Directos e invictos

Brujas Simons

Siete victorias y tres empates. Es el balance de la participación del Club Brugge en la Europa League. Un equipo que lidera la Pro League de Bélgica y que disputará este fin de semana la Final de Copa ante el Anderlecht. Un equipo que sigue aspirando al triplete esta temporada. Su eliminatoria ante el Besiktas da una medida del nivel que puede alcanzar el conjunto que dirige Michel Preud’homme.

Remontar

Tanto en el partido de ida en Flandes como en la vuelta en Turquía, el Besiktas se puso por delante en el marcador. Dos goles de los que duelen, de los que ponen a prueba la fortaleza psicológica de un grupo. En la ida fue Gökhan Töre, nada más acabar el descanso, el que marcaba un golazo que rompía la preciosa imbatibilidad en casa en eliminatorias europeas. En la vuelta ha sido Ramon Motta el que con un magnífico zurdazo desde fuera del área ponía el 1-0 favorable al Besiktas cuando solo habían pasado dos minutos de la segunda parte.

Un gol que parecía un mazazo para el Brujas, después de una primera parte de tanteo, en la que los belgas habían renunciado al balón y tratado de alejar lo más posible al Besiktas del gol. Como sucedió en la ida, durante muchos minutos los chicos de Preud’Homme lograron que el partido transcurriera dormido, sin nada que reseñar, buscando alguna ocasión a balón parado que les permitiera adelantarse. Solo hubo un hombre en el Besiktas que se negó a oler el cloroformo flamenco.

Gökhan Töre

El delantero turco lideró el ataque del equipo y fue el único capaz de encontrar espacios en la defensa del Brujas. La primera vez en el minuto 12, cuando tras un hábil regate lanzó un disparo con la izquierda que no fue gol por centímetros. Poco después, condujo un contraataque veloz por la banda derecha que solo pudo detener Izquierdo con una dura patada que le pudo costar la expulsión, pero no lo hizo. Poco antes del descanso, Töre asistió a Ba, que con un hábil remate a la media vuelta estuvo a punto de batir a Ryan. Pero no lo hizo.

Bilic Besiktas Focus

Bilic no consiguió que su equipo mantuviera la ventaja a pesar de que se adelantó en la ida y en la vuelta. Foto: Focus Images, Ltd.

Es un plan sencillo, pero puede funcionar

Llegó la segunda parte, y con ella el gol de Ramon, y al Brujas ya no le valía el simple paso del tiempo para clasificarse. Debía atacar. Con esa intención sacó Preud’Homme a Gedoz por De Fauw, y cinco minutos después a Bolingoli por Izquierdo. Después del primer cambio llegó el 1-1. Bolingoli hizo los otros dos.

 Brujas De Sutter 

De Sutter marcó el primer gol del Brujas. Foto: RSC Anderlecht

Hubo cierta suerte en el empate, y una mezcla de acierto belga con falta de concentración del equipo de Bilic. Sacó el portero otomano, y el balón fue directo a la cabeza del veterano Timmy Simons, que prolongó hacia adelante en dirección al espacio que buscaba De Sutter. Corrió y corrió el delantero, metiendo cuerpo y haciéndose hueco y, ante la pasividad de Zengin, que no se atrevió a salir de la portería, anotó el 1-1.

A partir de ahí, el Brujas se replegó atrás, buscó más que nunca el juego directo y aprovechó el desconcierto del Besiktas, que sufrió más que el Brujas la presión de los más de 60.000 aficionados que abarrotaban el cambio. En dos jugadas de contraataque llegaron los goles de Bolingoli, que aprovechó su gran velocidad al espacio y mostró una notable habilidad para superar al portero en el mano a mano.

El Brujas se planta en cuartos de final con un fútbol que huye de la elaboración y busca el juego directo, aprovechando la fuerza física de sus dos nueves, De Sutter y Oularé, y la velocidad de sus extremos, Bolingoli e Izquierdo. Con grandes lanzadores a balón parado, como De Bock y Refaelov y un mediocampo dominado por la pareja Vormer-Simons, ningún equipo ha sido capaz de vencerlos en esta Europa League. Que pase el siguiente.

Foto de Portada: RSC Anderlecht

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