El Betis creyó y habrá Euroderbi en Octavos

Nono, autor del primer gol en Kazan

Esta vez sí, los verdiblancos lograron imponer y reflejar esa superioridad tan palpable como estéril de la ida. Carácter y fe se antojaban fundamentales para levantar el resultado, y la eliminatoria finalmente acabó cayendo por su propio peso. El encuentro se planteó dentro de un guión que podíamos prever desde la previa. Al Rubin Kazan le bastaba el empate inicial, jugando en casa y en una superficie que conocía. Pese al cambio en el banquillo, sigue sin caracterizarse por ser un equipo dominador con el esférico en su poder. Por lo tanto, la pelota estaba en el tejado del Betis -nunca mejor dicho- con la intriga de saber qué versión veríamos.

De inicio, el conjunto ruso salió arropado atrás. Tres centrales en la retaguardia (Kverkvelia, Sharonov y Burlak), dos carrileros (Kislyak y Mavinga) y Mullin en la punta de ataque, como principales novedades en el esquema. Retrasar la posición de Eremenko, junto a M’Vila, acabó perjudicando claramente a sus intereses. El internacional finlandés estuvo muy ausente. Apenas intervino y eso redujo en exceso las oportunidades de peligro del equipo de Maminov. Karadeniz tuvo la más clara en la segunda mitad pero su disparo acabó en saque de esquina. El propio futbolista turco tendría una nueva ocasión en los minutos finales que salvó Adán en su única intervención en todo el partido. En cualquier caso, la jugada estaba invalidada por situación antirreglamentaria. Este fue todo el peligro del Rubin Kazan en noventa minutos. Bagaje muy pobre ante la seriedad de Perquis y Figueras. Sin apuros.

No tardó mucho el Betis en hacerse con el mando del partido. Si bien es cierto que hasta el minuto diez, el Rubin Kazan apretó bastante la salida de balón de los verdiblancos generando algún acercamiento por banda. La base del triunfo giró entorno a la recuperación en la zona ancha. N’Diaye fue pieza fundamental junto a Nono -siempre trabajador- y un liberado Lorenzo Reyes, que esta vez no tuvo que desdoblarse defensivamente. Los locales cedieron terreno durante buena parte de la primera mitad y el Betis olvidaba esa asfixiante presión de la competición doméstica. Sometieron al Rubin a sus constantes acometidas en ataque fruto del querer. Fueron unos veinte minutos realmente muy buenos. Sin embargo, el problema seguía siendo el mismo: el gol.

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Calderón se mostró satisfecho por el partido y feliz por el derbi que se avecina (Foto: www.realbetisbalompié.es)

Cuando los rusos parecían recuperar terreno, el Betis se adelantó. Nono puso justicia en el marcador con un latigazo desde la frontal que iba fuera pero Ryzhikov puso de su parte para que ese balón entrara a gol. La primera mitad en el Kazan Stadium fue casi una continuidad de la que vimos hace una semana en el Villamarín. Maminov quiso reaccionar tras el descanso dando entrada a Wakaso, reestructurando el equipo y volviendo a la zaga habitual de cuatro defensores. Tampoco surgió demasiado efecto, pues Eremenko seguía sin dar señales. Tras cincuenta y cinco minutos de partido, los verdiblancos ya habían probado un total de catorce disparos; mientras que los rusos sólo uno. Y sin coger portería. Resumen bastante contundente. Aunque estando el Betis de por medio, ningún dato parece suficiente.

Baptistao, determinante nuevamente por el centro, causó estragos. Una asistencia suya con detalle de mucha clase en el regate sirvió para que Rubén Castro pusiera la sentencia con un tanto de bellísima factura. Lo más sorprendente de todo fue que el Betis siguió queriendo más y pudo ampliar el marcador. Sorprendente por poco habitual y es aquí cuando algunos aficionados pensarán que si este equipo hubiera jugado siempre así, no estaría aferrado a las matemáticas en la liga. Dicen que querer es poder, aunque en ocasiones no siempre se da. El Betis demostró ser consciente de que la eliminatoria pasaba por sus botas. En creer o no creer. O directamente en desquitarse la presión cuando todo (o casi) está perdido. Así parece más fácil competir. La fe y el gol les llevan a cruzarse en Octavos con su eterno rival. Una ocasión que podría servir para redimir los pecados de anteriores duelos sin que se convierta en un nuevo episodio tormentoso. El camino está marcado mientras Sevilla ya se prepara para el primer Euroderbi de la historia.

 

Foto de portada: www.realbetisbalompie.es
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2 comments

Aparte del Sevilla-Betis, quedan por delante partidos muy interesantes: Oporto-Napoli, Juve-Fiore, Tottenham-Benfica, y sobre todo Basel-Red Bull Salzburg. El Valencia, a priori, lo tiene más fácil con el Ludgorets, y el resto de cruces son más descafeinados: OL-Victoria Plzen y AZ-Anzhi.

Por supuesto. Los tres primeros cruces que has nombrado son de gran cartel. Algún favorito se quedará por el camino…

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