2 pero no para compensar la decepcionante actuación de Gareth Bale, al que, sin embargo, poco se puede reprochar después de que hubiese anotado 11 goles en las anteriores 11 jornadas. Bale es humano. Y Adebayor, cuando quiere, un genio.

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