Un Dnipro sin brillo hace historia

Konoplyanka - Dnipro - Focus

Dos disparos a portería. Este fue el balance ofensivo del Brujas en 180 minutos de eliminatoria contra el histórico Dnipro Dnipropetrovsk. Dos tiros entre los tres palos en el choque de ida, en Bélgica, y ninguno en la vuelta, disputada en Kiev. El conjunto ucraniano, dirigido por una leyenda en los banquillos como Myron Markevych, se ha clasificado por primera vez para una semifinal europea tras superar a los belgas. Los dos partidos fueron espesos, muy espesos, pero si alguien propuso más para alcanzar el top-4 de la Europa League fue el Dnipro, firme atrás, sólido en el centro del campo e insistente en ataque. En este caso, sin embargo, no fue el Dnipro de Konoplyanka, que pasó relativamente desapercibido, sino el Dnipro de Ruslan Rotan y Valeriy Luchkevych.

En un contexto de enorme presión y exigencia, fue un chaval de 19 años el jugador más destacado del primer tiempo en tareas ofensivas. Algo cuanto menos llamativo. Luchkevych, extremo derecho del Dnipro, fue el atacante más constante de los ucranianos en el arranque del partido. Se aisló por completo del vértigo que sentían sus compañeros, del nerviosismo que podía suponer jugar en el estadio nacional frente a un club de mayor historia. Olvidó el contexto y se puso a jugar. Puso muchas ganas, pero también fútbol. Ante todo, trabajó en defensa para neutralizar las incorporaciones de De Bock, el más ofensivo de los laterales belgas. Pero, sobre todo, desequilibró a través de su conducción. Arrancó, cambió de ritmo y obligó a varios futbolistas del Brujas a vigilarlo de cerca para que no se escapara. Pidió el balón e intentó desequilibrar por el flanco derecho. Y también presionó de inmediato cada vez que perdía el balón, lo que provocó recuperaciones en campo rival y algún que otro problema a Mechele. En la segunda mitad se diluyó, pero los primeros 45 minutos de Luchkevych fueron suficientemente potentes como para apuntar su nombre en una libreta de jóvenes a seguir con interés en los próximos meses. Empezando por las semifinales.

Myron Markevich Dnipro Metalist

Myron Markevych, entrenador del Dnipro. Foto: Focus Images Ltd.

Si Luchkevych puso el desequilibrio, Rotan fue el jugador al que todos los belgas querían evitar. El mediocentro ucraniano, siempre bien colocado, abortó toda opción del Brujas de acercarse a la portería de Boyko. Junto con Kankava, que también cuajó un encuentro notable en el centro del campo, Rotan recuperó balones con suma facilidad y los distribuyó con acierto. Cuesta recordar una mala decisión o una ejecución imprecisa del capitán del Dnipro, omnipresente sobre el césped de Kiev. También apareció en la jugada que decidió el choque. Rotan robó en el centro del campo y le pasó al balón a Shakhov, que corrió al contraataque. Frena en seco, recorte y disparo al segundo palo. Fácil. Sencillo. Bonito. El mediapunta ucraniano se guardó su primera intervención relevante para decantar la eliminatoria. Pero parte del mérito de la acción residió en el pase de Rotan, que sorprendió al Brujas. Por detrás del capitán, Douglas y Cheberyachko se mantuvieron firmes ante la presencia de De Sutter y Oularé, inéditos a lo largo del choque. El central brasileño se anticipó por alto y por bajo y completó otro partido sensacional, y ya van varios en lo que llevamos de Europa League.

El plan del Brujas, pues, no sirvió. No inquietó al Dnipro en ningún momento. No obligó a Boyko a intervenir, ni tampoco a los centrales a realizar intercepciones milagrosas en situaciones de máximo riesgo. Los belgas esperaron y de tanto aguardar mirando el reloj no se percataron de que se encontraban en el andén equivocado. El gol en el minuto 82 apenas dejó tiempo para la reacción, pero antes tampoco inquietó. Los cambios tampoco refrescaron a los belgas, más pendientes de alcanzar la prórroga y desatar el nerviosismo local que de buscar la portería contraria. Refaelov apenas intervino en campo rival y la velocidad de Storm e Izquierdo apenas insinuó peligro en los primeros diez minutos. Lo mejor en el Brujas fue el poso del veterano Simons, que borró a Bezus del campo en la primera mitad, y la capacidad de Mechele para salir con el balón controlado, aunque tampoco llegó muy lejos porque los defensores del Dnipro se impusieron en todos los balones divididos una vez cruzada la línea del centro del campo. El partido del Brujas fue tan pobre a nivel ofensivo que ni siquiera disparó a portería. Aunque nadie lo recordará pasados unos meses. En cambio, el Dnipro semifinalista de la Europa League 2014-15 pasará a la historia.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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